25/10/2026 Página 12 - Nota - El País - Pag. 10
La voz del Papa desvela a Milei Washington Uranga En la Casa Rosada temen que León XIV cuestione el ajuste y el recorte de derechos. La justicia social estará en el centro de sus mensajes. ¿Qué dirá el Papa en su visita a la Argentina? Es una pregunta que hacen desde muchos sectores de la Iglesia Católica, pero mucho más desde el Gobierno y amplios sectores de la política y la sociedad. Detrás del interrogante está siempre subyacente la intención -por diversos y contrapuestos motivos- de que las palabras del jefe de la Iglesia Católica sirvan para validar o consolidar las propias ideas. También el temor de que impliquen advertencias, críticas o llamados de atención. Todo ello basado en la idea de que aquello que salga de la boca del Papa cuenta como expresión de autoridad moral, de prestigio, de reconocimiento o amonestación para los aludidos, así sea en forma genérica. Por eso, desde el mismo momento en que se confirmó la visita de León XIV a la Argentina, comenzó una disputa -por momentos silenciosa y en otros casos no tanto- para tratar de incidir en lo que serán las manifestaciones del pontífice. Hubo tensiones por la agenda. ¿A dónde va? ¿Con quién se encuentra? ¿Cuánto tiempo le dedica a cada cual? Y una vez que el programa estuvo definido, los esfuerzos estuvieron dirigidos a influir por distintos medios y con variados recursos en lo que el Papa dirá en cada una de sus apariciones en público. También para acercarle información en el supuesto de que careciera de ella. En la Argentina serán en total doce intervenciones entre homilías, discursos y saludos breves. Esta semana fueron los rectores de universidades quienes enviaron una carta, pero antes lo habían hecho los movimientos sociales, también grupos de sacerdotes, de empresarios y personas a título personal. Muchas misivas salieron camino a Roma por diferentes vías en los últimos meses. Todas dirigidas al pontífice, aunque es posible que no todas hayan llegado al destino previsto, dependiendo también de quiénes oficiaron de correo. Si bien cada pontífice tiene un perfil propio y hasta estilos diferenciados, la Santa Sede está acostumbrada a este tipo de desafíos, también a sortear presiones y tensiones. El Papa establece criterios, marca los lineamientos, determina prioridades. Pero la maquinaria institucional de la Iglesia tiene además su propio dinamismo que dialoga no solo con el Papa, sino con quienes el jefe del catolicismo ha seleccionado como sus más directos colaboradores. El Papa -como bien lo señaló el cardenal cordobés Ángel Rossi en diálogo con periodistas- conoce la realidad argentina. Su principal fuente son los obispos, quienes, por norma eclesiástica, cada cinco años realizan una visita ad limina al Vaticano: llevan sus informes, visitan los dicasterios (ministerios) y se entrevistan en privado con el Papa. Pero no es este el único canal. La nunciatura apostólica es la embajada de la Santa Sede en Argentina. En principio, cumple la función propia de una embajada: representar, pero también aportar información útil para la toma de decisiones, en este caso, del Vaticano. Hasta ahí es idéntica a la tarea que cumplen las delegaciones diplomáticas de todos los países. En el caso de la nunciatura, se agrega la función de enlace con la Iglesia y los obispos locales. Volviendo a la pregunta acerca de lo que puede decir León XIV en la Argentina, es seguro que no habrá referencias ni alusiones concretas dirigidas a tal o cual grupo o sector. Tampoco señalamientos al Gobierno, sus autoridades o funcionarios. Sin embargo, hay ejes temáticos que son prácticamente ineludibles porque tienen que ver con la realidad del país que visita o son parte esencial del magisterio de cada pontífice. Conociendo esto último, en el Gobierno anida el temor de que contradiga lo que han sido los principios libertarios en materia de ajuste, de recorte de derechos y hasta de alineamiento diplomático internacional. Porque es la máxima autoridad de la Iglesia y, por los informes que recibe de sus obispos, indudable que en su visita el Papa se va a hacer eco de lo que los miembros del episcopado local vienen señalando, denunciando y también reclamando en el país. León no va a contradecir a sus obispos. Seguramente utilizará su propio lenguaje, quizás más genérico y abstracto para quien no escuche con atención. Pero no habría que dudar de que los pobres, los descartados del sistema, las personas con discapacidad, estarán presentes en los discursos del Papa. Sencillamente, porque de esto han venido hablando y lo siguen haciendo los obispos locales. También habrá continuidad en el magisterio pontificio y, por lo tanto, los mensajes rondarán en torno a los mismos temas que León XIV ha priorizado en sus documentos, en sus intervenciones públicas (las catequesis), pero también en viajes anteriores. Entonces habrá referencias a la justicia social, a los derechos humanos, a la doctrina social de la Iglesia, a la opción por los pobres, al cuidado del ambiente, la paz, el multilateralismo y la inteligencia artificial, por mencionar tan solo algunos. A nadie podría llamarle la atención entonces que repita aquí que "para la comunidad cristiana, la justicia social es una forma concreta de seguimiento de Jesús y de fidelidad a su Evangelio" y que "Jesús anuncia una ''Buena Noticia a los pobres'' y se identifica con los pequeños, los enfermos, los presos y los extranjeros", tal como lo escribió en mayo pasado en el número 77 de la encíclica Magnifica humanitas. O que reitere, como lo hizo en diciembre de 2025 ante el cuerpo diplomático en el Vaticano, que "la Santa Sede no permanecerá de brazos cruzados frente a las violaciones de los derechos humanos". O que, como lo hizo el pasado 5 de octubre en un mensaje personal enviado al sacerdote argentino Gabriel Romanelli, párroco de la iglesia de la Sagrada Familia en Gaza, vuelva a expresar "su profunda cercanía al pueblo palestino de Gaza, que sigue viviendo en el miedo y sobreviviendo en condiciones inaceptables, obligado por la fuerza a desplazarse una vez más de sus propias tierras". O que denuncie -como ya lo ha hecho- que "en el contexto digital, el control de las plataformas, las infraestructuras, los datos y la capacidad de cálculo no es prerrogativa de los estados, sino de grandes actores económicos y tecnológicos que, de hecho, determinan las condiciones de acceso, de reglas de visibilidad y las mismas posibilidades de participación", y advierta que "cuando un poder de tal magnitud se concentra en pocas manos, tiende a hacerse opaco y a eludir el control público, y crece el riesgo de un desarrollo distorsionado que provoca nuevas dependencias, exclusiones, manipulaciones y desigualdades". O que advierta, como lo hizo ante el Parlamento español el 8 de junio de 2026, que "la firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación", y recuerde a los dirigentes políticos "que toda decisión de las autoridades públicas toca a personas de carne y hueso, especialmente a quienes tienen menos fuerza para hacerse oír". O que insista, como lo hizo el 25 de septiembre de este año en el Palacio del Eliseo, en París -hablando sobre la responsabilidad del Estado-, en que "ningún derecho, ninguna conveniencia política ni avance científico puede justificar que se considere a un ser humano como un material prescindible o una carga económica". Sin perder de vista que, aun estando en la Argentina, el Papa seguirá hablando también para el mundo, es probable que en los mensajes de León no haya ninguna novedad absoluta. Sí habrá que ver y advertir quiénes serán los que puedan sentirse molestos o aludidos por lo que el Papa diga. En ese sentido, sin duda, el Papa es un actor político. Las reacciones vendrán -o no- de quienes se consideren afectados y las interpretaciones desde el mundo de la comunicación. Con la visita del Papa y sus manifestaciones, con sus gestos y sus presencias simbólicas, se librará también una nueva escena de la "batalla cultural". Los discursos y homilías en su paso por Argentina generan tensiones en el Gobierno. En el Gobierno anida el temor de que contradiga lo que han sido los principios libertarios en materia de ajuste y de recorte de derechos. Menciones: Washington Uranga, Papa, Argentina, Iglesia Católica, Gobierno, León XIV, Casa Rosada, Ángel Rossi, Vaticano, Roma, Gabriel Romanelli, Gaza, Jesús, Magnifica humanitas, Parlamento español, Palacio del Eliseo, París, Santa Sede, cpol2
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