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17/10/2026 La Nación - Nota - Sup. Deportes - Pag. 4

"Ahora no se trata de buscar otro Messi porque no va a existir"
Cristian Grosso
"Dibu, Cuti, Lautaro, Juli, Licha... a mí, si me toca. Cada uno lidera de una manera distinta", anticipa sobre la nueva selección; sus pases millonarios, horas de terapia y la sociedad con Haaland

Creció de golpe. Llegó a Europa por la prepotencia de su talento y los impactos de billeteras millonarias, y enseguida demostró que había nacido para la élite. Rodeado de estrellas, Enzo Fernández de inmediato comenzó a tutearlas, pero no desde la desfachatez, sino con el aplomo de un volante con movilidad, remate e influencia. Tampoco tardó en volverse referente en tierra de gigantes.
"Cucu [Marc Cucurella] es energía pura, dentro y fuera de la cancha", le cuenta a LA NACION... y encadena más definiciones con nombre propio: "Cole [Palmer] tiene un talento impresionante y una tranquilidad para jugar que no es normal. N''Golo [Kanté] es de esas personas que te marcan por su humildad, además de haber sido un jugador extraordinario. Raheem [Sterling] tiene muchísima experiencia y ha sido un compañero que me ha ayudado mucho. ¿Kai [Havertz]? Tiene una calidad técnica enorme y entiende muy bien el juego. De todos he tratado de llevarme algo", confiesa. Es sólo un pantallazo de su escenario en la Premier League, donde habita naturalmente entre las parcelas más exclusivas del fútbol internacional.
Enzo es un volante en permanente progresión. Desafiante, inconformista, aunque a los 25 años ya sepa de qué se trata ser campeón del mundo... de selección y de clubes. A ese líder con y sin cinta, Manchester City lo espoleó para tentarlo con dar un nuevo paso. Y fue, dejando otro surco millonario con su transferencia, a un sitio donde la megafigura hizo más fuerza que nadie para que Enzo llegara. Cuando los Citizens confirmaron en su cuenta oficial el pase a las 22.30 de Manchester del 1 de septiembre pasado, el noruego Erling Haaland bromeó en sus redes: ''Bueno, ahora puedo ir a dormir''. Casi había incumplido una propia regla de oro: dormirse entre las 22 y las 22.30 para descansar diez horas, maximizar la recuperación y afrontar con la mayor energía el próximo entrenamiento.
La empatía entre ellos fue inmediata. "Erling es un jugador increíble, pero además es un chico muy divertido y muy competitivo -describe Enzo con LA NACION-. Dentro de la cancha tratamos de conocernos cada vez más: dónde quiere la pelota, cuándo atacar un espacio, cuándo jugar rápido. Con jugadores de esa calidad, cuanto más los conocés, más fácil es encontrar sociedades". El noruego y el argentino se entienden y el resto de los engranajes funcionan, salvo en el primer tiempo del duelo con el PSG, que el miércoles pasado le recordó al City que todavía está en formación. Por ahora, gobierna la Premier luego de seis triunfos en seis fechas. Y Haaland está encendido: la máquina de triturar arqueros ya gritó 11 goles por todos los torneos desde que comparte una cancha con el argentino que lo obligó a acostarse tarde.
Pero toda esa galaxia de cracks que Enzo orbita queda opacada por el jugador imposible. El héroe de la infancia de Enzo, el sueño de la adolescencia que le hizo sacar cuentas para proyectar la fantasía de encontrarse en una cancha. Cuando Lionel Messi debutó en la selección, Enzo tenía apenas 4 años. Quizá, por eso también, el hombre lloró como nadie en la despedida de la leyenda en el Monumental. Al día siguiente del adiós contra Benín, el volante derramó tantas emociones en sus redes sociales: "Leo. Creo que cualquier frase va a quedar corta. Sos el ídolo de mi vida, pude cumplir el sueño de conocerte, jugar y salir campeón con vos", y parecía que otra vez temblaba, sin contener las lágrimas como la noche anterior.
Y fue más allá, claro, en su comprometida confesión: "Hoy me cuesta imaginar la próxima concentración sin vos. Salir a la cancha y no verte adelante, con la 10. Fueron tantos años viéndote ahí que parece imposible pensarlo de otra manera. Qué suerte tuve, Leo. Qué suerte tuvo ese pibe que hacía cuentas sin saber si algún día iba a llegar a tiempo. Gracias por tratarme como me trataste, por todo lo que me enseñaste y por dejarme compartir una parte de tu historia. Te vamos a extrañar mucho, capitán", cerró.
Esa primera vez fue el 23 de septiembre de 2022, en Miami, en un perdido amistoso contra Honduras... que para Enzo se trató de uno de los partidos de su vida. Entró por Leandro Paredes, debutó en la selección, y por fin compartió la cancha con Messi durante media hora. La ilusión de la niñez se hizo realidad. Desde entonces y hasta el 6 de octubre de 2026 se atropellaron cuatro años, y aunque no se trató de una ventana muy larga en el almanaque, en el corazón de Enzo quedaron enmarcados para siempre. Y ahora, ¿qué?

-Va a ser extraño, obviamente. Jugadores así son irreemplazables. No se trata de buscar otro Messi porque no va a existir. La selección va a tener que seguir construyendo su historia, con otros jugadores tomando responsabilidades, pero sabiendo todo lo que dejó él.
-¿Cuál creés que es el gran legado de Messi, más allá del crack, de los títulos y de los goles?
-La humildad. Creo que eso es lo que más impacta. Con todo lo que consiguió, siempre fue uno más dentro del grupo. Su manera de competir, de entrenarse, de querer ganar siempre... Eso también te marca. Para los chicos que vienen, Leo deja mucho más que estadísticas.
El 27 de junio de 2016, por entonces en la red Twitter, un Enzo Fernández de 15 años, un desconocido chico de las inferiores de River, abrumado por la renuncia de Messi a la selección, escribía en clave de súplica: "¿Cómo te vamos a convencer nosotros que somos unos muertos? ¿Cómo te vamos a convencer nosotros que en nuestra vida tuvimos el 1% de presión que tenés en tus hombros, que te levantás a la mañana y te mirás al espejo y sabes que una multitud de más de 40 millones de habitantes no solamente quieren que hagas las cosas perfectas sino que ridículamente se ha impuesto que pueden exigírtelas", comenzaba.
Era un largo posteo, con críticas a los detractores y admiración por su ídolo. Y cerraba con una invitación a la continuidad: "Jugá para divertirte que cuando vos te divertís, no te das una idea lo que nos divertimos nosotros. Gracias y perdón". Nadie podía imaginarse que esas líneas se transformarían en premoniciones. Mucho menos, que en Qatar 2022 serían los socios del partido del quiebre, ante México, con un gol cada uno para crear la plataforma de lanzamiento rumbo al título mundial. Con el tiempo, Enzo relataría que la escribió con trazos de su impronta y con fragmentos que había leído por ahí... Y que lo invadía la vergüenza cuando lo tenía a Messi enfrente y recordaba aquel arrebato que intentaba ser un paladín justiciero en medio de un país que condenaba a su ídolo.
-Cuando dentro de muchos años te pregunten ‘¿qué significó jugar con Messi?’, ¿qué creés que vas a responder?
-Que fui un privilegiado. No solamente por haber jugado con el mejor de todos, sino por haberlo conocido, haber compartido un vestuario con él y haber aprendido de cómo vive el fútbol. Son cosas que quizá cuando estás adentro no terminás de dimensionar y con los años las vas a valorar todavía más.
-¿Cómo te imaginás el liderazgo del vestuario ahora, ya sin Messi ni Otamendi? Porque hay muchos jugadores de personalidad, ganadores, como vos, Cuti Romero, Dibu Martínez, Licha Martínez, Lautaro...
-Creo que el liderazgo no va a pasar solamente por uno. Hay muchos jugadores con experiencia, personalidad y muchos partidos importantes encima. Dibu, Cuti, Lautaro, Juli [Alvarez], Licha... Cada uno lidera de una manera distinta. Y yo, si me toca asumir más responsabilidad, voy a tratar de hacerlo naturalmente y pensando siempre en el grupo.
-Dijiste que debe seguir Lionel Scaloni como entrenador de la selección. ¿Cuál es la importancia de su continuidad, más allá de la obviedad de su obra y de que los conoce tanto?
-Debe seguir porque construyó muchísimo más que un equipo. Construyó una manera de trabajar y un grupo que se siente identificado con una idea. Él sabe cómo manejar los momentos, cuándo exigir, cuándo darle tranquilidad al jugador. Y después están los resultados, obviamente, pero para nosotros su importancia también pasa por lo cotidiano.
A Enzo no le molestan las mudanzas, alguna vez contó que hasta las disfruta. Tendrá que ver, quizás, con esa dinámica incesante que lo guía... Vivió seis meses en Lisboa, se estableció tres años y medio en Londres y ahora anda por Manchester, con su mujer Valentina, y sus hijos, Olivia (6) y Benjamín (2). "Son ciudades diferentes -detalla- y lleva un tiempo adaptarse, sobre todo cuando está la familia de por medio. Al principio tenés que organizar todo de nuevo: casa, colegio, rutinas. Pero uno se va acomodando. Para mí es importante que mi familia esté bien porque después eso también te da tranquilidad para rendir dentro de la cancha", le cuenta a LA NACION.
-¿Qué trabajo mental demanda la élite? Tu vida ha sido vertiginosa desde que en 2022 pasaste a Benfica. ¿También se entrenan las emociones?
-Empecé a hacer terapia unos meses antes del Mundial de Qatar y me ayudó muchísimo, tanto en lo personal como en lo deportivo. Poder hablar de lo que me pasa después de un entrenamiento o de un partido me permitió entender mejor mis emociones y sentirme mejor. Fue un cambio muy importante para mí, y por eso destaco públicamente lo valioso que es poder expresarse y hablar con profesionales.
Enzo en Inglaterra... y una lupa gigante detrás de sus pasos. Podría sofocar a más de uno, pero lo acepta con creíble naturalidad. Su llegaba al City resultó especial: por el valor de la operación, por la expectativa que desató, por el número que eligió para su camiseta... y sí, también, porque algunas semanas antes le marcó un gol a Inglaterra que cambió el destino del clásico en pleno Mundial de los Estados Unidos. Un gol que empezó a asfixiar a Inglaterra en su frustración de no volver a una final desde 1966.
Enzo es el primer futbolista en ser transferido dos veces en la historia de la Premier League en una cifra superior a los 100 millones de libras. En 2023 Chelsea desembolsó 121 millones de euros, y ahora el City le pagó a Chelsea 145 millones de euros, un valor que igualó la operación más costosa en la historia del fútbol inglés, la del delantero sueco Alexander Isak, de Newcastle a Liverpool en 2025. Es más, apenas tres personas han costado más que Enzo desde que este juego se transformó en un fenómeno económico: Neymar a PSG en €222 millones; Kylian Mbappé, también a PSG, en €180 millones, y Ousmane Dembélé a Barcelona en €148 millones.
-¿Qué sensaciones te despiertan las cifras que han rodeado tus pases? ¿Orgullo, asombro, una responsabilidad extra?
-Son cifras importantes, pero los valores de los pases son acuerdos entre los clubes. Como jugador, trato de concentrarme en lo que depende de mí: trabajar, mejorar y rendir dentro de la cancha. La confianza de un club siempre es una motivación, y la mejor manera de responder es con compromiso y ayudando al equipo a cumplir sus objetivos.
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"Scaloni tiene que seguir porque construyó muchísimo más que un equipo", asegura Enzo.

Complicidad, respeto y admiración: Enzo asume que serán extraños los primeros momentos sin el 10

Figura Enzo, un futbolista que a los 25 años está en constante progreso

Los pasos de la selección sin Messi


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