18/10/2026 La Nación - Nota - Política - Pag. 16
La ofensiva por Malvinas agrava la crisis bilateral con el Reino Unido Jaime Rosemberg DIPLOMACIA. La presentación ante el Tribunal del Mar profundizó la tensión; Londres acusa a los libertarios de usarlo electoralmente El vínculo bilateral entre los gobiernos de la Argentina y Gran Bretaña atraviesa actualmente uno de sus períodos más complicados desde la Guerra de Malvinas, con la soberanía de las islas como inevitable marco de referencia y la polémica por la explotación de recursos naturales por parte de un consorcio británico-israelí como origen y fuente del actual conflicto. Luego de la inédita denuncia del gobierno de Javier Milei ante el Tribunal del Mar contra el proyecto Sea Lion y la durísima respuesta británica, que incluyó el aval explícito a las empresas y la definición de la Argentina como "socio no confiable", el vínculo quedó con pronóstico reservado, según coinciden expertos de distintas líneas políticas. La relación tendrá en las próximas semanas varios desafíos importantes, como el inicio formal del comercio marítimo entre las Malvinas y la localidad chilena de Punta Arenas. Desde ambas partes relativizan la posibilidad de una escalada. Sin embargo, el fantasma de la crisis diplomática con Brasil, que a partir de una serie de agresiones entre los presidentes terminaron con el retiro de los embajadores de ambos países, asoma como una posibilidad en el horizonte. El reclamo de soberanía, expresado por el seleccionado de fútbol luego del partido contra Inglaterra en el Mundial, reavivó el sentimiento nacional y obligó al Gobierno a virar en sus posturas públicas, sin paños fríos que permitan encapsular el conflicto. "Están tratando de presentarnos como los malos de la película, es su estrategia", afirmaron desde la Cancillería, que encabeza Pablo Quirós, luego de que trascendiera que el gobierno británico pidió a Interpol que no tome en cuenta eventuales pedidos del Gobierno para penalizar a compañías y empresarios vinculados al proyecto Sea Lion. Se trata de una presentación que el Gobierno niega haber hecho, más allá de que el proyecto de defensa de la soberanía nacional, que el Poder Ejecutivo envió al Congreso, incluye duras sanciones para las empresas británicas. Para el gobierno del laborista Andy Burnham es exactamente al revés. "Quiero ser absolutamente clara: este gobierno no se quedará de brazos cruzados mientras Argentina ejerce coacción económica contra los habitantes de las Islas Malvinas. Haremos todo lo necesario para apoyarlos", dijo el martes ante el Parlamento británico Uma Kumaran, subsecretaria parlamentaria de Estado para los Territorios de Ultramar. En ese debate, la funcionaria fue más allá. "Lo que resulta especialmente decepcionante es el descarado intento del presidente Milei de utilizar a los habitantes de las Islas Malvinas como una especie de instrumento político de cara a las elecciones que se celebrarán en Argentina el próximo año", sostuvo Kumaran. Y agregó: "No permitiremos que los habitantes de las Islas Malvinas sean utilizados como una herramienta de la política interna argentina". Según pudo saber LA NACION, en Londres cayó mal el tuit del asesor presidencial Santiago Caputo en el que afirmó que la "recuperación" de las Islas Malvinas es urgente, ya que, estimó, "el Reino Unido está siendo colonizado por el Islam", lo que implica "un riesgo inminente para la causa de Occidente". El posteo fue replicado por el propio Presidente. La secretaria legal y técnica, María Ibarzábal, que responde a Caputo, fue justamente la encargada de defender en el Congreso el proyecto de soberanía nacional. Desde la oposición, el foco está puesto en un cambio de postura que también definen como interesado. "Desde que asumió este gobierno advertimos que su política exterior iba a debilitar la posición argentina sobre las Malvinas. La admiración de Milei por (Margaret) Thatcher, las declaraciones de la excanciller Diana Mondino sobre la autodeterminación de los kelpers, la visita del ex primer ministro David Cameron a las islas y el acuerdo Mondino-Lammy fueron funcionales a los intereses británicos", afirmó a LA NACION el excanciller Santiago Cafiero. "Se reactivó el proyecto petrolero Sea Lion, que había enfrentado las sanciones de los gobiernos peronistas. Ahora el Gobierno corre desde atrás, agitando la bandera de una soberanía que no supo defender", agregó el canciller del gobierno de Alberto Fernández. Desde el kirchnerismo, pero también desde otros sectores de la oposición, afirman que el Gobierno "ya no tiene margen para moderarse", y estima que la "sobreactuación" podría tener consecuencias. "Temo que si seguimos inflando el conflicto, el próximo paso sea un llamado a embajadores; ojalá me equivoque", afirmó a LA NACION un experimentado diplomático del peronismo. Luego de que Milei confirmara el recurso ante el Tribunal del Mar, Kumaran citó a dar explicaciones a la embajadora argentina en Londres, Mariana Plaza. Y días después, el embajador en Buenos Aires, David Cairns, abandonó la cena anual del Cari luego de escuchar a Quirno defender los derechos argentinos contra la "ocupación" del Reino Unido sobre las Malvinas. Desde Pro, aliado del Gobierno, respaldaron la batería de iniciativas oficiales, como la creación del Consejo de Seguridad Nacional, la instalación de una base naval en Ushuaia y el proyecto de ley, que contiene aportes de la Secretaría de Relaciones Internacionales del partido, que encabeza Fulvio Pompeo. Menos cómodos, según fuentes partidarias, se percibe a los representantes del partido de Mauricio Macri con los ataques al Islam promovidos por Caputo y sus leales de Las Fuerzas del Cielo, y la retórica confrontativa del gobierno libertario. ¿Habrá consecuencias económicas? Según el experto en comercio exterior Marcelo Elizondo, "las sanciones van a generar impacto en las empresas involucradas en las Malvinas y su línea de proveedores". No obstante, el consultor no cree que la ofensiva del gobierno argentino "afecte los negocios en otras áreas y el comercio bilateral, que ciertamente es muy bajo". Para Elizondo, "las empresas británicas van a preferir diez veces estar en Vaca Muerta que en Sea Lion". En línea con esos argumentos, el secretario de Minería, Luis Lucero, participará la semana que viene en Londres de un seminario de la Cámara Minera (CAEM), en el que estarán representantes de Jujuy y Mendoza, entre otras provincias. El mes próximo, el barco Danstar chileno prevé zarpar desde Punta Arenas hacia las Malvinas. "No tenemos intención de abordar ni de atacar, todo es por la vía diplomática", matizó Quirno. Pero el clima se enrareció y nadie se anima a pronosticar los pasos que siguen. El embajador británico, David Cairns (der.), escucha a Quirno Menciones: Argentina, Gran Bretaña, Guerra de Malvinas, Javier Milei, Tribunal del Mar, Sea Lion, Jaime Rosemberg, Andy Burnham, Islas Malvinas, Parlamento británico, Uma Kumaran, Santiago Caputo, Londres, María Ibarzábal, Congreso, Diana Mondino, David Cameron, Santiago Cafiero, Alberto Fernández, Luis Lucero, Cámara Minera (CAEM), Jujuy, Mendoza, Punta Arenas, David Cairns, Mariana Plaza, Buenos Aires, Cari, Quirno, Marcelo Elizondo, Mauricio Macri, Las Fuerzas del Cielo, Consejo de Seguridad Nacional, U
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