31/10/2026 La Nación - Nota - Cultura - Pag. 29
Utopia, el "barrio" experimental de arteba, se aleja de la tecnología María Paula Zacharías LA RURAL. En el primer día con público, la feria estuvo colmada; ayer se entregaron los Premios en Obra Hubo largas filas ayer para comprar entradas desde la primera hora de apertura al público en arteba, en la Rural, donde continuaron las ventas. La galería Cosmoscosa, por ejemplo, vendió el tapiz de Antonio Berni; el Malba, una obra de Florencia Breccia en Satélite; el Museo de Arte Contemporáneo de Corrientes, otra de Sebastián Cosenza Saad en Palos, y el Museo Marco La Boca, Bad bitch, de Belén Boeris, en Casa Proyecto. Estas últimas tres galerías integran la sección Utopia, donde las producciones más recientes de los artistas más jóvenes de la feria vuelven a la materialidad rotunda, la corporalidad literal y a las técnicas más tradicionales, mientras rehúyen los lenguajes tecnológicos, la IA y los problemas más urgentes del mundo. Las obras de Utopia se pueden tocar y abrazar, y a veces se dibujan con plumín, se componen con cemento o son tomas directas de fotografía. Como si fuera un refugio en los márgenes de la ciudad, las disidencias y la fe popular también se vuelven recurrentes en las galerías, espacios gestionados por artistas y otras plataformas experimentales de comercialización, que van al arte y a su historia sin temor a decir "lo que hago es pintura-pintura". Sin temor a las pequeñas cosas. Así se define Kevin Montenegro, que en la galería Pólvora exhibe un Gauchito Gil inspirado en el Éxtasis de Santa Teresa de Bernini. "Mi manera de trabajar es poner en relación el conurbano bonaerense, donde sigo viviendo, con la historia del arte", explica, al lado de un monstruo tierno construido con 60 osos de peluche ensamblados por Delfina Liderjover. Un monigote para el abrazo. Más contundencia: en Palos un andamio móvil preside un espacio en obra, donde se insertan objetos encontrados. "Este es un espacio en construcción", dice el galerista. Es obra de Rodrigo Díaz Ahl: pies, manos, cabezas, ensamblados con muebles, cuerdas, escombros, madera, cemento, resina y yeso. La religiosidad popular también tiene un altar de Blas Aparecido en Garra, espacio de Resistencia. Un gran textil de este artista proclama: "Rechazo ahora la mano tibia y tan cool de la fe snobizadora". Hay ahí una clave. La ciudad está también en Lado D (la galería junior de De Souza), en pinturas de Fausto Valiente, Karin Godnic, Fernanda Kusel y Jade Ferrari. Una mujer exhibe pechos y pene. Es de tela tamaño natural, bordada en canutillos por Lucero Ruzzante, y pregunta: "¿Así les sirvo?". Feminismo y trabajo manual detallista. También, el esqueleto de sirena de pared de la galería Cielo, de Punta del Este, de Azul Gattas. La galería tiene una perfumista, María Paz Sobrado, que hizo para la feria unas esculturas que emanan una fragancia de algas. Fantasma era pensión y ahora agrupa talleres de artistas en Almagro. Sorprende una faceta poco conocida de Maitena, porno y violenta. "Nos interesaba mostrar el valor artístico e histórico que tiene su obra. Estas son obras 87 y 88, una ilustración para la revista Cerdos y Peces, y otra para la revista Fierro. Y nos interesó algo del viejo oficio, la tinta china, la pluma, copy-pate manual, la fotocopia de alto contraste para mandar a la revista". Oxi Barreiro confecciona cajas con ensamblajes con cosas pequeñas, "muy cercana al imaginario de los costureros de la madre y los cajones de la tía". Hilos, tijeritas, un cascabel. La pata de una mesa es la pieza central de Triple Frontera, de aluminio, bronce y baquelita. Reluce la obra de Hernán Aguirre. Retratos y esculturas cambian de roles en Departamento 112. Martín Agazzi, el Keni, hace bustos en yeso con las caras de los que duermen en el viaje en colectivo. Uno fue adquirido por el Museo Pettoruti de La Plata. Pedro Greco hace retratos de vasos en pinturas, y los vende con descuentos si se adquiere más de uno. La salteña BAC, que atesora grandes maestros, optó por llevar al barrio joven a cuatro egresados del programa Di Tella: Toni Morales, Diana Teira, Mateo Valbuena y Nacho Fabio. Se inspiran en una obra que preside el stand de Raúl Brié de 1950. La misma operación ocurre en Dicha, de San Miguel de Tucumán. Estructuras a su stand de artistas abstractos y figurativos con los bodegones de los 70 de un maestro tucumano, que es las dos cosas. Hay muy poca tecnología en esta edición. Hipopoety, que trajo otros años todo tipo de robots, parece esta vez una zapatería de papel maché, obras de Juan Gutiérrez. La única pantalla está en Deskomunal, y es sostenida por otro fantoche tamaño natural. Se llama Monster, Sinfonía de la Destrucción, y es una crítica al scrolleo del colectivo Totem Taú, conformado por artistas ya establecidos, como Laura Códega, Malena Pizani y Hernán Soriano. El Premio en Obra fue otorgado a los artistas Kevin Montenegro (Pólvora) y Toni Morales (BAC), y a las galerías Dicha y La Mesa. También hubo una distinción especial por los 35 años de arteba para Satélite. La feria continúa hoy y mañana en la Rural, de 14 a 21. Entradas disponibles en el sitio arteba.org. El público recorrió la feria en el primer día Menciones: María Paula Zacharías, arteba, La Rural, Antonio Berni, Florencia Breccia, Sebastián Cosenza Saad, Museo Marco La Boca, Belén Boeris, Kevin Montenegro, Gauchito Gil, Santa Teresa, Bernini, Delfina Liderjover, Rodrigo Díaz Ahl, Blas Aparecido, Fausto Valiente, Karin Godnic, Fernanda Kusel, Jade Ferrari, Lucero Ruzzante, Azul Gattas, María Paz Sobrado, Maitena, Oxi Barreiro, Hernán Aguirre, Martín Agazzi, Pedro Greco, Toni Morales, Diana Teira, Mateo Valbuena, Nacho Fabio, Raúl Brié, Juan Gutiérre
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