08/11/2026 Clarín - Nota - El País - Pag. 12
Sucesiones de impactos sacuden a Milei Santiago Fioriti Javier Milei le dijeron -y quizá se lo hicieron creer- que los candidatos que él bendice en sus recorridas por el mundo terminan por ganar las elecciones. El Presidente prometió -y sus ministros lo repitieron hasta hace pocos meses- que era inminente un crecimiento inédito en la historia económica argentina. A esas disociaciones entre el deseo y lo que realmente ocurre se suma una tercera. Hace quince días, Milei declaró que Patricia Bullrich era socia fundamental de su gobierno y acusó a los periodistas, de nuevo, de inventar información, pero, en las últimas horas, en la cima de la Casa Rosada se volvió indisimulable el malestar con la senadora y hay quienes agitan el fantasma de una ruptura definitiva. La llegada del Papa puso un manto de piedad sobre la furia con la que gobierna Milei desde el 10 de diciembre de 2023. La decisión oficial es no confrontar con la jefa del bloque de Senadores de La Libertad Avanza hasta que León XIV deje atrás su estancia en la Argentina. En rigor, la determinación es no confrontar con nadie ni organizar actividades que puedan entorpecer el dominio de la agenda del Sumo Pontífice. Ni siquiera, y aunque aseguran que se moría de ganas, hubo un tuit de Milei para celebrar que la Justicia no haya podido probar el enriquecimiento ilícito de Manuel Adorni. El Papa lo hizo. Esta semana los periodistas no serían mandados a la hoguera. "Tuvimos que domesticar al león", dice uno de sus colaboradores. ¿Será así o se trató, más bien, de una idea que partió del propio mandatario? Hace tiempo que a Milei no se le puede hacer referencia de su forma vehemente, por momentos violenta, de ejercer el poder. "Yo no puedo frenarlo", ha confesado Karina, su hermana, en las últimas semanas. Sus viejos confidentes se fueron alejando de la Residencia de Olivos -o los echaron- con el paso de los meses. Los que lo rodean hoy, que son pocos, muchas veces dudan en plantear asuntos sensibles o que pueden ser perjudiciales para su administración por temor a una reacción desmesurada. Hay cierto consenso interno acerca de que, al revés de lo que debería pasar, el margen de acción se reduce cuando las cosas no salen como se esperaba. Los tropiezos internacionales son una muestra. Ni la derrota de Flávio Bolsonaro en Brasil, luego de que Milei llamara corrupto y ladrón a Lula da Silva, ni la hecatombe electoral de los republicanos que lidera Donald Trump en las legislativas fueron abordadas por el Gabinete. La reunión de ministros se suspendió con excusas pueriles y en Cancillería, por debajo de Pablo Quirno -que obedece a su líder sin matices- se preguntan cómo van a encarrilar la relación con el principal socio comercial del país, que tendrá a Lula otros cuatro años en el Palacio del Planalto. Por ahora, no hay respuestas. La situación con Estados Unidos también se volverá inquietante tras la futura composición del Congreso. Desde el 3 de enero, los demócratas contarán con recursos políticos para ampliar el monitoreo sobre la administración de Trump y, eventualmente, citar a funcionarios e iniciar procesos de impeachment. El año pasado, Estados Unidos puso 20 mil millones de dólares para sostener al Gobierno argentino en un momento de tembladeral en los mercados. La ayuda de Scott Bessent frenó inmediatamente la sangría de reservas y potenció en las urnas al mileísmo. Trump se jactó de ello poco después. En la Casa Rosada suponen que la derrota no cambia el vínculo ni el alineamiento, pero no se animan a revelar qué pasaría con la prometida ayuda externa frente a una nueva tormenta. El clima norteamericano cambió. Hace casi un año, legisladores de la oposición presentaron el proyecto denominado No Argentina bailout act, que busca impedir o licitar una asistencia financiera extraordinaria. Ahora tendrán más peso. En 2027, el año en que Milei se jugará la reelección, el país deberá afrontar compromisos de deuda por US$ 24.500 millones (FMI, bonistas y resto de organismos). A eso se suma la intranquilidad habitual de inversores frente a la posibilidad del regreso del kirchnerismo, algo que parecía más lejano hace un año, tras el triunfo nacional de La Libertad Avanza. El riesgo país termina por configurar un mapa que el oficialismo no imaginaba. El viernes cerró en 939 puntos. La semana pasada estaba debajo de los 800 y, a principios de junio, apenas por encima de los 400. Paraguay, que acaba de destituir a Santiago Peña, cerró en 146 puntos. En épocas de vacas flacas, y con proyecciones inflacionarias que alejan la concreción de otro de los anuncios presidenciales (ningún mes empezará con cero en el corto plazo), el Gobierno se agarra de los datos que puede para responder a las críticas por el parate de la actividad, que alcanzaría dos trimestres consecutivos en baja y haría ingresar al país en recesión. La construcción registró un dato positivo en septiembre, al subir 7,8% en la comparación mensual, aunque frente al mismo mes del año anterior retrocedió 1,8%. La industria manufacturera dio un salto módico del 0,7%, pero la caída con relación al mismo mes de 2025 fue del 1,8%. Milei insistió esta semana, ahora al hablar de la quita de retenciones para el campo en la Sociedad Rural, que lo mejor de su modelo se verá en 2027, siempre que consiga la reelección. Lleva semanas en las que patea la pelota para adelante. Todo lo bueno, afirma, ocurrirá si los argentinos lo reeligen. Y, si no, él se jacta de que se irá a su casa o a dar conferencias por el exterior. Cada vez que dice eso el ala política del Gobierno entra en pánico. Economistas que gozan de la confianza del Presidente no paran de hacer advertencias sobre el rumbo. Hace tres semanas seguidas que Ricardo Arriazu realiza presentaciones y advierte sobre los riesgos de la política monetaria, al afirmar que la economía debería crecer al 5% anual año y lo hace a menos de 2. Domingo Cavallo, a quien Milei consideraba el mejor ministro de la historia hasta antes de asumir, plantea que el costo recesivo es demasiado alto y desanima a la gente. Pero nadie, quizá, fue tan pesimista en los últimos días como Miguel Angel Broda. El economista le dijo a sus clientes que la economía crecerá este año apenas 0,5% del PBI. Y que para el próximo espera solo 1,5%. "Una recuperación modesta y condicionada por las tensiones financieras en un año electoral clave", confió. En las últimas semanas, Luis Caputo dio un giro y apela a las escasas herramientas que le permiten usar para tratar de dar señales en favor de sectores que sufren. El martes, al asistir al encuentro de la Unión Industrial Argentina, anunció cuatro medidas para las pymes. El Fisco suspenderá sus embargos hasta mayo del 2027, extenderá planes para pagos atrasados con ARCA, habilitará que las empresas puedan usar saldos tributarios a favor para cancelar pasivos y confirmó que el Banco Nación empujará nuevos créditos. No parecería ser el mismo Caputo que en abril dijo que ese mes arrancaban los mejores meses en décadas. Hasta se mostró, con el perdón de la palabra que irrita a Milei, empático. Los industriales le creyeron a medias. Martín Rappallini, el jefe de la UIA, celebró los anuncios en público pero despotricó contra Caputo en privado. Patricia Bullrich aprovechó para volver a diferenciarse y se atribuyó la idea del ministro de Economía. Fue lo que menos molestó en Casa Rosada. La ira se apoderó de Karina Milei cuando vio publicada una foto de la senadora con su equipo, el mismo día en que la hermanísima suspendió la reunión de Gabinete nacional. En el mundo de la secretaria General de la Presidencia se tomó no solo como una provocación: lo vieron como un desafío abierto a la autoridad presidencial. Un mensaje cuasimafioso -así lo definieron- que no tardó en llegar a los oídos de Milei. Desde Madrid, el Presidente pidió que no hubiera ninguna respuesta pero, al regresar, acordó con su hermana que algo fuerte iban a hacer. Sucederá después de que el Papa diga adiós y la Argentina del día a día, convulsionada hoy por su presencia, vuelva a emerger con las necesidades de siempre. En otro tiempo. El Presidente y Bullrich, abrazados. ¿Habrá ruptura? Karina observa. Milei le dijo a Karina que algo iban a hacer tras el adiós del Papa. ¿Será sobre Bullrich? Menciones: Javier Milei, Patricia Bullrich, Casa Rosada, Papa, Manuel Adorni, Karina Milei, Olivos, Flávio Bolsonaro, Brasil, Lula da Silva, Donald Trump, Pablo Quirno, Palacio del Planalto, Estados Unidos, Congreso, Scott Bessent, FMI, Santiago Peña, Paraguay, Ricardo Arriazu, Domingo Cavallo, Miguel Angel Broda, Luis Caputo, Unión Industrial Argentina, ARCA, Banco Nación, Martín Rappallini, UIA, Madrid, La Libertad Avanza, León XIV, Argentina, Sociedad Rural, cpol1
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