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01/11/2026 Clarin.com - Nota

Los pecados de Javier Milei y la noche de fuga que alteró a todo el Gobierno
Santiago Fioriti
Estados Unidos dio la orden de ayudar a Bolsonaro y el Presidente se puso a disposición. El rol de Caputo y la SIDE y los nuevos heridos en el Gobierno. El desafío que plantea Bullrich y los movimientos de Cristina y Kicillof

Flavio Bolsonaro, al arribar a Miami, luego de un plan orquestado por Estados Unidos y apoyado por la administración de Milei.
El domingo a las 22.30, en el momento en que Lula da Silva frenaba los cantitos futboleros que entonaba la multitud concentrada en la Avenida Paulista para pedir que se cantara a capela el Himno de la Independencia de Brasil, en la Residencia de Olivos imperaba una atmósfera de impotencia y confusión. Atrás había quedado la velada de ópera del romanticismo italiano, un clásico de los domingos que -acaso porque algo debía sonar bien esa noche- Javier Milei había decidido no interrumpir. El clima en el Gobierno se volvió denso con el correr de los minutos y, cuando eso sucede, no son muchos los que se animan a comunicarse con el Presidente. La apuesta había salido fatal.
El candidato al que Milei llamó ladrón, corrupto y mentiroso, el mandamás del país más grande de América Latina, principal socio comercial de la Argentina y cuyo Producto Interno Bruto lo convertirá el año próximo en la octava economía mundial, daba un batacazo y alcanzaba su cuarta presidencia. Los jefes de Estado de la región, aun los que hubieran deseado la victoria de la oposición, comenzaban a felicitarlo.
—¿Qué vamos a hacer? —le preguntó a Milei uno de sus colaboradores.
—Nada. Por ahora, nada —respondió el primer mandatario.
Javier Milei habló este viernes en la Universidad Di Tella.
Milei todavía conservaba la fantasía de que Bolsonaro tuviese argumentos para rechazar la derrota y aspiraba a que prosperara el pedido de su partido para que se anularan los comicios. Pero, como comprendería apenas 24 horas más tarde, el senador tenía otros planes. Los casi 60 millones de votantes que lo eligieron en el balotaje serían relegados por una cuestión urgente y personal. El juez del Supremo Tribunal Federal, el polémico Alexandre de Moraes, había dictado una medida cautelar para que entregara sus pasaportes y no pudiera abandonar el país. Con ayuda del Departamento de Estado norteamericano, Bolsonaro tramó su salida del país.
El perdedor de las elecciones entró en pánico, según autoridades argentinas que hablaron con él durante el operativo de fuga. “Estaba muy, pero muy alterado -describieron- Solo quería subirse al avión y escaparse con su esposa y sus hijos” . Vivió momentos angustiantes: al principio encontró resistencia entre quienes lo iban a trasladar por tierra a Misiones, luego se enteró de que se habían montado operativos de distracción y que algo había salido mal porque los periodistas informaban que lo esperaban en el aeropuerto.
El avión de lujo en el que viajó Flavio Bolsonaro y su familia.
Aunque no dijo una palabra sobre el tema, Milei estuvo siempre pendiente. Se puso desde el primer minuto a disposición del brasileño y, sobre todo, de la administración de Donald Trump. El jefe de Estado habló con Santiago Caputo. El gurú se ofreció a viajar en persona a Misiones para supervisar los movimientos. Milei le dijo que viajara. Todo debía ser secreto.
Cristian Auguadra, el jefe de la SIDE, tuvo un rol importante en el plan de huida. Fue, por ejemplo, el que le avisó a las autoridades que trabajan en Misiones, la noche anterior, que la SIDE iba a llevar a cabo un “operativo” en el aeropuerto de Iguazú. No informó que esa operación involucraba a Bolsonaro. Mencionó que el jet LV-JZQ iba a ser parte del servicio, por lo que pidió que se le permitiera estar en la pista del aeropuerto de Iguazú, aunque, en rigor, Bolsonaro iba a subirse al Gulfstream LV-JQW, de Bayres Fly. ¿Quién habrá financiado el vuelo y tantas horas de espera? ¿Fueron fondos reservados o será cierto que lo pagó un broker americano?
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, se enteró de la movida en su casa, mientras hacía zapping por los canales de noticias. “Estos chicos no pueden trabajar así” , se descargó en la intimidad, en referencia a Caputo y su equipo. Fue Monteoliva la que llamó a Diego Santilli. El jefe de Gabinete tampoco sabía nada. Lo primero que hizo fue escribirle a Karina Milei. Al final de la operación, redactaron juntos el comunicado de Migraciones en el que se informó que Bolsonaro y su familia habían ingresado por el paso fronterizo del puente internacional Tancredo Neves “sin ningún impedimento legal” y que de allí, en vuelo privado, viajaron a Ecuador.
Karina Milei junto a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva y a Diego Santilli Foto: Luciano Thieberger.
Ya en el estado de la Florida (un día después de que los principales medios del mundo cayeran en la trampa de decir que Bolsonaro estaba junto a su hermano Eduardo en Miami cuando aún no había salido de Argentina), Bolsonaro le agradeció a las administraciones de Trump y Milei por la ayuda.
Pese a que declaró que las elecciones en Brasil fueron “una desgracia ”, Trump ya dio vuelta la página y expresó su intención de reunirse con Lula. La vida continúa. En cambio, Milei sigue sin pronunciarse, como si creyera que su comportamiento resulta inocuo para el país. Es uno de sus pecados. Ya le pasó con China. Antes de asumir decía que no iba a hacer negocios con países comunistas. Perdió mucho tiempo hasta rever su postura sobre el gobierno de Xi Jinping, en una batalla dialéctica que le causó problemas. China y Brasil representan casi el 50% del comercio exterior argentino.
La posición intransigente del líder libertario sobre Brasil provoca una grieta adicional en su Gabinete. Se extiende una sensación de malestar. No sería el mejor momento de la economía como para acumular enemigos. El mundo tampoco permite pasos en falso. Las tensiones geopolíticas, los conflictos bélicos y las tasas altas que mantiene la Reserva Federal de Estados Unidos hacen más precavidos a gobiernos e inversores.
Mauricio Macri felicitó a Lula y el brasileño le agradeció.
Lula aprovechó un tuit en el que Mauricio Macri lo felicitaba para contestar con un dardo hacia Milei: “Recuerdo con nostalgia los tiempos en que diferencias circunstanciales entre nuestros países se discutían y se solucionaban de manera civilizada y republicana” . En el Palacio de Planalto aseguran que Lula invitará a Milei a su asunción. Resta saber si su idea es abrirle los brazos o, tan solo, verle la cara.
Las disputas con Brasil provocaron una nueva diferenciación de Patricia Bullrich. “La voluntad de la gente se respeta” , escribió en X. Unos días antes había declarado que los insultos de Milei a los periodistas (a los que mandó a quemar en la hoguera) eran “un límite” . La paciencia de los hermanos Milei con Bullrich empieza a dar signos de agotamiento. Martín Menem, el presidente de la Cámara de Diputados, declaró que el único candidato libertario para 2027 es Milei. Fue la primera respuesta a los ensayos de la legisladora. Menem defiende los intereses de Karina Milei, la más enojada con la situación. Milei compartió en sus redes el mensaje de Menem.
Las intenciones de Bullrich ya no son un secreto para nadie, ni siquiera para quienes -ingenuamente- creían que todo estaba acordado con Milei. Su propósito es acumular capital político, mantener la atención y dejar en claro que está dispuesta a ser candidata presidencial. ¿Y si ve que Milei está más fuerte? Tendrá mejores armas para negociar lugares en las listas.
Mientras, la jefa del bloque de Senadores de La Libertad Avanza no para de consultar a economistas (Carlos Melconian es el más conocido, pero no el único) y de cruzar mensajes con viejos aliados. Con Elisa Carrió, por caso, con quien habló por última vez sobre la Ley de Tierras. Carrió se deja ver poco, pero siempre está.
Elisa Carrió intercambia mensajes con Patricia Bullrich.
Lo mismo que Cristina Fernández de Kirchner. La líder del peronismo no deja de mantener reuniones con espíritu proselitista. Los dirigentes que meses atrás la veían desanimada por su situación procesal y sus días en prisión en San José 1111 ahora la notan más entusiasmada. La distrae conjeturar sobre escenarios electorales y tramar la vuelta del peronismo al poder. Pide que le envíen encuestas, hace consultas por WhatsApp y mira con atención, como todos, las variables de la economía.
El nivel de actividad no se condice con las reiteradas promesas del Gobierno. Hasta economistas afines, como Ricardo Arriazu y Domingo Cavallo, vienen advirtiendo -cada vez con mayor firmeza- los peligros que traen aparejadas las posturas tan férreas de Milei. El último Índice General de Actividad (IGA) de Orlando J. Ferreres & Asociados, una consultora que siempre mira el mercado, registró una caída interanual de la economía del 0,8%.
El Indec podría confirmar el 24 de noviembre que la actividad cayó dos trimestres consecutivos, lo que colocaría al país en recesión, algo que Milei negaba que fuera a ocurrir. El riesgo país es otro factor de preocupación. Cerró el mes con una suba de 180 puntos, la mayor del año, y el viernes marcó 787.
Cristina, y la oposición en general, tienen un ojo en la actividad y otro en cómo evoluciona la iniciativa oficial de suspender las primarias. La expresidenta se convenció de que el proyecto libertario -al revés de lo que ella misma creía- entró en una zona de turbulencias que podría agudizar la caída en la popularidad presidencial. Considera que los mismos sectores del establishment que se sentían atraídos por el ajuste fiscal y la ortodoxia hoy ven complicado el camino hacia la reelección y podrían entrar en una fase de repliegue.
Lo que no tiene definido es la estrategia. Dependerá, en buena medida, de cuáles sean las reglas electorales. Al Gobierno se le escurre el tiempo para suspender las PASO. Se había fijado octubre como fecha límite. El mes terminó ayer. Santilli insiste con que los votos están. En no pocos despachos del Congreso y la Casa Rosada, dudan. “Si es verdad que están, ¿por qué no avanzamos rápido? ”, se preguntan.
Axel Kicillof, a la salida del último encuentro peronista.
Como reveló Clarín ayer, Axel Kicillof anunció frente a un grupo de 43 intendentes que está dispuesto a competir en una interna peronista. “Compitamos sin decidir a dedo” , sostuvo, en clara alusión a su mentora. En La Cámpora reaccionaron con enojo. “Es un desagradecido y un traidor, ¿cómo llegó él a gobernador? ”, decían. Sergio Massa intenta capitalizar esa fisura, que algunos juzgan sin retorno. Kicillof también profundiza su desconfianza sobre Massa.
El mandatario bonaerense busca hacer pie en un camino lleno de obstáculos que le lanzan sus supuestos compañeros de ruta, independientemente de la herencia que dejaron Alberto Fernández y Cristina. Una herencia tan latente y tan ruin que Milei las puede considerar un tesoro.
Santiago Fioriti


#76617483   Modificada: 01/11/2026 00:34 Cotización de la nota: $2.728.437
Audiencia: 1.022.580



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