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31/10/2026 Página 12 - Nota - Cultura & Espectáculos  - Pag. 28

Una voz que resuena a través de las décadas

JUAN GELMAN

Silvina Friera
La selección de textos impacta como en su primera publicación en la última página del diario: inquietudes literarias y un permanente reclamo por memoria, verdad, justicia.

El eco de una pregunta, dirigida al general Martín Balza, vuelve: "¿Piensa hacer algo al respecto?". La interpelación la formuló, desde la última página de este diario, Juan Gelman (1930-2014), el más grande de los poetas argentinos, porque el entonces jefe del Estado Mayor General del Ejército tenía bajo su mando a uno de los responsables del asesinato de su hijo, la desaparición de su nuera y el robo de su nieta.
El día en que Borges cantó la marcha peronista; el tango "El choclo", que insiste en su inmortalidad; las albaceas literarias que se apropian de modo ilegítimo de las ideas y las escrituras de Gustave Flaubert o Friedrich Nietzsche; o el poema que escribió en la ESMA Ana María Ponce, "Loli", "más libre que sus asesinos". Las diversas inquietudes políticas y literarias de Gelman están condensadas en una nueva edición de la Biblioteca Contratapas Página/12. Con prólogo de la actriz y directora teatral Cristina Banegas, las contratapas abarcan casi dieciocho años de escritura: la primera, "El sida y la pobreza", de diciembre de 1988, y la última, "Las vergüenzas de un escritor", de julio de 2006. Después de los libros de Osvaldo Soriano, Guillermo Saccomanno, Eva Giberti, Hugo Soriani y María Moreno, esta sexta entrega estará disponible mañana.
Banegas cuenta que al terminar de leer la selección le comentó a María Moreno la "buena edición" que había hecho. Moreno le contestó: "Fue muy difícil elegir, sabía de todo". No sólo era "un extraordinario poeta", como recuerda Banegas, sino que también era "un gran periodista, un gran pensador", dice la artista que tuvo el honor de ser amiga del autor de Violín y otras cuestiones y que participó en varios trabajos teatrales sobre libros del premio Cervantes. Junto a Pablo Mainetti en bandoneón, grabó un disco sobre el último libro que escribió, Amaramara, dedicado a Mara La Madrid (1942-2015), compañera del poeta y coautora de Ni el flaco perdón de Dios. La Madrid fue fundamental en la búsqueda y el encuentro de la nieta biológica de Juan, Macarena Gelman, hija de Marcelo, asesinado durante la última dictadura cívico-militar, y de María Claudia García Irureta Goyena, trasladada antes de parir a Uruguay, y desaparecida.
Recordar a las víctimas
Hay textos cuyas primeras líneas resultan memorables y que podrían estar entre los mejores principios, como "Genocidio y Burocracia", del 18 de marzo de 1993. "Los archivos del terrorismo de Estado recién abiertos en el Paraguay reflotan la pregunta: ¿por qué los asesinos en el poder necesitan asentar sus crímenes por escrito y con detalle? Recuerdo el grueso volumen del registro de muerte que vi en Auschwitz. En cada página había tres columnas para alinear nombres, edades y nacionalidades. En las dos últimas columnas se consignaban la hora y la causa de la muerte. La hora era la misma a lo largo de las páginas enteras, las 8.15 de la mañana, por ejemplo. La causa de muerte también, ‘influenza’ casi siempre. Los nazis disfrazaban puerilmente los asesinatos en las cámaras de gas, pero llevaban su cuenta con minucia. Como si necesitaran legitimar esa actividad envolviéndola en olor de burocracia, aparentemente exento de horror".
En esta contratapa menciona una carta que el subprefecto naval de San Fernando envió al administrador del cementerio de esa localidad. Precisamente, le llamó la atención la primera frase: "Tengo el agrado de dirigirme a Ud. remitiéndolo (4) cadáveres, (3) tres del sexo masculino y (1) del femenino, no identificados, hallados en jurisdicción de esta dependencia". "Hallados", como explica en el texto, significa que sacaron los restos de los cuatro "desaparecidos" de sendos tambores de grasa de 200 litros de capacidad, donde personal de la dictadura los había metido con arena y cemento antes de arrojarlos al canal San Fernando. Uno de esos cadáveres era el de Marcelo Ariel, el hijo del poeta, militante de Montoneros secuestrado en 1976. En enero de 1990, el Equipo Argentino de Antropología Forense identificó los restos de Marcelo, con un tiro en la nuca. Si hay algunos comienzos que son un cross a la mandíbula, ocurre algo similar con las frases de cierre: "Recordar a las víctimas y lo que les hicieron es un problema nuestro".
"El Joseph Conrad de los cielos", el escritor y aviador Antoine de Saint-Exupéry, desapareció el 31 de julio de 1944 en los aires, cuando realizaba un vuelo de reconocimiento para las tropas aliadas en África del Norte. En otra de sus contratapas destaca que en 1976 la dictadura militar argentina ordenó quemar El Principito entre otros libros considerados subversivos. "No dejaba de tener razón desde su punto de vista. El Principito no habla de marxismo ni propugna la revolución, pero subraya la ternura posible en un mundo cada vez más antihumano y eso, en efecto, subvierte el desorden imperante del régimen, especialmente el militar", argumenta el poeta y periodista que ganó el Premio Nacional de Poesía en Argentina (1997), el Premio Cervantes en 2007; los premios iberoamericanos de poesía Ramón López Velarde (2003), Pablo Neruda (2005) y el Reina Sofía (2005); y el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo (2000), entre otros reconocimientos.
Borges cantó la marcha peronista
Gelman se mide con Borges en un texto para enmarcar por varias razones. En 1993, en ese tiempo del posindulto del entonces presidente Carlos Menem a los militares procesados y condenados por crímenes de lesa humanidad y a los líderes de las organizaciones guerrilleras, la izquierda seguía teniendo "problemas" con el escritor por el "despiste" y el "horror" de las opiniones políticas del autor de El Aleph. Borges elogió a Videla, se dejó condecorar por Pinochet, opinó que en la España posfranquista todo era mejor. El poeta no olvida que en 1981, antes de Malvinas, Borges firmó la solicitada que las Madres de Plaza de Mayo lograron publicar en La Prensa. "A diferencia de otros intelectuales, que nunca supieron reconocer sus agachadas frente a la dictadura militar, Borges reconoció sus errores", subraya Gelman y añade la explicación posterior del escritor: "Al ser ciego y no leer los diarios, yo era muy ignorante. Pero la gente viene a mi casa a contarme historias tristes sobre la desaparición de sus hijas, esposas, hijos, así que ahora estoy bien enterado".
Otra contratapa también está protagonizada por Borges. Hacia 1984, por iniciativa del entonces director de Hyspamérica Ediciones, Jorge Lebedev, el autor de Ficciones, seleccionó cien títulos para su "Biblioteca personal". Gelman precisa que Borges no eligió a Leopoldo Marechal porque le resultaba "tedioso" y aunque no desestimaba a Roberto Arlt, le parecía "desprolijo". Juan Carlos Onetti contaba que Borges le dijo que hubiera dado lo imposible para escribir un texto como el de "Haffner cae", capítulo de Los siete locos. Una vez Isabel Perón, en uno de sus viajes a la Argentina, se hospedó en un hotel vecino al edificio donde vivía el escritor. Grupos de simpatizantes se reunían y cantaban la Marcha Peronista. Lebedev le preguntó: "Borges, ¿no lo cansa escuchar la Marcha todo el tiempo?" "Mire –respondió–, me pasó algo más grave. La otra noche me levanté para ir al baño y la estaba cantando yo".
En las contratapas de 1994, escritas desde México, donde vivió hasta su muerte en 2014, tiene lugar una destinada al Ejército Zapatista de Liberación Nacional y la convocatoria a una Conven-

ción Nacional Democrática que para Gelman desplegaba varias paradojas; la más significativa es que era convocada por una fuerza guerrillera que perdería razón de ser si la Convención alcanzaba el objetivo de contribuir al tránsito pacífico a la democracia. Hay ecos y resonancias políticas, treinta dos años después. "En nuestras sociedades mercantilistas el lugar de lo inútil sería la dignidad de un pueblo; el respeto al diferente; la lucha por una utopía, la esperanza en realizarla; la disposición a dar la vida por una causa justa. Ese tipo de inutilidad, aunque escasa, es ciertamente útil", reflexiona el autor de una obra poética descomunal.
"El ser humano, siempre incómodo con la realidad, viene inventando utopías de toda clase desde el fondo de los siglos y nunca dejará de hacerlo", sostiene el poeta en otro texto y menciona como ejemplo de utopías que nacen y renacen al zapatismo en el sudeste mexicano, que llama a la sociedad civil a construir "una suerte de espacio democrático de resolución de la confrontación entre diversas fuerzas políticas, que tendrá tres premisas fundamentales: democracia, libertad y justicia".
En "Carta abierta a mi nieta o nieto", del 12 de abril de 1995, el poeta necesita ponerse en los zapatos del abuelo que es, aunque le arrebataron tener una vida junto a su nieta, Macarena Gelman, quien recuperó su identidad y pudo conocerla cinco años después. "Ahora tenés casi la edad de tus padres cuando los mataron y pronto serás mayor que ellos. Ellos se quedaron en los 20 años para siempre. Soñaban mucho con vos y con un mundo más habitable para vos. Me gustaría hablarte de ellos y que me hables de vos. Para reconocer en vos a mi hijo y para que reconozcas en mí lo que de tu padre tengo; los dos somos huérfanos de él. Para reparar de algún modo ese corte brutal o silencio que en la carne de la familia perpetró la dictadura militar".
Una de las contratapas de Gelman orbita en torno al contubernio empresarios y militares en el que participaron "incontables dirigentes sindicales que se autodefinen como peronistas". En la Ford de General Pacheco, al día siguiente del golpe del 24 de marzo de 1976, los delegados gremiales eran notificados por la empresa de que habían cesado como tales. "Se acabó la joda", decían los gerentes exultantes. El periodista se obsesiona con los documentos en donde la dictadura ha consignado su accionar. Para él las "prolijidades burocráticas" no sorprenden porque son inherentes a todo terrorismo de Estado. Lo que le sorprendía y cuestionaba es que se siguiera hablando de "excesos", de "proceso" en vez de dictadura militar y de "desaparición" en vez de la secuencia "secuestro-tortura-asesinato-ocultamiento del cadáver de miles de prisioneros inermes".
En noviembre de 1996, Gelman concluye una "Carta abierta al general Balza" con un pedido que no ha perdido vigencia: "ordene a sus hombres hablar. Actuaron como institución y como institución deben dar cuenta de sus responsabilidades. Contribuya a que se conozca la suerte corrida por los miles de desaparecidos. Los caídos de las fuerzas de seguridad tuvieron tumba y honores militares. Los del pueblo vagan en una deriva de fantasmas". Se podría decir que intuye el germen de Historias Desobedientes, agrupación integrada por hijos, hijas y familiares de personal de seguridad y de las fuerzas armadas, responsables de crímenes de lesa humanidad durante la dictadura cívico-militar: "¿No habrá llegado la hora de que los hijos de los militares hablen claro con sus padres? ¿No olfatearán la mentira, si les mienten? ¿No deberán hacerlo acaso como deber ético para una sociedad cada vez más hundida en la ciénaga de las impunidades que se acumulan unas sobre otras como capas geológicas? ¿O siquiera para conocer sus raíces y saberse a sí mismos?".
En 1999, el poeta le recuerda a Balza que tiene bajo su mando a uno de los responsables del asesinato de su hijo, la desaparición de su nuera y el robo de su bebé: el general Eduardo Rodolfo Cabanillas, comandante del Segundo Cuerpo de Ejército con asiento en Rosario, jefe operativo del centro clandestino Automotores Orletti. "¿Piensa hacer algo al respecto?", le pregunta. "¿Cómo impedir la repetición del pasado si se lo aplasta con impunidad y silencio? El dolor necesita palabras. Hable, señor teniente general. A usted le será mucho más fácil que a mí averiguar el destino de María Claudia y su bebé. Tiene acceso a todos los medios para ello. Si no lo hiciere, procure evitar el castigo del insomnio: el no sueño de la mala conciencia es un territorio devastado por la muerte", advierte en una de las contratapas más estremecedoras.
Hay varios textos más en torno al derecho a la verdad. "¿No conocen el destino de mi nuera y su bebé el general Cabanillas, el teniente coronel Visuara que fue su superior, el coronel Mitchel, el teniente coronel Tepedino, el vicecomodoro Guillamondegui y demás mandos militares de la SIDE de entonces, y Eduardo Ruffo y demás agentes civiles de la SIDE, que fueron dueños de la vida y la muerte en Orletti? ¿Y hoy son propietarios exclusivos de un saber sobre el otro que no les pertenece? ¿Prolongan así el goce del ejercicio impune del poder? El silencio sobre el crimen, ¿no es una continuación del crimen?". Finalmente, por la presión de Gelman y los organismos de derechos humanos, Balza pasó a disponibilidad a Cabanillas, condenado a 20 años de prisión en marzo de 2011. Gelman confiaba en la lengua que nombra y critica. La lengua indómita que desnuda al opresor.

¿Cómo impedir la repetición del pasado si se lo aplasta con impunidad y silencio? Hable, señor teniente general", emplazó a Martín Balza.


Menciones: Martín Balza, Juan Gelman, Gustave Flaubert, Friedrich Nietzsche, Ana María Ponce, Loli, ESMA, Cristina Banegas, Osvaldo Soriano, Guillermo Saccomanno, Eva Giberti, Hugo Soriani, María Moreno, Pablo Mainetti, Mara La Madrid, Macarena Gelman, Marcelo Ariel, María Claudia García Irureta Goyena, Uruguay, Paraguay, Auschwitz, San Fernando, Antoine de Saint-Exupéry, África del Norte, Carlos Menem, Videla, Pinochet, España, Madres de Plaza de Mayo, La Prensa, Borges, Jorge Lebedev, Leopoldo Marechal,


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