04/10/2026 Clarín - Nota - Sociedad - Pag. 28
La lluvia no frenó a los fieles y una multitud peregrinó hacia Luján Candela Toledo "La peregrinación es expresión de la vida", aseguró el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva. Durante esta madrugada se esperaba la llegada del grueso de la procesión. "Pilotos, pilotos". El grito se escucha entre los peregrinos que llegan al kilómetro 0. Los vendedores ambulantes aprovechan el cielo gris y que una llovizna persistente acompaña las primeras horas de la mañana. El sol aparece poco. Las mochilas se cubren como pueden. Pero nadie parece dispuesto a darse la vuelta. Ayer se celebró la 52* Peregrinación Juvenil a Luján y, desde la iglesia de San Cayetano, en Liniers, comenzó una caminata que para miles de personas tiene mucho más de una meta. Llegar a la Basílica representa una promesa cumplida, un agradecimiento. A las 7 de la mañana, Jorge García Cuerva el arzobispo de Buenos Aires llegó con la mochila que lleva todos los años. "La peregrinación a Luján es expresión de la vida", explicó. "Hay momentos de mucha alegría, hay momentos en que uno está muy cansado, hay momentos en los que uno dice ‘¿para qué vine?’ y hay momentos de mucha emoción y de encuentro y de desencuentro", dice. La comparación se vuelve todavía más evidente mientras los peregrinos comienzan a avanzar bajo la lluvia. Porque también hay momentos en que el camino obliga a cambiar los planes. Hay quienes se apuran para adelantarse a la lluvia. Otros se ponen un piloto. Algunos esperan a sus compañeros. Otros empiezan solos y terminan caminando junto a personas que no conocían cuando salieron. Hay una diferencia que atraviesa esta peregrinación respecto de otras: en noviembre, León XIV llegará a la Argentina y tendrá a Luján entre sus destinos. La visita aparece en las conversaciones de los peregrinos y también en las palabras de García Cuerva, que considera que la llegada del Papa está funcionando como un impulso adicional para la comunidad católica. "Este año el corazón de los cristianos está impaciente porque venga el Papa", sostuvo. Para el arzobispo, la visita encuentra a una Argentina con ganas de salir adelante pero también atravesada por enfrentamientos. "Creo que estamos todos muy entusiasmados con su visita", señaló. Y describió al país que, según espera, encontrará León XIV: "Un pueblo esperanzado, un pueblo que tiene ganas de salir adelante, un pueblo que no baja los brazos". Pero agregó una demanda que considera central: "Al mismo tiempo, le quiere decir basta a la discriminación, a la intolerancia, al rechazo del otro porque piensa distinto". Las descalificaciones, dijo, "están a la orden del día". Frente a eso, planteó que existe una necesidad de volver a encontrarse. "Necesitamos unirnos", sostuvo. "El Papa, que es el padre de todos, viene a confirmarnos en la fe". La presencia del Papa también atraviesa el lema elegido para esta edición: "Madre, en tu abrazo nos reconocemos hermanos". Mariela tiene 47 años y llegó desde Moreno con una mochila pequeña y una foto guardada en el bolsillo de la campera. Es la tercera vez que hace la peregrinación a Luján, pero asegura que este año el motivo es diferente. Viene a agradecer por la recuperación de su hijo. jo después de un momento difícil. "El año pasado vine a pedir. Este año vengo a agradecer", cuenta antes de empezar a caminar. Y agrega: "No sé si puedo explicar qué tiene este camino, pero cuando llegás sentís que todo el cansancio valió la pena". La visita del Papa también aparece en su conversación. "Me gustaría que pueda ver esto: la cantidad de gente que viene, que hace un esfuerzo, que sigue teniendo fe. Si pudiera decirle algo, le pediría que nos ayude a estar un poco más unidos", dice. Tomás Santillán tiene 22 años y llegó desde Lanús con cuatro amigos. Para él es la primera vez. Antes de comenzar, se sacan fotos, se acomodan las mochilas y compran pilotos porque la llovizna empieza a hacerse sentir. "Yo nunca había venido. Mis amigos me insistieron y dije que sí. No sé cómo voy a llegar, pero ya estamos acá", cuenta entre risas. Cuando habla de la llegada del Papa a Luján, reconoce que le da una dimensión diferente a la peregrinación. "Nosotros vamos caminando hasta ahí y después va a estar el Papa. Nunca pensé que iba a vivir algo así", cuenta. Silvia Veron tiene 61 años y viajó durante la madrugada desde Mar del Plata. Para poder participar, juntó dinero durante varias semanas para pagar el pasaje que la llevaría hasta Liniers. Dice que no quería faltar. "Para mí Luján es como una cita", explica. "Puedo estar cansada, puedo tener problemas, puedo no tener ganas, pero llega octubre y sé que tengo que venir", dice a Clarín. Mira el cielo gris, se acomoda el piloto y se prepara para comenzar la caminata. "La lluvia no importa. Después te olvidás. Cuando llegás a la Basílica ya no sentís los kilómetros. Sentís que cumpliste", asegura. El año pasado, según las estimaciones difundidas por la organización, la peregrinación superó largamente el millón de personas. García Cuerva considera que este el número es similar. La lluvia de la mañana de ayer no pareció modificar demasiado esa expectativa. "¿La lluvia asusta al pueblo cristiano?", le preguntaron. "No", respondió. Y horas después, ya a la tarde, hasta hubo un rayo de sol que asomó en el cielo de esta inestable primavera. Como si quisiera darle la razón al arzobispo en su metáfora de que la peregrinación es como la vida. ¦ Valor. Miles de fieles participaron ayer de la 52* Peregrinación Juvenil a Luján. ap Encapuchados. Los devotos se cubrieron de la lluvia con lo que tenían. Menciones: Jorge García Cuerva, Buenos Aires, Luján, San Cayetano, Liniers, Basílica, León XIV, Argentina, Mariela, Moreno, Papa León XIV, Basílica de Luján, Tomás Santillán, Lanús, Silvia Veron, Mar del Plata, Clarín, García Cuerva, cnot
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