27/09/2026 Página 12 - Nota - El País - Pag. 10
Los dos modelos, en Naciones Unidas Carlos Heller El presidente Javier Milei habló ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) y en su discurso reivindicó con cierto detalle la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, a diferencia de lo que había hecho en los dos años anteriores, en los que dedicó al tema solo unos pocos segundos. Nuevamente parece un esfuerzo por cambiar la agenda dadas las dificultades que encuentra en el campo económico y social. Milei trató a la ONU de inútil, arrogante, burócrata y parásita. Una especie de internacionalización de los insultos. Lo hizo desde el interior de la misma ONU. Hubo un discurso que se elevó muy por encima de los pronunciados por Milei y Trump: el del presidente de Brasil, Luiz Inácio "Lula" da Silva. Entre otras cuestiones, afirmó que su país "no cabe en el patio trasero de nadie" y "seguirá siendo un país soberano", en un marco en el que reivindicó la cooperación internacional y el multilateralismo. También sostuvo que "la democracia está nuevamente en jaque" producto del intervencionismo de las potencias y de las empresas multinacionales. Además, pidió una mayor regulación de las grandes plataformas tecnológicas y precisó: "Un puñado de tecnoligarcas quiere resucitar una versión de neoliberalismo digital sin reglas ni transparencia", entre muchas otras definiciones. El presidente de Brasil expresa un modelo alternativo al que ponen en práctica las derechas extremas en el continente y en el mundo. Mientras, el gobierno argentino ha tenido que retroceder en el Parlamento en uno de los temas centrales. El envío del proyecto de Presupuesto 2027 produjo una fuerte reacción negativa y, debido a ello, en las negociaciones para conseguir los votos tuvo que dar marcha atrás con el ajuste en discapacidad, tal como estaba planteado. Nadie puede creer que retrocedieron con los recortes en el área porque están defendiendo a las personas con discapacidad y a sus familias. Es absurdo: si fuera así, las estarían defendiendo del ajuste que ellos mismos intentaron implementar. También podría tratarse de la vieja táctica de presentar un ajuste de máxima para mostrarse después negociadores, sacando aquellos casos de restricciones más extremas. Es decir: pasar de un ajuste enorme a un ajuste muy grande. A los aliados que los acompañan con sus votos, esta táctica también les reserva el "éxito" de moderar el recorte eliminando lo más insoportable. Sin embargo, en otros temas el gobierno avanzó. El oficialismo y sus aliados sancionaron en el Senado el recorte de subsidios al gas en zonas frías, cuya ampliación había sido resuelta por el gobierno anterior. La medida incrementará sensiblemente las tarifas en las zonas excluidas del subsidio por la ley sancionada. También logró aprobar la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, aunque con modificaciones que obligan a que la iniciativa vuelva a Diputados. El cambio más significativo tiene que ver con la designación y remoción de autoridades. Según la página oficial del Senado: "La reforma incorpora un nuevo artículo que establece que «el presidente, vicepresidente y directores serán designados por acuerdo del Senado por el voto de la mayoría absoluta de sus miembros». Además, los directores tendrán un mandato de seis años. En cuanto a la remoción de las autoridades, se modificó la propuesta original del Poder Ejecutivo, que contemplaba hacerla mediante el voto de dos tercios de ambas Cámaras del Congreso. El texto acordado establece que la eventual remoción por parte del Poder Ejecutivo deberá contar con la aprobación del Senado por mayoría absoluta". Volviendo al Presupuesto, la letra es clara: ratifica el modelo de ajuste. Lo que Milei dice a través del texto enviado al Congreso es que, a pesar de tratarse de un año electoral, él va a seguir con el mismo rumbo. Su apuesta consiste en sostener la idea de que la felicidad es un estadio alcanzable, pero siempre por venir. La consecuencia de este razonamiento es nítida: hay que seguir en el mismo camino, aunque ahora suframos, porque si se lo abandona, nos perderemos la oportunidad de ser uno de los países más grandes del mundo. Dicen: lo maravilloso que está por venir bien vale un malestar pasajero. En esta línea, el presidente sostuvo en Nueva York que, si su espacio político es reelegido en las elecciones presidenciales de 2027, "el año 2028 será el mejor año económico de la historia argentina". Sin embargo, el ajuste no tiene fin. Se retroalimenta a sí mismo: al ajustar, achican la actividad; al producirse ese achicamiento, bajan los ingresos; al bajar los ingresos -si persisten en la decisión de mantener el equilibrio fiscal-, tienen que seguir ajustando. Por eso, desde los noventa, insistimos con la frase: el único límite al ajuste es la capacidad de resistencia de los ajustados. Debemos construir un más allá del ajuste. No se pueden resolver los problemas puntuales y concretos de la ciudadanía sin generar ingresos y, para conseguir ingresos, es necesario avanzar sobre la concentración de la riqueza. Por ejemplo, según Oxfam, el 60% de lo que ganaron las 12 mayores fortunas cubriría con creces los fondos anuales necesarios para rescatar a la población mundial de la pobreza extrema. Hay otros ejemplos: el proyecto del cobro de un impuesto especial a los milmillonarios en California. De aprobarse la iniciativa, quedarían sujetos a este nuevo gravamen unos 200 superricos que acumulan una fortuna estimada en 2,3 billones de dólares. Es el equivalente al Producto Bruto Interno anual de California, donde viven 39 millones de personas. El proyecto apunta a aquellos residentes californianos que acumulen un patrimonio superior a los mil millones de dólares, los que deberían pagar un gravamen por única vez del 5% del valor de sus activos. La iniciativa permitiría recaudar 100 mil millones de dólares. El 90% de estos recursos se destinaría a financiar la atención médica, afectada por los recortes de la administración Trump. El 10% restante se repartiría entre asistencia alimentaria y programas educativos. En un sentido similar, un grupo de diputados del Bloque de Unión por la Patria, encabezado por el diputado nacional Máximo Kirchner, presentó un proyecto de ley que propone la creación de un Impuesto a las Transferencias Internacionales de Capital (ITIC) que gravaría con un 3% a "todas las operaciones que impliquen, de manera directa o indirecta, la salida al exterior de divisas, valores negociables o activos virtuales". Los recursos obtenidos serían destinados a cubrir necesidades esenciales de la población. Hay dos modelos que confrontan y se expresaron en los discursos de Naciones Unidas. Como ya dijimos, una de las voces más claras en oposición al modelo dominante fue la del presidente Lula, quien propone un nuevo régimen de acumulación y de distribución que favorezca a los sectores populares, incluidos los sectores medios. Menciones: Javier Milei, ONU, Islas Malvinas, Brasil, Luiz Inácio “Lula” da Silva, Trump, Carlos Heller, Oxfam, California, Máximo Kirchner, Unión por la Patria, Partido Solidario, cpol2
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