08/11/2026 Perfil - Nota - Política - Pag. 24
Vuelve el rockstar barrial Nelson Castro Si bien la oposición tampoco se afirma, el Gobierno padeció varios cimbronazos en los últimos días. El último fue la crisis institucional de Paraguay, que tuvo ecos en Buenos Aires. Poco después de asumir la presidencia el 10 de diciembre de 2023, Javier Milei se convirtió en un fenómeno de alcance mundial que despertó la curiosidad de casi todos. El hombre de la motosierra era casi una rockstar que se paseaba por las principales capitales del globo, despotricando contra la izquierda y exaltando los postulados libertarios como bandera. El presidente era el personaje político del momento que se ganó la simpatía de líderes tan poderosos como Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, entre otros. El mundo le sonreía. Han pasado 2 años y 10 meses y la película ha cambiado por completo: Brasil, Estados Unidos y Paraguay golpearon en algo más de una semana la estrategia exterior de Milei, justo cuando la economía local no ofrece soporte, al menos, para la mayoría de la gente de a pie. El déficit cero y la baja pronunciada de la inflación, ya no alcanzan y los amigos que han servido de sostén, parecen replegarse por el peso de la realidad de sus propios problemas domésticos. El 25 de octubre Lula da Silva ganó el balotaje con más del 51% de los votos y le dio a Javier Milei un golpe político y, sobre todo, personal. El Presidente había respaldado a Flávio Bolsonaro y, el sábado previo a la votación, había llamado "ladrón corrupto" a Lula. Después vino el silencio y la escandalosa salida de Bolsonaro de su país. La Casa Rosada tardó varios días en reaccionar y el vocero presidencial Adrián Ravier apenas dijo que "se tomó nota del resultado" pero ratificó que no habría ningún saludo oficial ni comunicado por parte del presidente Javier Milei ni de la Cancillería. Se puede discrepar con Lula, pero Brasil es nuestro principal socio comercial y nos une una larga historia geopolítica y cultural. En sus ataques de euforia el presidente trató a Lula mucho peor que a un rival de campaña. Lo hizo con desprecio pero la realidad se encargó de darle la primera bofetada. Más pesada fue la lección del pasado miércoles 3 de noviembre. Los demócratas se quedaron con el Senado y la Cámara de Representantes, y Donald Trump, principal sostén político y financiero de Milei, perdió el control del Congreso. Para la Argentina la pregunta es concreta: ¿qué pasará con la ayuda comprometida? El ministro Caputo aseguró que sigue vigente el swap de u$s20.000 millones con el Tesoro estadounidense, que no necesitó aprobación legislativa. Pero una nueva asistencia saldría más cara políticamente en Washington, y en 2027, en plena campaña presidencial, vencen u$s24.400 millones de deuda en moneda extranjera. Los demócratas ya habían cuestionado el rescate como un salvataje a fondos de inversión. Nadie puede garantizar hoy que, ante una corrida, el auxilio llegue tan rápido como en 2025. El tercer golpe vino de Asunción. El Banco Central intervino Ueno Bank, con unos tres millones de clientes y ligado a un grupo del que Santiago Peña fue socio hasta marzo de 2025; los ahorristas quedaron sin acceso a sus fondos. Peña ofreció su renuncia el jueves, el Congreso no la aceptó y este viernes el Senado lo destituyó por mal desempeño y quedó detenido en su casa; asumió Pedro Alliana. Peña rechaza haber cometido un ilícito. Era el aliado de Estados Unidos mejor visto por Milei, que lo visitó en Asunción en septiembre de 2025. No es un corralito: el Banco Central de Paraguay habla de un caso aislado y dice que el 97% de los ahorristas está cubierto por el fondo de garantía. Pero las imágenes de gente frente a sucursales cerradas reabren una herida argentina, la de 2001, y recuerdan que la sospecha de conflicto de intereses y la gente sin acceso a lo que es suyo tumban gobiernos de cualquier signo. En casa, la economía no despega y enfrenta comportamientos muy dispares según la rama que se mire. El INDEC informó este viernes que la industria manufacturera cayó 1,8% interanual en septiembre y acumula una baja de 2,6% en el año. El Gobierno destaca, con razón, que la construcción creció 5,1% y que la industria subió 0,7% frente a agosto, pero ese rebote no compensa el derrumbe de julio, y el propio organismo habla de menor demanda interna y más competencia de importados. La inflación sigue rondando el 2% mensual: las consultoras estiman entre 1,8% y 2,1% para octubre. El modelo, no termina de hacer pie. En paralelo, el oficialismo sigue en ebullición por dentro. Patricia Bullrich, jefa del bloque libertario en el Senado, no quita el pie del acelerador y continúa jugando al límite con gestos en clave de campaña. Las tensiones con Karina Milei resuenan por los pasillos del poder. Mientras tanto, el fiscal federal Gerardo Pollicita sostuvo que no dispone de elementos para creer que el exjefe de Gabinete Manuel Adorni se enriqueció ilícitamente durante su paso por la función pública. El presidente salió a defender a su ex funcionario por las redes sociales cuando muchos de los propios habían insistido para que le soltara la mano. Hay demasiado ruido para un Gobierno que necesita previsibilidad. La oposición tampoco ofrece un horizonte ordenado. El peronismo celebró a Lula y continúa encolumnado para defender las PASO y dar pelea por el Presupuesto 2027, pero la tensión entre Kicillof y los Kirchner sigue abierta y el gobernador cada vez mira con más recelo a Sergio Massa que espera y teje: se reúne con dirigentes y empresarios y se perfila para un mano a mano con el bonaerense. Como ya se ha dicho, creer que alcanza con esperar a que el contexto desgaste al gobierno es otra forma de irresponsabilidad. Milei tiene un logro que nadie serio discute: la inflación de 2025, de 31,5%, fue la más baja desde 2017. Pero el extremismo, de uno y otro lado, es una mala estrategia en un mundo que cambió. Insultar a Lula, atar el destino económico a un Trump debilitado y negarse a revisar el rumbo es una épica que protagoniza el Presidente y pagan los argentinos que hoy hacen malabares para llegar a fin de mes. Preferir caer "con las botas puestas" antes que revisar la estrategia no es coherencia: es tozudez. Desacelerar y darle un respiro a la gente no es ceder al populismo, es saber cuándo el mismo destino exige otro camino. Sólo resta esperar un milagro para que la visita del santo Padre -que hoy llegará a Buenos Aires- no se convierta en un botín de interpretaciones políticas para ninguno de los que apuestan a la grieta. LASTIMADURAS DIBUJO: PABLO TEMES Menciones: Javier Milei, Donald Trump, Benjamin Netanyahu, Lula da Silva, Flávio Bolsonaro, Adrián Ravier, Caputo, Santiago Peña, Pedro Alliana, Patricia Bullrich, Karina Milei, Gerardo Pollicita, Manuel Adorni, Kicillof, Kirchner, Sergio Massa, Santo Padre, Brasil, Estados Unidos, Paraguay, Buenos Aires, Asunción, Washington, Ueno Bank, INDEC, Tesoro, Congreso, Senado, Cámara de Representantes
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