31/10/2026 Perfil - Nota - Economía - Pag. 16
El Central confirmó que hubo recesión Carlos Burgueño El BCRA admitió en su último informe que el PBI cayó en el tercer trimestre, lo que sumado a la baja del segundo configura técnicamente una recesión. La entidad que conduce Santiago Bausili la atribuye a factores transitorios, como los cortes de gas a la industria y el clima, y prevé un rebote entre octubre y diciembre que dejaría un 2026 en alza. El Indec lo confirmará oficialmente en noviembre y diciembre. Pero el dato deja expuesta una economía partida entre sectores exportadores que crecen y La primera confirmación llegará del Indec el 24 de noviembre. Ese día se publicará el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) de septiembre, dato que cerrará la medición del tercer trimestre. La segunda llegará en diciembre: el 16 de ese mes se conocerá el Informe de avance del nivel de actividad del tercer trimestre de 2026, que mostrará la evolución del PBI en ese período. Ambos cálculos presentarán una dura realidad: la economía habrá entrado en recesión entre el segundo y el tercer trimestre del año. Como se sabe, la definición técnica exige que dos trimestres consecutivos muestren bajas. El período abril-junio ya había caído 0,6% contra enero-marzo. Y los datos del tercer trimestre marcan que entre junio y julio (quizá el peor mes del año) la caída fue de 2,9%, mientras que la recuperación entre julio y agosto fue de sólo 0,1%. Nadie vivió un septiembre tan brillante como para pronosticar un alza de casi 3% intermensual, con lo que lo más probable es que la baja del tercer trimestre frente al segundo supere incluso el 0,6% del período anterior. Así, el partido está jugando. Y desde la conducción de la economía argentina se tomó la decisión, sabia por cierto, de no negar la realidad sino asumirla y explicarla. La tarea de reconocer la recesión quedó a cargo de Santiago Bausili, presidente del Banco Central, que dio una muy sana conferencia de prensa el jueves de la semana pasada para explicar el panorama monetario, cambiario y financiero del país. En ese acto se entregó a los interesados el Informe de la entidad correspondiente a septiembre de 2026. En el párrafo 10 se describe la situación sin mayores rodeos: "Durante el tercer trimestre siguió desacelerándose el ritmo de crecimiento acumulado en el año, sobre todo por factores transitorios. A la normalización de la actividad del sector agropecuario tras las cosechas agrícolas récord, se sumaron factores transitorios que incidieron principalmente sobre los sectores cíclicos del PIB, entre ellos Industria, Construcción y Comercio. En particular, se destacaron las interrupciones del suministro de gas por red a establecimientos industriales (debidas a la mayor demanda residencial ante las bajas temperaturas) y los mayores niveles de lluvias y nevadas en ciertas regiones del país. Estos factores tuvieron una incidencia significativa en julio, mientras que el nivel de actividad se estabilizó en agosto. Si bien estos factores incidieron negativamente sobre el promedio del tercer trimestre, las perspectivas para septiembre sugieren que la actividad económica de los sectores cíclicos habría comenzado a recuperarse. Esta evolución dejaría un arrastre positivo para el cuarto trimestre de 2026. Pese a la desaceleración de la actividad, en los primeros ocho meses del año la economía acumuló un crecimiento de 1,2% respecto de igual período de 2025". Más adelante, al proyectar el cierre del año, el informe del BCRA sostiene: "Para el cuarto trimestre se prevé una recuperación del PIB luego de la caída del tercer trimestre. Una vez que se normalice la actividad del agro y se disipen los factores transitorios que afectaron a la economía en julio, el PIB del cuarto trimestre registraría un aumento significativo. Más allá de la volatilidad de corto plazo de los indicadores mensuales de actividad, que podrían verse afectados por la excepcional reducción de días hábiles prevista para noviembre, el PIB crecería por segundo año consecutivo en 2026". Lo que el Central confirma, entonces, es que el PBI cayó en el tercer trimestre, lo que sumado a la baja del segundo completa el proceso recesivo. La entidad sostiene que la contracción terminará en el período octubre-diciembre, cuando el producto volvería a crecer y dejaría un 2026 en alza. Advierte, sin embargo, que ese repunte puede quedar jaqueado, al menos en su intensidad: "Existen riesgos en el corto plazo: que se agraven los conflictos geopolíticos, que las condiciones financieras internacionales se endurezcan o que la demanda externa crezca menos. Estos riesgos para el escenario podrían afectar la inversión y el desempeño de algunos sectores transables". Con esto, la entidad que maneja Bausili advierte que, por culpa del mundo y sus circunstancias, el crecimiento del último trimestre podría ser escueto. Llega entonces la pregunta sobre cuánto crecerá finalmente la economía en un 2026 con dos trimestres expansivos (el primero y el último) y dos recesivos (el segundo y el tercero). Para las principales consultoras del país, incluidos bancos y fondos de inversión, la previsión de crecimiento para el año ronda el 1,5%. El Fondo Monetario Internacional (FMI) es más optimista: durante sus Reuniones Anuales, en la primera quincena de octubre, proyectó un alza del PBI argentino de 2,1%. En el Quinto Piso del Ministerio de Economía el optimismo es mayor, y hay quien habla de arañar el 3%. Se verá quién tiene razón. Ganadores y perdedores Pero hay una realidad que los datos finales del año confirmarán con claridad: 2026 será el ejercicio en que se consolidaron los sectores ganadores y perdedores de la economía argentina. Mientras la energía, el petróleo, el gas, la minería y el campo muestran resultados positivos, la industria manufacturera, el comercio y la construcción atraviesan un escenario de estancamiento o caída. Los números del Indec confirman una recuperación desigual, concentrada en actividades vinculadas a los recursos naturales y las exportaciones, y la brecha, lejos de achicarse, se amplió en los últimos meses. En los primeros ocho meses del año, la economía acumuló un crecimiento de apenas 1,2% interanual. Sin embargo, la explotación de minas y canteras, que incluye petróleo y gas, avanzó 13,2%, impulsada principalmente por Vaca Muerta. La agricultura y la ganadería crecieron 9,2%, beneficiadas por la producción agropecuaria, y el sector de electricidad, gas y agua mejoró 2,3%. En cambio, la industria manufacturera retrocedió 2,5% y el comercio mayorista y minorista cayó 1,1%; la construcción apenas subió 0,3% en el acumulado, aunque continúa mostrando debilidad frente a los niveles anteriores y registra dificultades para recuperar la inversión y el empleo. La brecha se amplió en agosto: la minería y los hidrocarburos crecieron 11,1% interanual y la generación y distribución de electricidad, gas y agua avanzó 4,3%, mientras la industria cayó 3,2%, el comercio 3,5% y la construcción 2,5%. Incluso el campo registró una baja interanual de 1%, aunque mantiene un balance acumulado ampliamente positivo. Agosto lo mostró con crudeza: industria, comercio y construcción cayeron al mismo tiempo, mientras Vaca Muerta y la minería seguían creciendo a dos dígitos. La diferencia no es solamente productiva. Industria, comercio y construcción son actividades intensivas en empleo y dependen fundamentalmente del consumo, los salarios y la inversión doméstica. En cambio, los sectores ganadores están orientados en mayor medida a las exportaciones y requieren importantes inversiones de capital, pero generan proporcionalmente menos puestos de trabajo directos. El resultado es una economía que puede crecer estadísticamente sin que esa mejora llegue con igual intensidad a los hogares, los comercios y las fábricas. El desafío es que el dinamismo de Vaca Muerta, la minería y el campo consiga extenderse al resto de la actividad productiva. Aparentemente, el modelo oficial es así. Y como Javier Milei le advirtió a todo su gabinete una y otra vez en los últimos meses, no hay opciones para un cambio de conducta ni movimientos para resolver el dilema entre los que ganan y los que pierden. Se toma o se deja. En definitiva, los libertarios podrán decir que durante esta gestión el PBI habrá crecido tres años seguidos (en 2024 cayó 1,3%), contabilizando 2025, 2026 y, quizá, 2027. El problema es cuánta gente queda dentro de las bondades de ese crecimiento. Y cuánta afuera. Aparentemente, cerca del 70%, contabilizando la industria, el comercio y la construcción. INFORME. El BCRA que preside Santiago Bausili admitió que la economía argentina ingresó a una etapa de contracción. La tarea de reconocer la recesión quedó a cargo de Santiago Bausili Existen más riesgos, como que se agraven los conflictos geopolíticos Los ganadores son sectores que generan menos puestos de trabajo directos Menciones: BCRA, PBI, Santiago Bausili, Indec, Carlos Burgueño, Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), Banco Central, Industria, Construcción, Comercio, Fondo Monetario Internacional (FMI), Ministerio de Economía, Vaca Muerta, Javier Milei, Ceco1 cfinanE
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