24/10/2026 La Nación - Nota - Opinión - Pag. 33
La semilla crece lento y Milei apuesta a un peronismo espantapájaros Francisco Olivera El viernes en que la visitó en San José 1111, unas horas antes del Día de la Lealtad, Sergio Massa le contó a Cristina Kirchner los resultados de un sondeo. Eran datos frescos, medían la repercusión que acababan de tener los destrozos de la noche anterior en las inmediaciones del Congreso y no favorecían a Kicillof: el gobernador había bajado 7 puntos en imagen, y Milei, subido 4. En el Frente Renovador sacan desde entonces una conclusión triple: cualquier versión grotesca del peronismo será funcional al Gobierno y Kicillof no solo es un mal candidato, sino el que preferirían los libertarios. "Lo hacen crecer al Loco", lo describió un diputado del espacio. Estas elucubraciones del PJ se dan justo en un momento de vulnerabilidad para la administración de Milei. Con el ingreso disponible de las familias todavía 16,9% por debajo del promedio que tenía entre enero y septiembre de 2023 según un relevamiento de Equilibra, con varios sectores económicos en retroceso y en las puertas de una recesión técnica. Hasta el Presidente ha empezado a admitirlo. "La foto nos parece horrible, pero la película es la mejor de la historia", dijo esta semana, y comparó la Argentina con una semilla a la que había que regar con paciencia. Las noticias que vienen no son buenas. En el Palacio de Hacienda anticipan internamente un horizonte al menos incierto como consecuencia del contexto internacional. El riesgo país no da señales de atenuarse y el petróleo les mete presión a los surtidores. Es probable que haya entonces que volver a remarcar la nafta y el gasoil porque las petroleras están empezando a perder rentabilidad y eso retrasará también la baja del IPC, el logro económico más visible de Milei. Si no se avanza en un acuerdo político como propone el ministro de Economía, todo será peor. La Argentina entrará en recesión al menos de modo transitorio. En el Gobierno se aferran a un detalle técnico que oyen en las oficinas del Indec: el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), que acaba de dar mal en agosto y anticipa la novedad estadística, mide solo la economía en blanco y, en cambio, el resultado definitivo del PBI, que se conocerá en diciembre, incluye también el universo informal, que parece algo mejor. La mayor parte de los libertarios proyectan que, aun en el escenario más optimista, se llegará a octubre de 2027 apenas con un leve repunte. Ni "los mejores 18 meses de las últimas décadas" ni "como pedo de buzo". Y ese es el contexto sobre el que el peronismo, que anteayer volvió a reunirse en busca de cohesión en la Casa de La Pampa, trabaja su estrategia. Por eso Massa está tan activo. "Inexorablemente, el año que viene la mayoría de la sociedad le va a dar vuelta la página a esto", se entusiasmó esta semana delante de rectores en la Universidad de San Martín. Insiste en que tiene encuestas que lo dan ganador y que Kicillof es el adversario preferido del Gobierno. A Cristina Kirchner le ofrece un razonamiento tentador: si Flavio Bolsonaro gana finalmente mañana en Brasil, habrá que seguir con atención si indulta a su padre. "Porque si indulta la derecha...", concluye para diferenciarse del gobernador bonaerense, que se resiste a hablar todavía de ese tabú. En el PJ no compran esas encuestas, pero admiten que Massa es el único en condiciones de pagarse la campaña. No es poco cuando se está en el llano. Hay que decir, con todo, que en estos años le apareció un competidor relevante: el proyecto libertario. Algunos empresarios que entre 2003 y 2023 militaron el "modelo productivo de acumulación de matriz diversificada e inclusión social" ya no están tan lejos de Milei, entre otras razones porque el cambio de régimen los ha obligado a reconvertirse. Una vez más. ¿Le importará, por ejemplo, a Rubén Cherñajovsky lo que pase con el régimen de Tierra del Fuego tanto como las tarifas, ahora que compró represas en el sur y centrales en el norte? Hasta el presidente de la Unión Industrial Argentina tiene inversiones en minería. ¿Vila y Manzano son a estas alturas massistas o libertarios? Por supuesto, hay de todo. Heridos, eufóricos, expectantes, quebrados o en concurso preventivo. Molesto con el Gobierno, el Grupo México acaba de rehusarse a competir por la privatización del Belgrano Cargas. Y eso que tenía respaldo de la Casa Blanca. Pero no. Al contrario: una vez consumada la decisión de no participar, la embajada de los Estados Unidos les pidió a los ejecutivos del holding que, por recomendación de los libertarios, aclararan mejor en un comunicado por qué se bajaban de la licitación. Solo para evitar rumores y malentendidos. Son fuertes los intereses en cuestión y las cerealeras pretenden hace tiempo el ramal. En realidad, pese a los cambios que les aceptó la Secretaría de Transporte, a los mexicanos nunca los convencieron las condiciones del pliego. La relación venía mal desde el inicio. Cuando, por ejemplo, visitaron a Luis Caputo, jefe máximo de esas dependencias, para anticiparle la oferta, y se toparon horas después con el malestar de Alejandro Núñez, presidente de Trenes Argentinos Cargas y leal al otro Caputo, Santiago. Dicen que les hizo el reproche típico al contratista: haber ido a ver al ministro cuando el pliego le corresponde a Trenes Argentinos. Otros han decidido adaptarse o convivir con lo que hay. Aprovechar, por ejemplo, el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Una oportunidad no solo desde la óptica tributaria y cambiaria, sino amparada por una ley y con jurisdicción en el exterior. El RIGI es un proceso de difícil reversión: ¿qué gobernador de las diez provincias involucradas hasta ahora querría revocarlo? Habría que deshacer contratos, créditos, acuerdos, sociedades. Incluso si Milei perdiera en 2027, razonan los empresarios, eso ocurriría en todo caso en una segunda vuelta y, por lo tanto, con diputados y senadores suficientes para dejar el Congreso en equilibrio. Un seguro antipopulista. Está claro que hay un cambio estructural independiente de lo que pase en octubre. ¿Qué próximo presidente propondría, por ejemplo, con el despegue del crudo y el gas en Vaca Muerta, otro barril criollo para desacoplar los precios locales? ¿Quién pensaría en un control de cambios si el crecimiento de las exportaciones destierra por fin, como se proyecta, la clásica restricción externa? Las dudas estarán en todo caso en los sectores rezagados. Y en los ingresos. Pero una parte importante del electorado acompaña aún al Gobierno. El índice de Confianza del Consumidor que mide la Universidad Di Tella volvió a subir en octubre por segundo mes consecutivo, esta vez 0,8%, y se mantiene estable en 42, el mismo nivel que hace un año. Es el segmento que cree en el proceso de Milei. En la parábola de la semilla y la planta. Las encuestas dicen incluso que un 60% no quiere volver al pasado. Por eso el desafío de los peronistas tampoco es sencillo. Necesitan por lo pronto las primarias, el instrumento que podría ayudarlos a unificar lo que todavía está roto en el movimiento, y ungir por fin un candidato. ¿Uno completamente nuevo? ¿Conocido, pero mejorado a partir de la lección del último fracaso? Milei sueña con lo contrario: el adversario reincidente y grotesco al que habrá que exponer como tal. Un peronismo espantapájaros. Menciones: San José 1111, Sergio Massa, Cristina Kirchner, Kicillof, Milei, Frente Renovador, Equilibra, Indec, EMAE, PBI, Casa de La Pampa, Universidad de San Martín, Flavio Bolsonaro, Brasil, Luis Caputo, Alejandro Núñez, Trenes Argentinos Cargas, Santiago Caputo, Trenes Argentinos, RIGI, Vaca Muerta, Grupo México, Estados Unidos, Rubén Cherñajovsky, Tierra del Fuego, Unión Industrial Argentina, Vila, Manzano, Universidad Di Tella, Casa Blanca, Secretaría de Transporte, Palacio de Hacienda
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