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31/10/2026 Clarín - Nota - Opinión - Pag. 28

Derrota y fuga, el sainete de Flávio Bolsonaro que benefició a Lula
Marcelo Cantelmi

Existe un caudal de críticas legítimas contra la administración del presidente brasileño Lula da Silva y a su derecho a un cuarto mandato. Pero los cuestionamientos sin evidencias del ex candidato Flávio Bolsonaro a las elecciones que perdió el domingo, su reclamo de un triunfo inexistente y el escape con condimentos bizarros de una mala película de espías, describen mejor que cualquier comentario la magra jerarquía de este dirigente. Esta ahí también en gran medida la razón por la cual muchos votantes que quizá en otra circunstancia no hubieran elegido al líder del PT lo hicieron masivamente.
Hay mucho aún por conocer sobre esta extravagante aventura. Más allá de la promocionada participación argentina como agente menor de una operación organizada a la distancia, importa determinar el nivel de involucramiento del canciller estadounidense, Marco Rubio, en esta deriva. La pérdida de Brasil no figuraba en el radar de una arquitectura pensada desde ese ministerio para un control efectivo de la región con gobernantes alineados a Washington. Se trató de verificar en el terreno el supuesto derecho de EE.UU. a un dominio total de este espacio, como plantea el último documento de seguridad nacional de la potencia que le agrega nuevos corolarios a la Doctrina Monroe al estilo de la diplomacia agresiva del primer Roosevelt, Teddy. Pero sin Brasil esas intenciones son solo papeles. Tampoco se ha logrado esa prevalencia sobre México o Canadá en el otro extremo del hemisferio, las tres, junto a EE.UU., las principales economías del espacio americano.
Diplomáticos consultados por esta columna señalan que un intento de reparación contra reloj del notorio fracaso de la estrategia en Brasil y el impacto en la carrera política de Rubio consistiría en instalar la idea de que fue Bolsonaro y no Lula da Silva quien ganó la elección a despecho de la información constatable en contrario. La huida entre las sombras del dirigente de un supuesto régimen dispuesto-a-todo le brinda espectacularidad a esa noción. Pero fue una construcción tan rústica y chapucera que los organizadores probablemente ya habrán multiplicado su preocupación. Bolsonaro, en un extremo del grotesco, en su escrito en el cual se presentó como presidente legítimo de un país que ya no existe, *Estados Unidos do Brazil*, y luego corrigió con el nombre correcto de *República Federativa do Brasil* y se redujo a líder, se llega a comparar con el general De Gaulle cuando el héroe francés huyó a Londres para organizar la resistencia contra los nazis.
El propio Donald Trump, que ha hecho de la posverdad o la mentira, un ariete constante y desprejuiciado de su visión del mundo y de la política, puso sin embargo distancia casi de inmediato a este invento. Evitó avalar la demanda contra la elección en Brasil del autoproclamado líder en el exilio y se limitó a señalar que se aceptó darle un pase de ingreso a él y su familia: "Fue una elección muy extraña, pero no queremos vernos involucrados". El problema ahí es que el país sudamericano es demasiado importante como para ignorar la prudencia y no hay evidencias contra el resultado electoral, más bien lo contrario. *"Permitir el ingreso de Flávio con el argumento del asilo es una cosa, tratarlo como presidente es otra porque obligaría a romper relaciones con Brasil y EE.UU no está dispuesto a eso"*, le dice al portal UOL de Folha un diplomático estadounidense que reprocha que el dirigente hable de fraude.
Hubo observadores que examinaron el trámite electoral. En la segunda vuelta se utilizaron las mismas urnas y la tecnología de la primera cita que fue elogiada por Washington cuando la ganó Bolsonaro. No hubo, además, protestas callejeras como las que crecieron hace cuatro años como reacción a la derrota frente a Lula del entonces presidente Jair Bolsonaro, quien nunca reconoció el resultado.
El argumento del dirigente opositor para esta protesta es por la extensión de dos horas de la votación que tanto él como Lula demandaron a la Justicia. El presidente, debido a que no aparecían los autobuses que usan los sectores de menores ingresos para llegar a los sitios de votación y el retador, por las lluvias y el deslizamiento de tierra que impedían el tránsito en las rutas. La decisión de la Corte Electoral se demoró y la adoptó casi en el final del primer horario establecido. Para ese momento cerca del 90 por ciento de las urnas estaban cerradas y no pudieron ser reabiertas. Son electrónicas. En las dos horas de postergación ingresaron solo 34.330 votos adicionales, el 0,03% del total. Lula gana la elección por 4.430.000 votos de diferencia. La extensión tuvo un impacto insignificante. El Tribunal Electoral Superior confirmó los resultados electorales a las 21,10 del domingo. Ese organismo lo preside el magistrado Kassio Nunes Marques, nombrado por Jair Bolsonaro, aquel ex presidente y padre del candidato.
Es por eso, entre otras razones, que el senador que había afirmado en la noche del domingo que denunciaría la votación y pediría su anulación, retrocedió luego. Abandonó ese argumento y afirmó que tomaría la tarea de conducir a la oposición contra Lula. Su Partido Liberal avaló rápidamente el resultado del comicio. Esa fuerza solo agregó el reproche aceptable por el enorme gasto público que dispuso el gobernante para recuperar los votos que perdió en la primera vuelta, con una serie de beneficios sociales que incluyeron la anulación de las deudas contraídas por los microemprendimientos. Los taxistas, entre otros microempresarios, celebraban más que Lula ese domingo la victoria del PT. Las mismas maniobras populistas que usó Bolsonaro padre cuando enfrentó a Lula da Silva hace cuatro años. Son polémicos, pero no son procedimientos ilegales.
Ahora el gobierno de EE.UU., como quien recibe a un pariente incómodo, refugia a un político y su familia que, con el paso de las horas, va quedando claro que muy lejos de De Gaulle, no huyó de una "dictadura", sino de graves problemas penales que lo asedian, entre ellas, causas de lavado de dinero por cifras multimillonarias que lo involucran de modo directo. Esto es combustible para la oposición demócrata en un momento muy incómodo para esta Casa Blanca días antes de las elecciones de medio término del martes que se han convertido en un referéndum sobre Trump, que experimenta los apoyos más raquíticos de la historia para un presidente en ejercicio.
Estos han sido días de un amontonamiento de horas bajas para el magnate neoyorquino. No solo se quebró la ofensiva dominante en la región. La pérdida de Brasil para la Cancillería norteamericana acelerará la discusión en Venezuela para derribar a la dictadura amparada por Washington y demorará o quizá suspenda la ofensiva sobre Cuba. Fuera de la región, en Israel el aliado del magnate, Benjamín Netanyahu, no logró una victoria plena y su mandato está en riesgo, así como su carrera política.
En Brasil este episodio exhibe ganadores claros. En lo que allá se llama derecha, la oposición, hay tranquilidad: "Se corrió el jarrón chino del centro de la mesa", le dice una fuente política a este cronista. Es un paso que, se afirma, celebra con regusto la esposa de Jair Bolsonaro, Michelle ahora senadora nacional y enemiga de los hijos del exmandatario. Esa dirigente está asociada políticamente con el gobernador de San Pablo, Tarcisio de Freitas, quien ahora tomará la posta con mayor facilidad para el siguiente turno en cuatro años. En las fotos también aparece Valdemar Costa Neto, el titular del Partido Liberal que se habría enterado de la fuga del ex candidato por los diarios. Fue la segunda mentira de Flávio a su partido. Primero cuando negó haber recibido millones de dólares del estafador del banco Master que luego reconoció, y ahora con el escape tras declarar a su gente que se quedaría en Brasil.
El otro gran ganador es Lula, que surge como el adulto en el cuarto y sin hacer comentarios expone las precariedades del rival que debió enfrentar. No debería sorprender con este nuevo entorno alguna novedad sobre el futuro carcelario del ex mandatario y de sus cómplices del intento golpista. Hay una necesidad práctica del gobierno para aliviar la grieta nacional y posiblemente este penoso sainete le ha facilitado el camino.

Hay mucho aún por conocer de esta extravagante aventura, más allá de la promocionada participación argentina como agente menor de la operación.


Menciones: Lula da Silva, Flávio Bolsonaro, Marcelo Cantelmi, Marco Rubio, Roosevelt, Teddy, Donald Trump, Jair Bolsonaro, Kassio Nunes Marques, Michelle Bolsonaro, Tarcisio de Freitas, Valdemar Costa Neto, De Gaulle, Benjamín Netanyahu, cnot


#76575814   Modificada: 31/10/2026 03:07 Superficie artículo: 652.00 cm²
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