03/10/2026 La Nación - Nota - Opinión - Pag. 33
Milei o nadie, la fórmula del mercado Francisco Olivera Ni el ajuste más grande de la historia en casi 70 años, ni el equilibrio fiscal, ni la caída abrupta desde los tres dígitos de inflación, ni haber sancionado leyes inimaginables hasta para el peronismo, ni lo que significan desde el punto de vista político las calles sin piquetes de movimientos sociales. No hay caso: los logros económicos de Milei no terminan de convencer al mercado y eso se advierte en la tasa de riesgo país, que ayer volvió a subir y quedó en los 655 puntos básicos. El de Brasil, que mañana tiene elecciones presidenciales y está igual de polarizado que la Argentina, no llega a los 180. ¿Riesgo kuka? ¿La poco atractiva tasa de los bonos que reestructuró Martín Guzmán? ¿Tener elecciones cada dos años? ¿El recuerdo del corralito? ¿La fractura política? Los operadores han ensayado en estos años múltiples explicaciones sin llegar a ninguna conclusión. Pero hay un concepto que coincide en los diagnósticos, trasvasa todos los gobiernos desde hace dos décadas y ubica a la Argentina casi siempre peor que sus vecinos de la región: desconfianza absoluta en la moneda. Pase lo que pase. Se desploma entonces la demanda de dinero y cualquier paso en falso puede desencadenar una corrida. Es el gran desafío del Gobierno. Y lo que lo hace dudar de, por ejemplo, salir definitivamente del cepo como le reclaman en Wall Street, o aflojar el apretón monetario, o comprar más reservas imprimiendo pesos. Cada tanto, y últimamente con bastante frecuencia, Luis Caputo se ataja y aclara que tendrá los dólares para cualquier turbulencia. Pero ¿podrá revertirlo desde la base, conseguir que los argentinos vuelvan a ahorrar en pesos? En París, donde habló más suelto que nunca, el ministro de Economía dijo que la Argentina estaba ya en un punto de inflexión a partir del cual los ahorristas empezarían por fin a confiar. Pero el modo en que describió esa espiral de descrédito da a entender que no la da por terminada: "Hizo que hubiera una profunda desconfianza hacia nuestra moneda, nuestras instituciones y nuestros políticos. Todavía estamos lidiando con eso. Como hacedores de política monetaria no contamos con las mismas herramientas fundamentales que tiene la mayoría de nuestros pares en cualquier país desarrollado. Los que fracasaron no solo fueron todos los partidos y todas las ideologías, desde la derecha hasta la izquierda, sino que además fue la derecha la que terminó haciendo más daño incluso que el populismo. Nadie esperaba que alguien que cree en el libre mercado hiciera esas cosas", explicó. En la Argentina Week, en París, los momentos más aplaudidos fueron aquellos en que él o sus funcionarios hablaban de continuidad y hasta reelección. ¿"Del proyecto", como plantea últimamente Patricia Bullrich? Para el mercado, de Milei. "Milei o nada", resumió esta semana Javier Timerman, uno de los economistas presentes en París, cuando se le preguntó qué pretendía el sector financiero. En el universo de la economía real se ven algunos matices. José Luis Manzano, a quien haber aparecido en fotos sentado a la mesa con Kicillof en Nueva York no le arruinó ningún otro vínculo. Acaso porque tomó la precaución de avisar a los libertarios. No tenía alternativa, dijo, y lo justificó en sus activos de la provincia de Buenos Aires. Las estaciones de servicio o la refinería de Shell de Dock Sud, por ejemplo, que comparte con su socio suizo, Mercuria Energy Group. Pero son excepciones. A la mayoría de los empresarios les cuesta la relación con Milei. Aunque le valoren sus logros económicos, algo en lo que coinciden casi todos, y hasta parte de su plataforma para octubre de 2027: no ha aparecido hasta ahora, dicen, una narrativa económica creíble y consistente en la oposición. Lo más difícil en la Argentina: una propuesta capaz de ser ejecutada con éxito, algo que tampoco consiguió Macri y que lleva a la introspección incluso a varios de Pro. No parece casual que entre quienes elogian el rumbo de Milei haya muchos que trabajaron en Juntos por el Cambio, desde el propio expresidente hasta Sebastián Galiani: policy makers a quienes no les caben dudas de que el camino será impopular. De esa derecha hablaba Caputo en París. El fondo de la discusión es la viabilidad económica de un país propenso al gasto público, con múltiples demandas sociales y un nivel de productividad que no alcanza a cubrirlas. Un cálculo de Abeceb, la consultora de Dante Sica, muestra que el 60% del empleo que se generó en los últimos 15 años pertenece a sectores de baja productividad. Será entonces un proceso arduo. Un trabajo de I D, la consultora de Diego Coatz, afirma que de los sectores industriales solo el de autos y molienda de oleaginosas se recuperó en agosto en relación con julio. De septiembre hay pocos datos. Tal vez un leve repunte, según anticiparon los datos de recaudación y corrobora un relevamiento privado que hacen las 20 marcas de consumo masivo más importantes de la Argentina y que representa el 80% de ese sector. Un informe preliminar del Banco Central permite inferir también para ese mes cierta evolución en los créditos prendarios e hipotecarios. Señales todavía tenues en relación con la caída en los ingresos que vienen sufriendo algunos sectores. La clase media, por lo pronto. Focus groups recientes anticipan que, si esto no se revierte, el obstáculo del Gobierno podría ser más la abstención que cualquier candidato opositor. Milei necesita hablarles también a los convencidos. A sus equipos de campaña les gustaría que bajara el tono. Quienes lo conocen saben que en el mejor de los casos será por un tiempo. Juan Carlos de Pablo suele decir que los estilos no cambian. El concepto vale también para una eventual revisión del programa. ¿A cambio de, por ejemplo, poner en riesgo el logro más constatable, la caída en la inflación? Milei no puede ni quiere darse ese lujo. Tampoco tiene tantas cartas en la mano. La senadora volvió a ser en Mar del Plata la gran atracción del Coloquio de IDEA. Estuvo a punto de no ir y la convencieron: le insistieron, la esperaron para almorzar, le organizaron encuentros. Conviven ahí pretensiones encontradas. Desde tipo de cambio más competitivo o crecimiento "a mayor velocidad", como repite Bullrich y quisieran industriales, constructores y empresarios de consumo masivo, hasta un canal de diálogo más fluido con los Milei. No todos tienen la destreza de José Luis Manzano, a quien haber aparecido en fotos sentado a la mesa con Kicillof en Nueva York no le arruinó ningún otro vínculo Menciones: Milei, Martín Guzmán, Brasil, Luis Caputo, Wall Street, Argentina, París, Patricia Bullrich, Javier Timerman, José Luis Manzano, Kicillof, Nueva York, Shell, Dock Sud, Mercuria Energy Group, Macri, Pro, Juntos por el Cambio, Sebastián Galiani, Abeceb, Dante Sica, Diego Coatz, Banco Central, IDEA, Mar del Plata, Juan Carlos de Pablo
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