17/10/2026 Página 12 - Nota - El País - Pag. 2
El enemigo Luis Bruschtein El Gobierno transformó otra vez una protesta de cientos de miles de personas en un campo de batalla porque así visualiza su lucha para eliminar la educación pública, la Andis y las jubilaciones. No es que falte presupuesto. Es que para el Gobierno son sus enemigos. Estudiantes, personas con discapacidades y jubilados no tienen lugar en un ente que piensa a la sociedad y el Estado como empresa. Toda la política oficial hacia estos tres sectores está pensada con la lógica de un estado mayor enemigo. Primero desprestigio, después desfinanciamiento y luego palos a los que protesten. Hubo gobiernos que tuvieron dificultades de presupuesto educativo, otros que lo recortaron, pero este los quiere eliminar; son sacrificables para reducir el Estado y eliminar impuestos. La campaña de difamación fue insistente. Primero hizo ruido con los estudiantes extranjeros y resultó que son muy pocos. Después vino la campaña por el costo de las carreras y el pequeño porcentaje que se recibía, cuyos números resultaron mentiras. Y todo adobado con un relato de fondo sobre adoctrinamiento y que las universidades son solo fábricas de zurdos. Entonces venía el desfinanciamiento. En tres años le sacó un tercio del presupuesto a las universidades y el salario promedio docente perdió 34,5 por ciento. Con un tercio menos y con más del 30 por ciento de inflación anual, es imposible mantener a la universidad pública. Las universidades no luchan por mayor presupuesto, luchan por sobrevivir. Para este gobierno, la educación pública es un enemigo a destruir, es esa fábrica de zurdos cuyo presupuesto es un gasto enorme del Estado "elefantiásico". Estas estupideces se las puede escuchar a veces a chicos que asisten a la misma universidad que este relato busca destruir. Los discapacitados son vividores que no pagan peaje, cuando todos los demás tienen que hacerlo. Fue lo que dijo el responsable de la Agencia de Discapacidad (Andis) a la mamá de un chico con autismo. Instalan la idea de que los discapacitados son "vividores" porque reciben ayuda del Estado. Ese personaje, Diego Spagnuolo, (abogado y amigo personal de Javier Milei), ahora está acusado de corrupción por coimas de los laboratorios y sobreprecios en los remedios para los discapacitados. Todo lo que convierte al Estado en civilizatorio es "corrupción" y "negociado" para ese relato. Pero a la verdadera corrupción, ellos la conciben como un buen negocio, con la lógica "sana" del empresario que se aprovecha del Estado. El vocero Manuel Adorni, (amigo personal de Milei) denunciando con muchas pruebas por enriquecimiento ilícito, llegó a mostrar la radiografía de un perro con la que supuestamente un discapacitado había estafado al Estado para probar una supuesta discapacidad. Otra infamia que no importa si después es desmentida porque queda la sospecha. La sociedad comienza a desconfiar del respaldo a la discapacidad. La universidad pública y el respaldo a la discapacidad no son dádivas. Una democracia se basa en la igualdad de oportunidades que el Estado tiene obligación de garantizar. Constituyen "derechos" en ese sentido. No hay dádiva ni caridad, es una obligación del Estado democrático y para eso se cobran impuestos y, si es necesario, se los aumenta. Y la solidaridad que involucran como acto colectivo es el gesto civilizatorio que caracterizó el origen de la especie y su preeminencia sobre otras. La excanciller Diana Mondino se preguntó en un almuerzo con Mirtha Legrand: "¿Por qué gastar tanta plata con personas a las que les quedan pocos años de vida?". Pareció un exabrupto sobre los jubilados. Pero esa frase sintetizó el verdadero pensamiento de esta gente, supuestamente pragmático y eficientista, pero en realidad gerontocida en su darwinismo salvaje. Que se mueran los que se tengan que morir, dijo en su momento Mauricio Macri con relación a la pandemia cuyas víctimas principales eran las personas de mayor edad. Al igual que Milei, piensa el Estado como una empresa en la que cualquiera puede ser descartable. Que son sus enemigos lo ha dicho desde el comienzo con estas animaladas que lanzó el gobierno por las redes con sus bots, sus trolls, sus influencers descerebrados y sus periodistas pagos. Y han sido efectivos al instalar ese relato en el que las universidades son fábricas de zurdos, los jubilados no son productivos y gastan mucha plata del Estado y los discapacitados son avivados que viven con la nuestra. Y así sigue: los pobres no saldrán nunca de la pobreza porque no se esfuerzan, son vagos. Los que se esfuerzan se vuelven millonarios. O por qué las vacaciones o la indemnización por despido de un trabajador las tiene que pagar el empleador. Es difícil saber cuánto de esta ideología deshumanizada y cruel obedece a nuevas realidades, pero la sensación es que si se instala en forma definitiva, convertirá en un infierno la vida de las grandes mayorías en un mundo miserable, hostil y violento. Lo ha dicho: son sus enemigos literalmente. Por eso, cada vez que hay una movilización masiva como la del jueves 15 en reclamo y defensa de derechos ciudadanos, instala un campo de batalla. Es la imagen que los medios y las redes multiplican al infinito. El manifestante reclama en forma pacífica derechos que el gobierno considera que no existen. En su ideario, nadie tiene derechos si no hay plata para pagarlos. Entonces, al que va en forma pacífica, se le responde con gases, palazos y balas de goma porque se lo considera un provocador. El escenario de violencia fue armado con predeterminación y alevosía por el gobierno. Y si el grupo que empezó a tirar piedras pegado a las vallas no estaba formado por infiltrados, al menos tenía infiltrados. Las pedradas y la represión comenzaron media hora antes que el acto central. Si hubiera sido un grupo violento que participaba en la movilización, hubiera actuado al finalizar el acto. Hacerlo antes expresó la intención de impedir que el acto se realizara. Es una deducción sencilla, a la que se sumaron fotografías en las que se ven civiles que lanzaban piedras y que después detenían a los que se prendían en lo mismo. Los disparos y lanzagases se dirigieron a la zona donde estaba el escenario, atrás del monumento a los dos Congresos, y no a los que tiraban piedras. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, se había sumado a la movilización, en tanto que en el Instituto Patria se atendieron a más de cien heridos o afectados por los gases. Y luego del fracaso de la sesión legislativa, los diputados de los bloques que la habían impulsado trataron también de sumarse al acto. La represión fue sobreactuada como advertencia, pero también para dejar en claro que no existen los derechos que se reclaman. Y por lo tanto el Gobierno ve cientos de miles de provocadores cuya finalidad, al reclamar derechos imposibles, es desestabilizarlo. La movilización popular y la oposición legislativa serían intentos golpistas en ese cuadro. Y así los ha contabilizado Javier Milei en sus discursos internacionales. Los que defienden sus derechos democráticos son golpistas. Y ellos, que reprimen a los que disienten, son los democráticos y "libertarios". El resultado es: libertad y democracia para muy pocos. Y opresión para la mayoría. Leandro Teysseire Menciones: Andis, Diego Spagnuolo, Javier Milei, Manuel Adorni, Milei, Diana Mondino, Mirtha Legrand, Mauricio Macri, Axel Kicillof, Buenos Aires, Instituto Patria, Congresos, cnot
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