26/09/2026 Página 12 - Nota - El País - Pag. 12
Donde hubo horror, habrá memoria Luciana Bertoia Durante la dictadura, la chacra pertenecía a una familia acomodada de Tandil. Fue un campo de detención, tortura y muerte. La Quinta de los Méndez está ubicada en una de las zonas más pintorescas de Tandil. Sin embargo, entre 1976 y 1977, ese predio -perteneciente a los hermanos Julio y Felipe Méndez- fue utilizado como centro clandestino de detención, tortura y muerte. A partir de este viernes, la Quinta de los Méndez comienza a desandar un camino para convertirse en un espacio de memoria que recuerde a las víctimas de la última dictadura y, en paralelo, un centro comunitario de salud mental y consumos problemáticos. El jueves por la tarde, Matías Moreno estaba en la ruta yendo hacia Tandil. Este viernes tenía una tarea importante: firmar la toma de posesión del predio donde funcionó la Quinta de los Méndez. Era parte de un proceso que empezó a transitar el Gobierno bonaerense desde 2023, cuando Axel Kicillof promovió una ley para expropiar el lugar. La norma se terminó aprobando en 2024, cuando ya gobernaba Javier Milei y las políticas de Memoria, Verdad y Justicia estaban bajo asedio a nivel nacional. Para Matías, la firma tiene un componente especial, que va más allá de su rol como subsecretario de Derechos Humanos provincial. Su padre estuvo cautivo en ese lugar y, tras una fuga, fue asesinado. Carlos Alberto Moreno, el "Negro", era abogado laboralista. Trabajaba con los obreros de Loma Negra, la cementera de Olavarría. El "Negro Moreno" fue secuestrado el 29 de abril de 1977 cuando volvía de llevar los papeles de la licencia de su esposa, que estaba embarazada de su segundo hijo. Para entonces, Matías tenía un año y medio. Tras unos días de sufrir tormentos, el "Negro" Moreno logró escapar de la Quinta de los Méndez. Estaba malherido y descalzo. Llegó a la casa de la familia Bulfoni, donde pidió que le abrieran y le dieran un vaso de agua. "Soy el abogado Carlos Alberto Moreno, de Olavarría, y unos atorrantes me tienen secuestrado". Al rato, fue recapturado y llevado nuevamente a la chacra. Por la Quinta de los Méndez se estima que pasaron, al menos, seis detenidos-desaparecidos. En 2012, el Tribunal Oral Federal (TOF) de Mar del Plata realizó un juicio por lo sucedido con el "Negro" Moreno. En ese momento, fueron juzgados cinco imputados: tres militares y los hermanos Méndez. Emilio, que era el gerente comercial del Banco de Tandil y tenía roce con las autoridades "de facto", recibió la pena de quince años. Julio, que se dedicaba a administrar grandes campos, fue condenado a once años de prisión. En diciembre de 2020, la Corte Suprema confirmó la condena de los militares y revocó la de los civiles -que, al año siguiente, fueron absueltos por la Cámara Federal de Casación Penal-. En ese momento, Carlos Rosenkrantz había incluso puesto en duda la calificación de la Quinta de los Méndez como centro clandestino, ya que, a su entender, la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep) -que funcionó entre 1983 y 1984- no había logrado identificar otras víctimas, además de Moreno, que hubiesen pasado por el lugar. En los primeros tiempos de la democracia, los Méndez habían tirado abajo la construcción donde estuvieron secuestrados el abogado laboralista y otras personas. En 2005, se desprendieron de la propiedad. Fue en aquel año que la Corte Suprema reactivó los juicios por crímenes cometidos durante los años del terrorismo de Estado. Después de la firma de la toma de posesión, Matías y otros trabajadores de la Subsecretaría de Derechos Humanos empezaron a trabajar en lo que fue la Quinta de los Méndez: es un predio enorme donde hay que desmalezar para poder empezar con la construcción del espacio de memoria. La tarea se retomará durante el sábado. En un descanso, Matías Moreno dialogó con Página|12. -¿Cómo viviste esta jornada? -Increíble. No paro de pensar en mi abuela paterna, que fue quien hizo la denuncia e inició el camino. Después, en el medio, estuvo el juicio de 2012. Esto es un poco consecuencia de ese proceso. Si bien se conocía lo que había pasado -que había militares-, allí se determinó que una quinta privada fue un centro clandestino de detención. Después se sancionó la ley de expropiación. -Que fue, de alguna manera, una respuesta a la Corte... -Fue que a través del consenso político se avanzó más que en lo judicial. Si bien estuvo la condena a los hermanos Julio y Emilio Méndez, la Justicia nunca dictó una medida cautelar para proteger este lugar. Pero sí hubo un consenso político lo suficientemente fuerte y sólido para que este proyecto, presentado por el Ejecutivo provincial, se haya votado por abrumadora mayoría en ambas cámaras. -¿Por qué decís que siempre se supo? -Sottovoce se sabía que esa quinta la usaban los militares. Había dos postas con conscriptos en la ochava. Después, en el juicio de 2012, salen a la luz los testimonios que había reunido el juez Carlos Pagliere tres días después del asesinato de papá: de los vecinos y la casera del club de rugby que escuchaban gritos o tiros de tortura. Esa misma noche aparece Emilio Méndez, pretendiendo estar sorprendido de que estuviera funcionando ese centro en ese lugar. Buscó instalar la versión de que eran víctimas de las Fuerzas Armadas que les ocuparon el lugar. -¿Qué pasa con ustedes después del secuestro de tu papá? -A mi papá lo secuestraron el 29 de abril de 1977. Él se escapó el 3 de mayo y lo mataron al día siguiente. El 7 de mayo tuvimos un allanamiento en lo que era nuestra casa-estudio jurídico. El edicto militar decía que habían "abatido al delincuente marxista, montonero, subversivo, fabricador de bombas Carlos Alberto Moreno". Así que hay una anécdota: a mí me levantan del moisés para buscar bombas. Nos clausuraron la casa. Mi mamá estaba embarazada. Era maestra y la echaron del colegio. Ahí nos volvimos a La Plata, que era donde vivía toda mi familia materna. Después, las condiciones para la entrega del cuerpo de papá fueron que el velatorio no excediera las tres horas y que no fuera en Olavarría. Ahí, los trabajadores ya habían apagado el horno de Loma Negra y había pintadas que decían "aparición con vida del Doctor Moreno". La otra condición para la entrega del cuerpo era que los obreros levantaran el paro. -¿Cuándo empezaste a buscar este lugar? -Empecé a venir cuando tenía 18 años. En 1996, cuando tenía 21 años, lo pude identificar. Estaba la tranquera verde y la casa derruida. Ellos destruyeron la casa. Me decían que la derrumbaron en el ’83 o ’84. Si uno hace las cuentas, la derrumban cuando viene la democracia y la venden cuando viene Néstor (Kirchner). En 2012, ya fue señalado como centro clandestino de detención. -¿Y la Quinta de Méndez cómo se inscribe en la política de sitios? -Se inscribe en la política que asumimos desde 2019, que tiene que ver con la vinculación con la comunidad y la resignificación de estos espacios. Donde reinó el horror, hoy se practica la pedagogía de la memoria -con las visitas de los jóvenes o la articulación con el Ministerio de Seguridad o el Servicio Penitenciario para que los cadetes vayan a los lugares-. Acá, en Tandil, en función del diálogo con distintos actores políticos se identificó que era importante conformar también un centro de asistencia a jóvenes en situación de consumo. Una quinta privada funcionó como centro clandestino. En 2020, el supremo Carlos Rosenkrantz había puesto en duda que la Quinta de los Méndez pudiese caracterizarse como un centro clandestino. "Hay que resignificar estos espacios donde reinó el horror y vincularlos con la comunidad." Matías Moreno Menciones: Quinta de los Méndez, Tandil, Julio Méndez, Felipe Méndez, Matías Moreno, Axel Kicillof, Javier Milei, Carlos Alberto Moreno, Loma Negra, Olavarría, familia Bulfoni, Tribunal Oral Federal (TOF) de Mar del Plata, Banco de Tandil, Emilio Méndez, Corte Suprema, Cámara Federal de Casación Penal, Carlos Rosenkrantz, Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), Página|12, Carlos Pagliere, La Plata, Néstor Kirchner, Ministerio de Seguridad, Servicio Penitenciario, cpol2
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