08/11/2026 La Nación - Nota - El Mundo - Pag. 16
Cartes, el titiritero que mueve los hilos del poder guaraní Diego Cabot ASUNCIÓN. Un posteo bastó. A tono con los tiempos modernos, Horacio Cartes, un político clásico, se valió de la red X para desmoronar el poder de quien fue su delfín. El 5 de noviembre escribió que el Partido Colorado votaría el juicio político y se despegó del entonces presidente Santiago Peña con una frase de alto voltaje: dijo que no estaría con quienes saquearon la plata pública, la privada y la de los jubilados. De ahí en más, el escándalo de Ueno Bank fue una bola de nieve que se llevó consigo a Peña. Pasaron un par de horas y a la sede partidaria llegó Pedro Alliana, vicepresidente, con quien tenía una relación lejana y un escaso intercambio de palabras, para acordar quién se quedaba con el poder. Al día siguiente, el Senado votó la destitución sin un solo voto en contra y el vice se calzó la banda. Para entender la escena hay que retroceder apenas tres semanas, cuando el presidente que Cartes había fabricado se le animaba por primera vez. En abril, Alliana había blanqueado su aspiración presidencial para 2028, y tanto Cartes como Peña lo habían respaldado. La grieta se abrió por el compañero de fórmula. Cartes pretendía imponer como vice a Juan Carlos Baruja, titular del Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat. Alliana dijo que no. Peña, que hasta entonces nunca le había llevado la contra a su padrino, se puso del lado de Alliana. La reacción del jefe colorado fue todavía más brusca. El 18 de octubre anunció que su movimiento no competiría en las internas de 2027 y que él mismo no buscaría la reelección al frente del partido. Baruja, por su parte, se bajó de cualquier candidatura. Honor Colorado, la maquinaria que había gobernado el coloradismo durante 10 años, se quedó sin nadie a quien postular. Pero el enfrentamiento era más profundo. Lo que se jugaba en los subsuelos, entre Peña y Cartes, era la administración de la sucesión y, de paso, el liderazgo de la política paraguaya en los próximos años. Para ilustrarlo vale repasar el caso de ambos políticos. Peña venía del liberalismo y de una carrera técnica en el Banco Central y el FMI. Cartes lo sumó a su gabinete como ministro de Hacienda, lo llevó al directorio de su banco y finalmente lo ungió candidato a presidente. Pero, como sucede prácticamente siempre cuando se convive con el poder, el hombre quiso no solo ser presidente, sino ser el elector y hombre fuerte de su sucesión. Esa era la pelea de fondo: Peña intentó desbancar a Cartes de su rol de titiritero del poder y ser él quien manejara los hilos. Para eso, los leales a Peña y Alliana habían empezado a armar su propio movimiento dentro del partido: el peñismo. Cartes, mientras tanto, jugó una carta que nadie tenía en el radar. El 14 de octubre se sentó con Mario Abdo Benítez, su archienemigo de los últimos años, con quien había intercambiado hasta denuncias en tribunales. Abdo conduce Fuerza Republicana, columna vertebral de la disidencia colorada. Ese bloque se puso diciembre como fecha límite para consagrar un candidato único, y Arnoldo Wiens figura entre los posibles. A mediados de octubre, un diputado de esa tropa, Daniel Centurión, todavía juzgaba imprudente siquiera mencionar un juicio político al presidente. El acercamiento con Cartes, sin embargo, transformó al viejo adversario en un aliado potencial contra el peñismo. Con esas internas de poder a cielo abierto, las desvergüenzas financieras de Ueno Bank hicieron el trabajo sucio. La reconstrucción de la prensa local da cuenta de que Cartes había alertado a Peña de que el banco podía iniciar un camino en picada, y que después se quedó quieto, a esperar. Es decir, Peña, con su ceguera financiera, logró lo imposible: unir a los colorados en su contra. Un asterisco acá. Quizá esta crisis de Paraguay tenga una rareza en la región: casi nadie salió a defender al presidente caído en desgracia. Esa particularidad explica lo que Peña nunca quiso ver: el titiritero Cartes no solo manejaba los hilos, sino que sostenía la base sobre la que se paraba. Lo cierto es que en pocas semanas el vice al que Cartes había sacado de la fórmula llegó a la presidencia empujado por el propio Cartes. Para un hombre al que el Tesoro de Estados Unidos sancionó en 2023 por corrupción, no es un mal regreso. La oposición busca evitar la fragmentación que facilitó la victoria de Peña en 2023, cuando los votos de sus principales rivales superaron, sumados, los del ganador. Miguel Prieto, líder de Yo Creo, aparece como uno de los principales referentes, aunque el PLRA también tiene aspirantes. Todavía no hay acuerdo sobre cómo elegir un candidato único. La crisis colorada abre una oportunidad, pero el oficialismo tiene una larga tradición de reunificarse tras sus internas. Menciones: Horacio Cartes, Santiago Peña, Pedro Alliana, Juan Carlos Baruja, Ministerio de Urbanismo, Vivienda y Hábitat, Partido Colorado, Honor Colorado, Mario Abdo Benítez, Fuerza Republicana, Arnoldo Wiens, Daniel Centurión, Ueno Bank, Tesoro de Estados Unidos, Miguel Prieto, Yo Creo, PLRA, Diego Cabot
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