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31/10/2026 Clarín - Nota - Contratapa - Pag. 48

Tyson, las palomas y la lágrima
Héctor Gambini

Dirty Mike -Mike El Sucio-, es el chico más pobre y más sucio del barrio más pobre y más sucio de los Estados Unidos a mediados de la década del 70. Brownsville, en Brooklyn, Nueva York.
"Olía mal y nunca me lavaban la ropa" dice ahora este hombre de 60 años sobre aquel chico de 11 que fue preso, primero, por robar en la calle. Y después, por pegarle a gente desprevenida para que otros les roben.
Dirty Mike nunca le había pegado a nadie -era un chico reservado, temeroso de los otros, que sufría bullying- hasta que alguien más grande le robó una paloma y, cuando él se la reclamó, el otro le quebró el cuello al ave y se la tiró encima, muerta.
Ciego de impotencia, el chico tiró su primera trompada. El otro cayó nocaut. Fue el primer nocaut de Mike Tyson.
Las palomas eran su mundo desde que un vecino del barrio lo vio en la calle, aburrido, y le preguntó si quería entrar a un edificio abandonado para "volar" con ellos. Dirty Mike entró porque no tenía nada que hacer y descubrió en la azotea una jaula con cientos de palomas que unos vecinos liberaban cada tarde para que volaran sobre el barrio y volvieran a su jaula, mansas, un rato después. El documental de Netflix sobre Tyson lo muestra entonces ahora mirando el vuelo de una decena de aves. Créanme -o, mejor, véanlo ustedes mismos-: los ojos se le vuelven de niño.
La serie le hace justicia a una vida que encierra muchas vidas. Padre ausente, madre atendiendo clientes sexuales en la cama donde estaba el pequeño Mike, chicos con dientes rotos y bocas sangrando que sonríen felices porque acaban de descubrir el boxeo, mujeres de a docenas, billetes de a millones, representantes ladrones, amigos dudosos, cárcel otra vez, cocaína, hijos, Don King, Donald Trump, Las Vegas y los demonios que siguen en su cabeza hasta ahora y nunca se van.
Ni cuando trata de sacarlos con una especie de jugo de sapo al que se somete ante las cámaras mientras entra en trance y le grita a la mujer: ¡Kiki, no quiero morirme frente a esta gente! Esa gente eran los productores que estaban filmando su serie. La saga de nocauts del campeón mundial de los pesados más joven de la historia pasa ante nosotros como si los rivales fuesen memes de videogame. Sus brazos son un molino de viento que tiene martillos en vez de aspas. También sus famosas derrotas, su decadencia y su ¿resurrección?
Yo sé que soy especial, dice Tyson, después de que mostraran a sus hijos diciendo que aún quieren al padre que todavía pierde la cabeza a veces. Quiere decir que siente algo extraño en él, que aún no puede dominar. Esa mole de cuello de buey que vemos ahora mismo dice que hay algo especial en él y sus ojos se van quien sabe dónde. Una lágrima -potente como una gota de diluvio- se escapa del ojo derecho y baja por el rostro pétreo hasta los labios, que empiezan a temblar.


Menciones: Dirty Mike, Estados Unidos, Brownsville, Brooklyn, Nueva York, Mike Tyson, Netflix, Don King, Donald Trump, Las Vegas, Kiki


#76576012   Modificada: 31/10/2026 00:48 Superficie artículo: 315.49 cm²
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