03/10/2026 Página 12 - Nota - Cultura & Espectáculos - Pag. 28
"Hay que leer de otra manera las mismas cosas" Silvina Friera La autora confiesa que tras su ACV tuvo el temor de no poder volver a escribir. Pero su pluma sigue brillando, en cada nueva contratapa y en el libro que aparece mañana. Una lucidez fuera de serie. Un modo de escribir (y de pensar) que no busca el aplauso fácil. Barroca y plebeya, una de las voces más extraordinarias de la literatura en castellano suelta la lengua y escribe sacándole chispas a las palabras. Sus textos siempre brillan en medio de la austeridad de prosas tan escuálidas que habría que suministrarles proteínas. "El error no se equivoca: sabe de otra manera", dice por Catita, el personaje de Niní Marshall que explotó los equívocos del lenguaje. "El tránsfuga, cuando recuerda a cada instante que el mundo del que viene era diferente pero no deja que se lo recuerden, deviene resentido", plantea en un "elogio del resentimiento" que parte de Frantz Fanon para poner en serie, como solo ella puede hacerlo, a Diego Maradona, Pedro Lemebel y Lohana Berkins. El universo de María Moreno, nuestra gran bestia punk y feminista, aparece desplegado en una nueva edición de la Biblioteca Contratapas Página|12. Reunidas en un solo volumen y con prólogo de la escritora Gabriela Cabezón Cámara, las contratapas seleccionadas abarcan 15 años (de mayo de 2011 a julio de 2026) de la autora de El affair Skeffington, El petiso orejudo, A tontas y a locas, El fin del sexo y otras mentiras, Vida de vivos, Banco a la sombra, Teoría de la noche, La comuna de Buenos Aires, Subrayados, Black out, Oración. Carta a Vicki y otras elegías políticas, Panfleto. Erótica y feminismo, Loquibambia, Y que se rompa todo corazón, Contramarcha y Pero aun así. Elogios y despedidas. Tras la aparición de los libros de Osvaldo Soriano, Guillermo Saccomanno, Eva Giberti y Hugo Soriano, esta quinta entrega dedicada a las contratapas que escribió (y sigue escribiendo) estará mañana en los kioscos, con Página|12. Mes a mes se publicarán las de Juan Gelman, Antonio Dal Masetto, Rodrigo Fresán, José Pablo Feinmann, Osvaldo Bayer, Horacio González y Eduardo Galeano. Aunque la muerte le pisó los talones el 3 de julio de 2021, el día que sufrió un ACV (Accidente Cerebrovascular) que paralizó su mano derecha, la mano con la que escribía, sobrevivió. Desde entonces no puede caminar, se traslada en una silla eléctrica y gracias al dedo obediente de su mano izquierda volvió a escribir las contratapas, que son un emblema del diario. En ese regreso, tecleando con dificultad, se dio cuenta de que "una frase lograda parece tallada en un grano de arroz", según confiesa en La merma, autobiografía de la mitad que le queda, rehabilitación de la escritura y del cuerpo narrada con irreverencia y humor. "Ahora vendrán los premios y los reconocimientos, que, en el fondo, se deberán a mi silla de ruedas, y no a mí". La creadora de suplementos pioneros como La Mujer en Tiempo Argentino, la ideóloga de alfonsina (con la vocal "a" inicial en minúscula), el primer periódico feminista en democracia, y editora fundadora del primer periódico travesti El Teje, donde estimuló la escritura de las travas, ganó el Premio Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas en 2019, el Premio Konex de Brillante, la máxima distinción, en 2024, y recibió el diploma de Doctora Honoris Causa de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA en 2025. "En María, el feminismo no es cuestión de mujeres, sino de desobediencia, coqueteo trans, insolente desplante", reflexionó la socióloga y escritora María Pia López, una de las encargadas de la laudatio. En el prólogo de las Contratapas, Cabezón Cámara menciona que Mariana Enriquez dice que es "la más inteligente de las cronistas" y que Ricardo Piglia opinaba que era "el mejor narrador de nuestra generación"; el género masculino usado de esa manera parece querer decir que es "la mejor de todos", no solo de las mujeres. "Más allá de lo que quisiera decir Piglia, la oscilación genérica da cuenta de lo muestra que es María Moreno. No cabe en un género. Los agarra y los da vuelta y les mezcla los hilos y los vuelve otros y agarra pedazos y los recicla en textos nuevos que son de cualquier otro género. Los revienta también con el pastiche de sí misma que realiza de un modo que parece orgánico: escribe unos párrafos que están vivos y viajan y mutan de texto en texto y de género en género. No cabe en ninguno María. Pero a ella le caben todos". Basta con repasar los textos para comprobar la marca en el orillo: entablar múltiples y diversas relaciones. No hay nadie como ella a la hora de conectar la biblia con el calefón. "Esa es otra cosa que hace María: se mueve tan cómoda en la `alta´ cultura como en la popular y en la de masas. Están tramadas, claro, en un continuo con algún que otro accidente de vez en cuando", observa Cabezón Cámara y agrega que "en la prosa de María no hay jerarquías. Lo que hay es orgía y frases largas, irreverencia, libertad, remates sorpresa, firuletes reveladores. Arte hay". Cabezón Cámara destaca que "no anda emitiendo juicios fáciles: anda desarmando prejuicios, metiéndote una reflexión ahí donde estabas con ganas de proceder a un linchamiento. Desactivando al policía moral que, de vez en cuando, redes sociales mediante, le pone la gorra a cualquiera. Sí, se puede ser brillante y humana". La sensación que genera la lectura de las contratapas es la de entrar en una conversación. "Son textos que no quieren tener la última palabra. No quieren ganar una discusión", analiza la prologuista. "Son textos que dialogan, que producen conocimiento en una charla que no tiene un final, que dan cuenta de quiénes y cómo hablaron de la cuestión, incluso cuando creían hablar de otra cosa, y dan por hecho que la cuestión va a seguir y la charla también". Los principios de algunas de las contratapas son antológicos: "¿Nuevo Milei? Para nada. La retórica de la libertad, el culto al individualismo a ultranza (salvo entre socios), el trabajo sin el corset de los sindicatos (ni un miserable Vandor a la vista), el conveniente casamiento entre neoliberalismo y neoconservadurismo (Dios y dolarización pero libres vejaciones al Papa que insiste en hablar de los pobres como Micky Vainilla, pero al revés), ya son conocidos en nuestra América", afirma en "La casta y la runfla". -"Barroca, María, se deja llevar por la lengua como quien galopa con una yegua sideral", dice Gabriela Cabezón Cámara en el prólogo. ¿Qué impacto tuvo en esa lengua barroca tu ACV? ¿Qué cambios percibís en tu escritura en estos últimos años? -Al principio y hablando más en glosolalia y sin poder mover casi los dedos, pensé que no podría escribir. No sé hacer nada y encima las pantallas están llenas de ejemplos edificantes como corredores paralímpicos, padres que se ocupan de las tareas domésticas (cambian los pañales con los dientes, pasan la aspiradora con los muñones, y hasta son acosados, tienen mucho levante)... Pienso que hay que separar muy bien a los nacidos y los criados en una discapacidad y los que no. Los nacidos pueden volverse muy hábiles. Al principio estaba muy deprimida y pensé pomposamente en matarme, pero luego me fui dando cuenta de que a los 74 años nada podía ser tan impactante en mi pequeño ser salvo la inexorable vejez. Empecé con frases sensatamente cortas. Cuando me largué a escribir y a tragarme los libros que quería, incluso rompiéndolos, pronto volví a las andadas. Por ejemplo, la última contratapa me recontra perdí en una frase. -¿Qué tipos de conversaciones te gustaría propiciar desde los textos de las contratapas? -Un debate acerca del tamaño de las sillas de ruedas que nos dejan siempre muy por debajo de los demás, de que se piense que una usuaria de silla es la mujer sentada de Copi. Jamás recibí tantos encargos de laburo como a partir de mi ACV, muchos gratis, como si hubieran querido entretenerme. Tendría que hablar sobre la emergencia en discapacidad, ir a las marchas, pero mi silla eléctrica tiene un diseño tal que depende de un tercero para arreglarse cuando choca. Esto también es ideológico. -"Cayetana de Alba puede tenerlo todo, pero la osteoporosis no reconoce títulos nobiliarios", ironizás en una de tus contratapas, un principio que podría recordar a uno de los textos de Vidas de muertos, de Ignacio B. Anzoátegui sobre Juan Bautista Alberdi que dice más o menos así: "Dijo gobernar es poblar y se quedó soltero". ¿Reconocés en Anzoátegui, "el fascista que ríe", una influencia? -Más bien reconozco a (Ramón) Gómez de la Serna y sus Retratos Contemporáneos. A mí me gusta que el fascista que ríe haya dicho de alguien "es de una rectitud embolante". -Entre tantas palabras "secuestradas" por la derecha como "libertad", la risa también parece haber sido monopolizada. Hoy la izquierda se volvió "reaccionaria" y un tanto solemne y extravió en el camino de la oposición la risa que también implica la lucha. ¿Estás de acuerdo? -No. Muchas agrupaciones tienen como consigna "nuestra venganza es ser felices". Otra cosa es la necesidad de no aferrarse a lo viejo; leer de otra manera las mismas cosas. En Chile durante la dictadura, donde no se podía bailar en lugares públicos, inventaron la Cueca sola luego de que una mujer llamada Gala bailó por primera vez con la foto del hijo desaparecido. -En una de las contratapas de 2017, "Política y contabilidad", observás que el intelectual crítico es una especie en extinción. ¿El avance de la derecha en el país (y en el mundo) tiene que ver con esa extinción? -El intelectual crítico era una figura recortada, ahora esa figura llega sobrecubierta por miles de figuras en las redes. Pero hay "sobrinos" como Luis Ignacio García, el autor de Fascismo Cosplay, crónicas del desconcierto en el laboratorio argentino, estratégico y certero para "comunicar" preguntas políticas. -"Nuestra lengua porteña es Riachuelo": es decir contaminación, color y mitología de industrial cocoliche", subrayás en uno de los textos. ¿Cómo trabajás esa contaminación del habla con lo escrito y leído? -La contaminación no la trabajo, la llevo en mi estilo. Me crié en una portería y en un conventillo en la época de fuerte inmigración. Mis padres eran profesionales. En el colegio tenía todo diez hasta que tuve que decir palabras con gui y dije "guita" y "pajita", que no me privé de describir. -"Lo nimio tiene su jugo político", planteás en otra contratapa. ¿En qué momento descubriste el potencial de lo nimio y qué consecuencias tuvo ese descubrimiento cuando para muchas y muchos de tu generación tal vez lo "nimio" era juzgado como poca cosa o "frívolo"? -Bueno, yo era durante la dictadura cronista frívola. Lo nimio formaba parte de mi oficio: los boleros de Porcel, el novio divorciado de Carolina de Mónaco, la perrito miniatura de Susana. También era una forma de escribir cosas eludiendo la censura. -En al menos dos contratapas repetís la cita de una frase de Jauretche: "La multitud no odia, odian las minorías, porque conquistar derechos provoca alegría, mientras que perder privilegios provoca rencor". ¿Cómo podrías reinterpretar esta frase en términos del odio que profesan los votantes y el propio Milei contra las feministas, los discapacitados y los viejos? -No es un odio "clínico". Es la bronca por todo lo que no significa ganancia. Nosotros también odiamos, aunque busquemos otra palabra como furia o resentimiento. Habría que volver a leer el poder del odio en Frantz Fanon. "María no cabe en un género. Los agarra y los da vuelta y les mezcla los hilos y los vuelve otros", escribe Cabezón Cámara. El intelectual crítico era una figura recortada, ahora esa figura llega sobrecubierta por miles de figuras en las redes. Página 12 MARÍA MORENO Menciones: Silvina Friera, Niní Marshall, Catita, Frantz Fanon, Diego Maradona, Pedro Lemebel, Lohana Berkins, María Moreno, Gabriela Cabezón Cámara, Osvaldo Soriano, Guillermo Saccomanno, Eva Giberti, Hugo Soriano, Juan Gelman, Antonio Dal Masetto, Rodrigo Fresán, José Pablo Feinmann, Osvaldo Bayer, Horacio González, Eduardo Galeano, María Pia López, Mariana Enriquez, Ricardo Piglia, Cabezón Cámara, Vandor, Micky Vainilla, Cayetana de Alba, Copi, Luis Ignacio García, Ramón Gómez de la Serna, Ignacio B. An
![]() ![]() |
||
03/10/2026 Página 12 - Nota - Cultura & Espectáculos - Pag. 28







