07/11/2026 La Nación - Nota - El Mundo - Pag. 3
León XIV abrió su gira en Uruguay con un fuerte mensaje social Elisabetta Piqué Ante unas 30.000 personas en Montevideo, el Pontífice recordó su reciente operación de pulmón, reclamó acceso universal a la atención médica y abordó temas sensibles como el aborto y el suicidio MONTEVIDEO.- Como hizo durante el vuelo que lo trajo ayer a la capital de Uruguay, en su primer discurso en el continente latinoamericano, el Papa León XIV habló de su reciente operación de pulmón que conmovió al mundo, que relacionó con la urgente necesidad de que todos tengan acceso a la salud pública. "La enfermedad, la discapacidad, el dolor físico, la pérdida de autonomía, la pobreza, la falta de trabajo o la exclusión pueden hacer especialmente necesaria la ayuda de los demás", dijo, tras ser recibido con banderas y gritos por unas 30.000 personas, en una Montevideo revolucionada por su visita. "Recientemente he experimentado en primera persona las limitaciones que impone la enfermedad y he recibido cuidados por los que estoy profundamente agradecido. Esta experiencia me lleva a pensar en tantos hombres y mujeres que carecen de medios para obtener un diagnóstico oportuno o recibir los tratamientos que necesitan", siguió. "Procurar que la atención sanitaria esté al alcance de cada persona, independientemente de sus recursos, es una responsabilidad que interpela a toda la sociedad", advirtió, desatando aplausos y hablando en español, con voz fuerte. "Quien atraviesa cualquiera de estas situaciones no deja por ello de ser miembro pleno de la sociedad ni pierde nada del valor de su vida. En esas circunstancias, su fragilidad hace más urgente que reciba la asistencia, los recursos y el acompañamiento que necesita. La atención debida a quienes sufren compromete a toda la familia humana" marcó, en un discursos varias veces interrumpido por aplausos y el grito de "¡León! ¡León!". Su llamamiento fue la antesala de la impronta fuertemente social que tendrán sus discursos en esta primera gira en un continente lleno de contrastes y desigualdades, que conoce bien. Además de hablar de salud, de hecho, en su discurso de casi media hora, pronunciado cuando lloviznaba y soplaba viento, habló de la importancia del trabajo, del bien común, de la dignidad de la persona, de la familia y del diálogo. El Papa llegó hasta la Plaza Independencia en el papamóvil tras pasar por la rambla de la capital con muchos fieles que salieron a recibirlo con banderas, pese a que Uruguay es el país menos religioso América del Sur. Lo esperaban no solo una alfombra roja, sino también tres expresidentes: Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle Herrera y su hijo, Luis Lacalle Pou, todos pertenecientes a fuerzas políticas distintas de la del actual mandatario, Yamandú Orsi, del Frente Amplio. Una muestra del espíritu de convivencia política y consenso que caracteriza al país oriental y que el propio Orsi destacó en su discurso de bienvenida, en el que agradeció a León XIV "por ser una voz clara en el escenario internacional". "Hoy América Latina es uno de los pocos rincones del mundo que no tienen guerras. Y en Uruguay los expresidentes podemos sentarnos juntos en paz para ofrecerle un abrazo de bienvenida", le dijo. En su turno, el Papa tocó diversos temas. Inspirándose en el monumento a José Artigas, héroe nacional, que se levanta en el centro de la plaza, destacó las virtudes de este pequeño país de tres millones de habitantes, donde los católicos representan un tercio de la población y hay una radical separación entre Iglesia y Estado. Evocó una frase de Artigas que unía el origen de la autoridad y la responsabilidad de quien la ejerce, recordó que "en 2025 se cumplieron cuarenta años de democracia ininterrumpida en Uruguay, durante los cuales se sucedieron distintos gobiernos por decisión de los ciudadanos" y la importancia del bien común. "El bien común comprende también la responsabilidad de transmitir a quienes vendrán después los bienes que hoy hemos recibido. Como recordó mi predecesor, el Papa Francisco, la noción de bien común incorpora también a las generaciones futuras", subrayó. Temas sensibles Marcó luego problemas preocupantes, como la evolución demográfica en un país que aprobó la legalización del aborto en 2012 y que se convirtió en el primero de América Latina en legalizar la eutanasia, práctica ratificada por Orsi en abril pasado. "Quien todavía no ha nacido pertenece ya a la familia humana y al futuro de su pueblo", sentenció, con voz fuerte, desatando aplausos. Recordó, por otro lado, la importancia de la familia, la educación y el trabajo. "Conviene recordar que el trabajo está en función del hombre y no el hombre en función del trabajo", evocó, citando a San Juan Pablo II, el último Papa que visitó Uruguay, en 1988. Tocó luego "la dolorosa realidad del suicidio", que afecta a Uruguay, el país con la tasa más alta de suicidios de América Latina. En 2025, hubo 19,16 muertos por cada 100.000, según cifras del Ministerio de Salud Pública. "Hay una cultura de la muerte en Uruguay, donde hay aborto, eutanasia, un altísimo índice de suicidios y la razón es que con el laicismo y la separación neta entre Iglesia y Estado se generó una cultura de secularización mal entendida", explicó a LA NACION María Carolina Musitelli, periodista de La Mañana. "En Uruguay, más allá de que ahora la gente, muchos ateos, están felices por la visita del Papa, como están alejados de la Iglesia Católica, falta luz", opinó. En Uruguay la clara separación entre Estado e Iglesia en 1918 determinó que los cementerios pasaron de la administración eclesiástica a la estatal; se estableció que el matrimonio civil debía preceder al religioso y hasta cambió el lenguaje de la vida cotidiana. El 25 de diciembre pasó a denominarse oficialmente Día de la Familia; el 6 de enero, Día de los Niños, y la Semana Santa, Semana de Turismo. "La convivencia entre personas de distintas procedencias y tradiciones forma parte también de la historia del Uruguay", resaltó finalmente el Papa, que destacó la pluralidad del país. Aunque advirtió que "el carácter laico del Estado está llamado a garantizar un espacio en el que querellantes y no querellantes puedan convivir con libertad y respeto, porque hay valores que son universales". Finalmente, al resaltar valores como el respeto y la convivencia de Uruguay, recordó que Montevideo también es la sede de la Secretaría del Mercosur. En este marco, elogió su vocación por favorecer espacios de entendimiento y cooperación en la región. "En tiempos en que las diferencias pueden convertirse fácilmente en motivo de enfrentamiento, perseverar en el respeto al derecho, en la negociación y en la búsqueda paciente de acuerdos constituye un servicio que Uruguay puede seguir ofreciendo a sus vecinos", afirmó, una frase que pareció aludir a las relaciones exteriores turbulentas de la vecina Argentina. Cuando ya era de noche el Papa -que no mostró señas de cansancio pese al cambio de horario y un vuelo de más de 13 horas- tuvo otro pequeño baño de multitud al trasladarse en coche eléctrico hasta el cabildo, donde recibió las llaves de la ciudad y luego a la catedral metropolitana. Cerró allí una jornada intensa -la primera de una maratón de 12 días a tres países- con una celebración de las vísperas en la catedral metropolitana. El presidente de Uruguay, Yamandú Orsi, recibe al Papa León XIV XIV durante la ceremonia de bienvenida en la Plaza Independencia de Montevideo Menciones: Montevideo, Uruguay, León XIV, Yamandú Orsi, Plaza Independencia, Elisabetta Piqué, San Juan Pablo II, Papa Francisco, María Carolina Musitelli, La Mañana, Julio María Sanguinetti, Luis Alberto Lacalle Herrera, Luis Alberto Lacalle Pou, Frente Amplio, Mercosur, Argentina, Pilar Castillo, Damián Nabot, María Elena Polack, José Artigas, Ministerio de Salud Pública, Cabildo, LA NACION, cnot, polint
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