10/10/2026 Página 12 - Nota - El Mundo - Pag. 20
El Nobel de la Paz desató la ira de EE.UU. e Israel Tan sólo horas después de que el galardón fuera otorgado en Nuremberg, Estados Unidos anunció sanciones a la Corte Penal Internacional, de la cual formó parte Pillay. La exjueza sudafricana de la Corte Penal Internacional (CPI), Navanethem "Navi" Pillay, pionera contra el apartheid y denunciante del genocidio israelí en Gaza, fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz de 2026 "por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional". La noticia generó la ira del presidente estadounidense Donald Trump, quien apenas horas después del galardón anunció sanciones a la CPI para "defender la soberanía estadounidense y a sus ciudadanos". El Comité Noruego del Nobel destacó que "el compromiso de Navi Pillay con los principios jurídicos universales y su firme brújula moral son constantes a lo largo de una dilatada trayectoria". Además mencionó que "un hilo conductor une su labor inicial en defensa de Nelson Mandela y de otras personas que se opusieron al apartheid con su desempeño como jueza en algunos de los casos judiciales internacionales más relevantes de nuestra época". "Navi Pillay ha exigido responsabilidades a Estados y líderes nacionales, y ha llevado esperanza a las víctimas de la violencia y los conflictos. En todos los cargos que ha ocupado, ha subrayado la responsabilidad que tienen tanto los individuos como los Estados de respetar el Estado de derecho", indicó el escrito del comité, que consideró que Pillay "ha sido fundamental para garantizar que los crímenes de guerra, los crímenes contra la humanidad y el genocidio sean procesados". Navi Pillay nació el 23 de septiembre de 1941 en Durban, Sudáfrica, en el seno de una familia originaria de Sri Lanka. Se licenció en Derecho por la Universidad de Natal en 1967, donde abrió un estudio de abogados desde el que defendió a varios presos políticos detenidos sin juicio, muchos de ellos activistas contra el apartheid. En 1982 se doctoró en Derecho por Harvard, con especialización en derechos humanos y derecho internacional. Una década después cofundó el grupo internacional de derechos de las mujeres Equality Now, una organización con sede en Nueva York que lucha por los derechos de las mujeres y niñas a través de reformas legales, incidencia política y colaboración con organizaciones locales. En 1995 fue nombrada jueza del Tribunal Superior de Sudáfrica y desde ese mismo año hasta también 2003 ejerció como jueza en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, donde presidió el primer fallo internacional que determinó que se había cometido un genocidio de acuerdo a los criterios establecidos en la Convención de Genocidio de 1948. Ese fallo determinó que la violación puede constituir un acto de genocidio, reformulando el derecho internacional humanitario y promoviendo la justicia para los sobrevivientes de la violencia sexual en los conflictos. En 2003 pasó a ejercer como jueza en la CPI en La Haya, puesto que ocupó hasta 2008 cuando fue nombrada alta comisionada para los derechos humanos, la más alta responsabilidad en este ámbito en el sistema de Naciones Unidas. Desde ese cargo denunció violaciones en conflictos como los de Siria, Gaza y Sri Lanka, impulsó la rendición de cuentas por crímenes de guerra y promovió la defensa de los derechos de mujeres y minorías. En 2014 abandonó el cargo, no sin antes reprochar al Consejo de Seguridad de la ONU haber fallado a los sirios al no haber logrado parar la violencia ni investigar los crímenes cometidos. Tras abandonar las Naciones Unidas, continuó activa en la defensa de los derechos humanos y en la actualidad preside la Comisión Internacional contra la Pena de Muerte, con sede en Madrid. En 2021 pasó a dirigir la Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre los Territorios Palestinos Ocupados. En julio de 2025 anunció que dejaría esta comisión en noviembre y, en septiembre, la comisión concluyó que Israel estaba cometiendo genocidio contra los palestinos en Gaza. En una entrevista a la agencia EFE en diciembre del año pasado, Pillay aseguró que el conflicto de Gaza fue "el más desgarrador" que le tocó analizar y subrayó que uno de los desafíos que planteó la elaboración del informe fue "la negativa de Israel a permitirnos entrar en su país y en los Territorios Palestinos para investigar". Ayer la jurista le dedicó el premio a todos los sobrevivientes de crímenes de guerra y a los defensores de la justicia internacional. Además bromeó con entregarle el galardón físico a Trump, en alusión al gesto de la ganadora del año pasado, la líder opositora venezolana María Corina Machado. "Muchas gracias, si aplauden un poco más, puede que comparta este premio con Trump", dijo al llegar a una improvisada rueda de prensa en Nuremberg, Alemania, según un video difundido en las redes sociales por la secretaria general de Amnistía Internacional (AI), Agnès Callamard. Pillay denunció los ataques políticos contra el sistema internacional de justicia, que, según dijo, provocan el riesgo de que el mundo vuelva a ser gobernado por el poder del más fuerte y no por la ley. "Estamos viviendo una era en la que el derecho internacional y los derechos humanos son objeto de significativos ataques políticos. Esta realidad cada vez peor es particularmente visible a través de los ataques contra la Corte Penal Internacional", aseguró. Debido a estos intentos de debilitar el sistema de justicia internacional, afirmó en alusión implícita a las sanciones de Washington contra la CPI, se corre el riesgo de "regresar a un mundo en el que el poder en vez de la ley determine qué sufrimiento importa y cuál no". A su vez, Pillay recordó que casualmente, al recibir la noticia, se hallaba en la sala en la que se celebraron los juicios contra los criminales de guerra nazis, ya que es miembro de la Academia Internacional de los Principios de Núremberg, que tiene allí su sede. Los lentos progresos que realizó desde entonces la justicia internacional, sin embargo, se encuentran ahora en peligro debido a los ataques actuales contra sus instituciones, advirtió Pillay, que se mostró sorprendida por el Nobel, pero también "profundamente honrada y agradecida". "Este premio refuerza mi convicción de que debemos unirnos en defensa de la primacía de la ley, en defensa de los tribunales internacionales y de un orden legal internacional basado en los principios y no en la selectividad", aseguró la galardonada. Donald Trump no tardó en responderle compartiendo una publicación que critica la decisión del Comité del Nobel de la Paz de conceder el galardón a Pillay, además de no reconocer sus logros. El mandatario estadounidense republicó un mensaje en su red Truth Social donde un usuario advierte que el "Comité Nobel quedó irremediablemente desacreditado y degradó el otrora prestigioso Premio Nobel de la Paz" al otorgárselo a la jueza. Horas después, la administración de Trump adoptó sanciones contra la CPI y prometió paralizar las actividades de ese tribunal. "Hasta la fecha, Estados Unidos ha impuesto sanciones a 17 personas. Hoy, el Departamento de Estado anuncia medidas adicionales para defender la soberanía estadounidense y neutralizar la amenaza que representa la CPI", anunciaron en un comunicado desde el Departamento de Estado de Estados Unidos. El secretario de Estado, Marco Rubio, detalló las sanciones de Washington. "Prohibiremos las transacciones con este tribunal ilegítimo, cortando sus recursos y paralizando su capacidad para actuar en nuestra contra", advirtió Rubio en un video publicado en redes sociales. Rubio no mencionó a Pillay ni al premio Nobel, aunque dijo que las sanciones eran necesarias para proteger al personal de seguridad y a los funcionarios electos de ser procesados. La Corte Penal Internacional es un organismo independiente con sede en La Haya, Países Bajos, fundado en 2002 para perseguir y juzgar crímenes de guerra, del que forman parte 125 países, incluidos todos los de la Unión Europea y la OTAN, excepto Estados Unidos y Turquía. El Comité del Nobel consideró que Pillay fue "fundamental para garantizar que los crímenes de guerra y los genocidios fueran procesados". "Prohibiremos las transacciones con este tribunal ilegítimo, paralizando sus recursos y su capacidad para actuar en nuestra contra." Rubio "Estamos viviendo una era en la que el derecho internacional y los derechos humanos son objeto de ataques políticos significativos." Pillay Menciones: cnot, polint
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