17/10/2026 Perfil - Nota - Economía - Pag. 16
Caputo necesita US$ 5 mil millones adicionales para poder afrontar los vencimientos de 2027 Carlos Burgueño El ministro de Economía busca conseguir un salvavidas chino para los vencimientos de deuda del año próximo. Le falta aún el 20% para completar los 25 mil millones del año electoral. Volver a los mercados internacionales luce lejano con el riesgo país por encima de los 600 puntos básicos, y la billetera de Washington depende de lo que pase en las legislativas norteamericanas del 3 de noviembre. Por eso, gana terreno una alternativa poco libertaria: activar un nuevo tramo del swap con China, que a A Luis "Toto" Caputo le faltan unos US$ 5 mil millones. Es el dinero que restaría para completar los aproximadamente US$ 25 mil millones que debe pagar el país por los compromisos de deuda del 2027. Año que, vale siempre la pena recordar, es electoral. Consiguiendo un poco por aquí, un poco por allá, aseguran en el Quinto Piso del Palacio de Hacienda que ya se contabilizan unos US$ 20 mil millones. Así, el "Plan A" para el dinero que se necesita para cerrar el 2027 es recurrir al mercado voluntario de deuda internacional. En este caso, todo dependerá de una baja del riesgo país, ya que, con la variable navegando por arriba de los 600 puntos básicos, es una utopía pensar en la alternativa de emitir deuda en los mercados mundiales sofisticados. El jueves, en Washington, el propio Javier Milei reconoció que la alternativa está algo lejana, y prometió seguidamente que la idea volvería a ser analizada en 2028, luego de su reelección, cuando, según el augurio presidencial, el riesgo país bajaría a los 100 puntos básicos. El "Plan B" es, otra vez como en el 2025, recurrir a los Estados Unidos. Pero, se sabe, habrá que ver lo que ocurre en las elecciones legislativas norteamericanas del 3 de noviembre. Si sucede lo que dicen las encuestas, podría haber malas noticias para Donald Trump. Y, acto seguido, la billetera abierta del secretario del Tesoro, Scott Bessent, podría volverse más chúcara ante la inevitable embestida legislativa de los demócratas de Washington. Es por eso que aparece el "Plan C". Una alternativa algo polémica, bastante contradictoria con los principios libertarios y plagada de contradicciones para la mirada de los mercados. Pero, reconocen los interesados locales del oficialismo, simple de aplicar, sencilla de implementar y, fundamentalmente, efectiva para instrumentar. Se trata de activar un nuevo tramo del viejo y querido swap firmado con China, una línea de crédito siempre abierta para el país y que, como contrapartida, reconoce hasta el propio Javier Milei, no genera dolores de cabeza posteriores. Como el mismísimo Presidente reconoce, los chinos prestan el dinero y no piden decisiones a cambio. Salvo -nada es gratis- vía libre para las importaciones chinas de ayer, hoy y siempre. Nada que los libertarios vean con malos ojos. Y, curiosamente, tampoco Trump, siempre que esas importaciones no sean bases militares o de observación poco claras. El propio ministro de Economía se refirió a la alternativa el miércoles de la semana que terminó, en alguna de sus charlas públicas durante su participación en la Asamblea Anual del Fondo Monetario Internacional (FMI), que se desarrolló en Bangkok, Tailandia. El ministro, ante una pregunta de un periodista de Bloomberg, contestó directo y sin eufemismos: "También preguntaron por el programa financiero del 2027, en el eventual caso de que no pudiera hacerse refinanciamiento de los Bonares". Y agregó: "Les explicamos que, en ese caso, podríamos hacer uso del swap con China". No amplió, pero quedó en claro que la intención está latente. Y, lo más importante, a mano. Algunos números necesarios para entender las sumas y restas del mensaje. En total, el swap con China es un arreglo que permite disponer de unos US$ 19 mil millones. Argentina ya tiene activado un tramo por unos US$ 5 mil millones, utilizados en los tiempos de Sergio Massa como ministro de Economía, dinero que sirvió para pagar algunos vencimientos de deuda durante el año electoral 2023, incluidas liquidaciones al FMI. El dinero debería haberse devuelto en junio de este año, pero China extendió cordialmente los plazos hasta el 2028. Estarían disponibles unos US$ 14 mil millones. Y Argentina necesita, como se comentó más arriba, unos US$ 5 mil millones. Todo cierra. Si bien el dinero es fungible (gran máxima libertaria), Caputo se refirió puntualmente al pago de los Bonares, bonos de deuda pública emitidos por el Estado argentino bajo legislación nacional, títulos públicos que tienen vencimiento en el 2027, distribuidos en unos US$ 4.900 millones en capital y US$ 1.900 millones en intereses. Se contabilizan en la cuenta tanto los bonos correspondientes a la renegociación de deuda de Martín Guzmán de 2020 como los emitidos ya en el gobierno de Milei para liquidar la deuda que se mantenía desde la gestión de Alberto Fernández con los importadores. Si se utilizaran los dineros del swap chino para este fin, el dinero ya disponible en las cuentas y las esperanzas futuras del Ministerio de Economía alcanzarían para cerrar el 2027 y pensar ya en el 2028. En esa cuenta habría que contabilizar US$ 5.700 millones de los Globales (primos de los Bonares, pero a pagar en Wall Street), US$ 7.500 millones al FMI y US$ 4.900 millones para otros organismos. Caputo tiene su plan para conseguir el resto del dinero. La primera condición es llegar a diciembre de 2026 con dinero guardado. El programa de este año calcula necesidades por US$ 19.200 millones y fuentes por US$ 22.900 millones. La diferencia permitiría generar un colchón de US$ 3.700 millones que pasaría directamente a financiar los compromisos de 2027. Si ese excedente finalmente resulta menor, el próximo año comenzaría con una necesidad adicional de dólares. La segunda pata está relacionada con las reservas. El Tesoro espera comprar US$ 4.900 millones al Banco Central durante 2027. Para hacerlo, necesita disponer de los pesos provenientes del superávit y, al mismo tiempo, que el BCRA continúe acumulando divisas. El equilibrio fiscal y la compra de reservas pasan así a formar parte de una misma estrategia financiera. El tercer componente depende de los organismos internacionales. El programa prevé recibir US$ 1.700 millones del Fondo Monetario Internacional y otros US$ 4.200 millones de organismos multilaterales. Son US$ 5.900 millones que dependen de mantener abiertas esas líneas de crédito y, en el caso del FMI, de continuar cumpliendo las condiciones necesarias para superar las revisiones del programa. Otra pieza fundamental será el mercado financiero argentino. Economía pretende obtener US$ 5 mil millones mediante emisiones de bonos en el mercado local. A eso se agregarían US$ 1.800 millones por refinanciación de capital e intereses dentro del propio sector público. Entre ambas fuentes deberían aportar US$ 6.800 millones. La última pata son las privatizaciones. El Gobierno incorporó US$ 1.500 millones por ventas de activos durante 2027. Las privatizaciones dejan entonces de ser exclusivamente una política destinada a reducir la participación estatal y pasan a cumplir una función financiera concreta: conseguir dólares para atender compromisos de deuda. El ensayo viene lento. Por la concesión de Agua y Saneamientos Argentinos SA (AySA) se lograrán unos US$ 340 millones, cuando se especulaba con unos US$ 500 millones. El cálculo oficial quedó corto. Igual, tampoco es poco dinero. En el cálculo planteado faltan unos US$ 5 mil millones de cierre. Ahí es donde el "Plan C" cobra vida. NECESITADO. El ministro de Economía no consiguió aún todos los dólares que precisa. CONTRADICCIÓN. El Gobierno deberá pedirle dinero a China, un país que critica continuamente. El ministro tiene un plan A, uno B y el C, una alternativa algo polémica Caputo podría activar una línea del swap con China para conseguir divisas Un swap con historia El primer acuerdo de este tipo fue firmado en 2009, durante la presidencia de Martín Redrado en el BCRA, para reforzar los resguardos ante eventuales crisis internacionales y cuando las reservas alcanzaban el récord del 15% del PBI. En total, el acuerdo cerrado fue por unos US$ 10.200 millones a tres años, con la opción de extender el plazo. Redrado lo negoció con su par chino, Zhou Xiaochuan, para acordar un intercambio de monedas que ambos países pudieran pedirse mutuamente y que luego deberían ser devueltas. Los permisos de operatoria para el BCRA eran amplios. Se podían convertir los yuanes en dólares en los mercados internacionales o directamente utilizarlos para el intercambio bilateral. Menciones: Luis ''Toto'' Caputo, Carlos Burgueño, Javier Milei, Donald Trump, Scott Bessent, Sergio Massa, Martín Guzmán, Alberto Fernández, Martín Redrado, Zhou Xiaochuan, China, Washington, Estados Unidos, Bangkok, Tailandia, Palacio de Hacienda, Quinto Piso, FMI, Fondo Monetario Internacional, BCRA, Bloomberg, Wall Street, Agua y Saneamientos Argentinos SA, AySA, cnot, Ceco1 cfinanE
![]() ![]() |
||
17/10/2026 Perfil - Nota - Economía - Pag. 16







