31/10/2026 Página 12 - Nota - Cultura & Espectáculos - Pag. 32
¡Está ahí! Sandra Russo Cuando se trata de un globo, con un alfiler alcanza. Cuando lo sólido se evapora en el aire, quedan fantasmas. Cuando el lobo se hace pasar por la abuela, Caperucita le cree, pero los niños que escucharon ese cuento jamás lo han creído: el lobo habla con voz de lobo. Estamos siendo blanco de un ataque masivo desde que la ultraderecha trumpista encontró en esta región recursos a granel y presidentes devotos que a la sazón ayudó activamente a colocar. Ya no se soporta porque todo está sobregirado. El vértigo con el que pasan cosas graves y con el que se deterioran nuestras vidas es imposible. No podemos respirar. Occidente está pasado de merca, y no es casualidad. Una de sus terminales, menos sofisticada que los tecnofreaks, es el narco a gran escala, algo obvio que los medios hegemónicos, que forman parte del sistema, ocultan. Aunque es difícil ocultarlo: la ultraderecha es totalmente narcótica. Hay infinitas variantes del momento en que una gota rebasa no una copa: una represa. Y estamos entrando en una instancia de desquicio inverso, en la que por algún motivo indescifrable para el algoritmo, se ven los hilos de los títeres y la sangre en la comisura de los labios de los fachos. Cuando Chaplin filmó Tiempos Modernos, a los comunistas no les gustó porque no había elegido un protagonista proletario, sino a un hombre sin conciencia de clase. Pero eso fue precisamente el punto de vista estéticamente crucial: mostrar al hombre oprimido por un sistema que él no veía, porque creía que la vida era así, porque no se le ocurría que podría ser otra cosa. Chaplin le mostró esa ceguera preproletaria a la audiencia, tan aturdida como Carlitos, tan aturdida como estos nuevos Carlitos de ultraderecha, esa gente común que sigue echándole la culpa de todo a "los políticos", como si la política de mierda que nos miente y nos traiciona no pudiera transformarse nunca en una guillotina para decapitar a la muerte. Esa ha sido la lucha de mi generación, porque es verdad que la política es roñosa, pero solo con otra política más radical y creativa es que se podrán cambiar las cosas. Cuando en Mitologías Barthes habla de esto, dice que precisamente Chaplin aplicó la técnica del titiritero: los niños pueden ver al monstruo, pero el protagonista no. Y los chicos le gritan "¡¡Está ahí!!", pero él no puede escuchar. El ya está solo con su desesperación. En esta parte del mundo que está descontrolada, de pronto la escena cambió. Y no es casual que sean los más jóvenes los que estén funcionado como un despertador global. Sin necesidad de haber organizado la internacionalización de su movimiento, se amplía esa lucha mimética y furiosa por el futuro que hoy no tienen. Esa generación nos está gritando que el monstruo "¡Está ahí!". La generación que sale al ruedo a reclamar su futuro está reclamando su propia soberanía personal y colectiva. Lo que llamamos "derechos" son libertades. La libertad de tener bajo control la propia vida solo puede reconquistarse en grandes manadas de mamíferos luchando por su supervivencia. Los jóvenes pobres de América Latina siempre fueron la carne a la que se dirigió el cañón. Cada vez que Estados Unidos quiso comernos, se llevó una generación. Acá serían increíblemente más luctuosas luchas como las europeas. La vida vale mucho menos. Pero el látigo que cae sobre unos y otros es el mismo. ¿Es necesario algo más para rebelarse? ¿Por qué resignarse a esta estafa de carniceros con lenguaje económico abstracto que siempre en los hechos lo que dicen es "muéranse"? No hay dos demonios ahora ni nunca los hubo. El comunicado de Flávio Bolsonaro mezclando en la misma frase a José Martí, a Charles De Gaulle y a Corina Machado parece escrita por Zelensky cuando actuaba de cómico. A ese traidor también se le terminó el aura que los gobiernos que hoy crujen avalaron y defendieron en su imbécil rusofobia. También quedó manco Netanyahu. El fenómeno de las elecciones en Israel fue el crecimiento de la lista conjunta de comunistas árabes-israelíes. Y el martes que viene, esperemos que los estadounidenses, que vienen soportándolo en directo, castiguen al colorado que sigue hablando de culos de mujeres y varones como la vieja desinhibida de la Casa de Bernarda Alba. El triunfo de Lula y su inmediata conexión con Claudia Sheinbaum resetea esta región, se vuelve un motor y aparece en ese horizonte el año que viene. El deseo que perdimos está ahí, y la recuperación de la patria, también. Menciones: Sandra Russo, Chaplin, Tiempos Modernos, Carlitos, Mitologías, Barthes, América Latina, Estados Unidos, Flávio Bolsonaro, José Martí, Charles De Gaulle, Corina Machado, Zelensky, Netanyahu, Israel, Lula, Claudia Sheinbaum, Casa de Bernarda Alba, cnot
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