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19/09/2026 La Nación - Nota - Sup. Deportes - Pag. 2

Juan Sebastián Verón: "Los clubes tienen una fuerza que no tiene ningún político"
Ariel Senosiain. Marcelo Manera
El titular de Estudiantes habla de la polémica arbitral, Foster Gillett, sus intenciones con la AFA, la resquebrajada relación con Maradona y la identificación con Messi por el dolor

Juan Sebastián Verón ya no parece un exjugador que se convirtió en dirigente, sino un gestor que alguna vez fue futbolista. Es que catorce años en la conducción de Estudiantes cambiaron no solo el lugar desde el que mira el fútbol, sino también la forma en que lo piensa. Habla de delegar, construir equipos, administrar recursos, formar juveniles, atraer inversiones y sostener proyectos, inclusive, cuando los resultados del fin de semana amenazan con alterar todos los planes.
Verón habla del presente y del futuro de Estudiantes en el sentido más amplio. De la necesidad de inversión privada en el fútbol argentino, del arbitraje, de Messi y Maradona, de la política y de la educación de los juveniles. Y hasta cuando imagina qué hará el día que deje el club, la respuesta conserva la misma lógica: no busca un cargo, dice, sino un lugar desde el cual aportar.
Y, por supuesto, se zambulle en el tema del momento: la clasificación del Pincha para las semifinales de la Copa Libertadores, etapa a la que no llegaba desde hacía 17 años, con la Bruja en la cancha y Alejandro Sabella en la dirección técnica. "Siempre estuve confiado. Sabía que aparecería el equipo. Y creo que la historia influye. En estas instancias influye. No siempre nos va bien, pero con nuestros recursos siempre damos la cara. Se habla mucho de los equipos grandes. En eso no creo que muchos equipos se puedan sentar a discutir a la par". Vaya si Verón lo sabe. Y la charla comienza.
- LA NACION vino a tu segunda casa. ¿Sería así?
- Sí. Prestada.
- Sos inquilino.
- Sí, hace bastante ya. Desde los 70 estoy acá por mi viejo [Juan Ramón Verón].
- ¿Sentís que todo esto hasta te pertenece?
- Siempre lo tomé de esa forma. Lo tomo como propio porque creo que es mucho más fácil gestionar o cuidar algo si lo sentís propio, sabiendo que tiene un tiempo y que hay que trabajar para que siga funcionando de esa manera.
- Si pudiéramos poner porcentajes, ¿cuánto decidís y cuánto delegás?
- Hoy te diría que un 60% delego y un 40% decido. Y espero delegar mucho más. Eso hablaría bien de la gestión en general, no solo de la mía, porque esto es una construcción grupal.
- ¿Va rumbo a un 80-20?
- Seguro. Y también va a ser mucho más fácil para las generaciones que vengan gestionar el club.
- Pero eso es difícil porque vos conociste el fútbol tomando decisiones adentro de la cancha. En un punto, el partido dependía de vos, de tus compañeros y también de los rivales. Y hoy estás en un lugar en el que no querés tomar todas las decisiones, sino que a veces querés que te traigan todo cocinado.
- No tanto que me traigan todo cocinado. Vos compartís una visión y desde ahí construís. Puedo tener conocimiento sobre muchas cosas, pero quien ejecuta y lleva adelante cada área tiene que ser experto en la materia, saber hacerla crecer. Hay lugares a los que yo no llego o que no entiendo del todo. Me puedo empapar, tener conocimiento, pero no necesariamente sé cómo hacer crecer esa parte. Para mí, de ahí parte la gestión.
- Por ejemplo, ¿en qué áreas no te metés directamente?
- En finanzas, marketing, comunicación. También en el deporte en general, no el fútbol, sino las distintas disciplinas que tiene el club. Puedo tener conocimiento, plantear mi visión, pero después tiene que haber alguien que la haga escalar.
- El club tiene una obligación para los chicos que juegan en inferiores, que es estudiar. ¿Eso lo instrumentaste vos?
- Eso ya existía por fuera. Lo que hice fue traerlo adentro del club, que estudiaran acá. O sea, ya tenían que estudiar, pero ahora lo hacen dentro de una estructura controlada. Y eso también hace que tengas en el radar a la mayor cantidad de chicos que transitan por el club. Hoy, a diferencia de mi época, el contexto social está mucho más roto. En mi época, la mayoría de los chicos salían de una clase media trabajadora. Hoy eso se revirtió y muchos vienen de lugares con muchísimas carencias. Eso trae un trasfondo complejo para el chico.
- ¿Por venir desde ese lugar se frustran muchos en el camino?
- Y no solo por eso. Hay frustración porque todo va cada vez más rápido y el fútbol es un proceso. Si pensás que podés quemar etapas o que todo es como scrollear, se vuelve difícil. Hay mucho apuro, mucha presión y eso termina llevando a la frustración.
- ¿La idea de generar un espacio educativo dentro del club tiene que ver también con tu propia historia, con que en algún momento el fútbol te sacó del estudio?
- En mi época, los chicos que dejaban de jugar tampoco tenían demasiadas oportunidades y terminaban estudiando y trabajando, lo cual estaba bien. El problema es que, muchas veces, un chico quiere seguir una carrera y no puede compatibilizarla con el fútbol profesional. Quizás tiene que rendir una materia o cursar y justo le cae un partido. Entonces termina eligiendo el fútbol. La idea es acompañarlos en su formación. Poder compatibilizar. Obviamente existen exigencias. Nosotros tenemos una regla: si se llevan más de cuatro materias, no juegan. Tratamos de que sean la menor cantidad posible y los acompañamos en ese proceso.
- ¿Y si es un crack?
- Es lo mismo.
- ¿Si se lleva cuatro materias también?
- Es lo mismo. Tratamos a todos los chicos por igual. No hay excepciones.
- ¿Cuántos socios le faltan a Estudiantes para llegar a los 100.000?
- Treinta mil y algo.
- O sea que, pese a la promesa de volver a jugar si llegan a los 100.000 socios, ¿todavía no te estás entrenando?
- Me estoy entrenando. No se sabe.
- ¿Hacés terapia?
- No.
- Un psicólogo te diría: "Soltá, Sebastián".
- Suelto. La realidad es que esto no es algo que esté pensando, pero vi la oportunidad y me metí.
- Eso que dijiste en redes, ¿lo asegurás?
- Sí. Cuando hablo es porque estoy seguro. Sino, no hablo.
- El día que te digan "se hizo", ¿ahí empezás?
- Sí. Espero y tengo la certeza de que va a ser rápido.
- ¿Los tiros libres quién los va a a patear?
- No sé quién estará. Joaquín (Tobio Burgos), posiblemente.
- ¿Se los vas a dejar?
- Sí.
- Los argentinos, en general, exprimimos el reglamento y eso, a veces, lleva a la idea de "ganar como sea". Esa frase también quedó asociada a una vieja corriente del fútbol y Estudiantes hizo propia una vertiente de eso. ¿Se puede construir un fútbol en el que importe ganar, pero a la vez se hagan las cosas a mediano plazo, con conciencia y de una forma más creíble?
- Yo le sacaría el "como sea". Estudiantes siempre fue "hay que ganar". Y en el camino para ganar, obviamente, hay elecciones y momentos. Me parece que hay que ser bastante pragmático y no dogmático. El fútbol tiende al pragmatismo. Evolucionó, pasó por muchos estadios y todos fueron válidos. Hay quienes toman esa evolución y se quedan en un solo lugar. A mí no me gusta. Muchas veces también me gusta volver. Si veo que algo no funciona, digo: "Bueno, tenemos que ganar. Veamos otra forma". Eso habla de la inteligencia y del pragmatismo que hay que tener. Para mí pasa en la gestión y en todas las verticales de la vida.
- Eso me lleva a cuando elegiste entrenadores para Estudiantes que quizá no estaban tan relacionados con la filosofía o la esencia del club. Quizás otra persona no lo habría hecho.
- Sí, pero forma parte de eso. Vos ves y entendés que el plantel o los jugadores necesitan a alguien, quizás, más rígido en sus emociones o en sus conceptos. Muchas veces tenés que volver o salir de una determinada línea, según el momento. No todos los momentos requieren la misma receta.
- Además, hoy es muy difícil buscar o actualizar esas corrientes. ¿Existen todavía el bilardismo y el menottismo?
- Existen en todos lados. Incluso hay técnicos que quizá tienen más identificación con otro lado, porque Bilardo pasó por todo eso. Encerrarlo solamente en el "ganar como sea" o en que hacía trampa me parece absurdo, tonto. No lo concibo de esa forma. Para mí, Carlos fue y es un tipo que, desde su sapiencia, su mirada y su visión, con esto de estar siempre en el detalle y al filo del reglamento, construyó también su juego. Y hubo equipos que jugaban muy bien. Creo que hay mucho de eso en el fútbol moderno de hoy.
A lo largo de su carrera, Verón compartió momentos con los mejores jugadores del mundo, incluidos los argentinos. Entonces, se hace imposible hacer nombres puntuales. Y el primero que surge en la charla es el de Diego Maradona. "Trae recuerdos increíbles. Son momentos difíciles de contar, porque estás parado al lado de un tipo que a nosotros, en mi época, nos inspiró. Ya eso es una anécdota", dice.
La relación entre Maradona y Verón transitó diferentes etapas y, en un momento, luego del Mundial de Sudáfrica 2010, terminó resquebrajándose. ¿Verón se pregunta qué pasó? "Su vida tuvo idas y vueltas, encuentros y desencuentros. Yo no me quedo con eso, sino con lo bueno, con la anécdota, con los momentos que me tocó compartir, alguna charla. Son relaciones, no mucho más que eso", responde y agrega: "Me queda lo bueno. Si hubiera sido otro momento de su vida, posiblemente lo hubiera hablado. Pero no surgió ni estuvo la posibilidad de que se diera. Entonces terminó ahí".
- ¿En otro momento de él te hubieras acercado para darle un abrazo?
- Sí, o para hablar y preguntar: "¿Qué pasó?". Nada más.
La conversación retoma los carriles institucionales y algo más. Verón se refiere a su carrera como dirigente que, por añadidura, lo sumerge en los temas más polémicos del fútbol argentino.

-La vida del dirigente es hermosa de lunes a viernes. ¿Y el fin de semana? Podríamos agregar el miércoles si hay Copa. ¿Ahí aparece la tensión?
-Sí, depende del fútbol y de los estados de ánimo, que es lo más difícil. Se habla de gestionar la pasión. Me parece que también hay que abstraerse un poco de eso, más allá de que te mueva el amperímetro, y seguir con tu plan de gestión. Porque si tenés un plan y lo gestionás bien, aunque lleve tiempo, al final se refleja y se ve en el campo de juego. De eso estoy seguro. A nosotros nos pasó. En un momento dijimos: "Bueno, vamos a lo corto, que es formar equipos, gastamos todo en el equipo". Pero teníamos un objetivo, que era el estadio. En un momento tuvimos que parar, hacer cuentas.
-¿Cuántas veces te llamaron de la política para que fueras parte?
-Varias veces.
-¿De todos los colores?
-Sí, de todos los colores.
-¿Tuviste ofrecimientos para ser intendente?
-Sí, varias veces.
-¿Qué más?
-Gobernador, trabajar en deporte.
-¿Te picó alguna vez?
-No. No me siento ahí. Yo creo que el fútbol tiene un proyecto político que puede ayudar a cambiar muchas cosas. Puede ayudar al crecimiento de los chicos, sacarlos de determinados ambientes o contextos y meterlos dentro de una formación, educarlos.
-Es una manera de hacer política, porque es una manera de trabajar para la sociedad.
-Seguro. Pero creo que los clubes tienen una fuerza que no tiene ningún color político ni ningún político. A determinados lugares llega el fútbol, llega tu club, llega el color de tu camiseta. Y si el club llega y los trae, estoy seguro de que ahí no hay resistencia.
-¿Ese paso a la política lo tenés negado también a futuro o no lo descartás?
-Nunca digo que no, aprendí eso. Muchas veces decís que no y después aparece un proyecto, lo entendés, ves si podés y lo pensás. Hoy, la realidad es que me veo en el fútbol. No me veo en otro lugar.
-¿Volviste a hablar con Foster Gillett?
-No, hace un montón que no hablo.
-¿Qué le dirías?
-Que vuelva, que pruebe.
-¿En Estudiantes o en otro lado?
-No, yo creo que, en general, hay que profundizar ciertas cosas y poder transitarlas. Y esto no tiene nada que ver con que los clubes sean sociedades anónimas. Hay una parte que el fútbol necesita, que es la inversión. Eso se puede trabajar de distintas formas, sobre todo con gente que crea en el fútbol y que lo conozca.
-¿Habría que explicarlo bien si vuelve?
-Más que explicarlo, hay que trabajarlo bien. Es un camino que hay que transitar y al que hay que perderle el miedo, porque no tiene que ver con que se vayan a quedar con el club o que te vayan a vender los espacios, la cancha de básquet o lo que sea. Eso no existe. Acá hay dos partes: una es el fútbol y otra es el club social. Trabajan de manera disociada dentro del club y, obviamente, en las dos el socio es protagonista. Pero en el fútbol tiene que haber inversión para que pueda crecer, sea previsible y pueda salir de estos problemas. Llega un punto en que la producción propia se acaba porque necesitás cada vez más inversión. Y también hay cada vez menos ingresos en los clubes.
-Ahora, nunca quedó del todo claro si para el club era muy beneficioso o favorable, ni cuál iba a ser la devolución o cuánto tiempo iba a estar Foster Gillett ligado a Estudiantes.
-Sí. Primero, al no tener una herramienta jurídica o un elemento en manos del club para poder aterrizar eso, es difícil. Es difícil para la persona, empresa o quien quiera invertir en el fútbol, y también para el club porque no sabés bien cómo bajar ese negocio y cuidar a las dos partes. Las dos partes tienen que ganar porque tiene que haber un negocio en el medio. Nos faltó eso. Fuimos avanzando con las herramientas que teníamos y también hubo un proceso de prueba y error. Faltó una estructura que permitiera aterrizar bien el proyecto y, al no poder avanzar, terminó diluyéndose.
-Hay una versión muy fuerte de que cambiaría la conducción del arbitraje en el fútbol argentino. ¿Te sorprendería?
-La verdad que no. En el fútbol no me sorprende nada. Me pareció medio raro cómo se planteó y también quién lo pide o cómo se pide. Porque, por un lado, te dicen que estas cosas hay que discutirlas puertas adentro, pero esos mismos después salen a decir que hay que cambiar todo el arbitraje. Me pareció fuera de contexto. Pero, bueno, si así lo piensan, bienvenido sea si es para mejorar. Porque si no es para mejorar, no cambiemos nada. Me parece raro cómo vienen los pedidos.
-Quienes dijeron eso fueron Nicolás Russo y Daniel Vila.
-No dudo de la gestión de los dos clubes. De hecho, los dos clubes han evolucionado mucho. Me refiero al momento, al contexto, a cómo se dio y a cómo lo dijeron. Porque a veces hablan y después se desdicen, dicen una cosa y después hacen otra. Entonces me parece raro. Te repito: si es para que mejore el arbitraje, ojalá. Pero lo veo difícil.
-¿Por qué?
-Porque la mejora tiene que ser estructural. Si no hacés un mea culpa y un análisis de cómo se dirigen los partidos, de cómo interviene el VAR y no se unifican criterios, no alcanza. Te cobran una cosa en un lugar y otra distinta ante la misma situación. El cambio es mucho más profundo que reemplazar a una persona por otra. El arbitraje tiene que modernizarse.
-¿Sos de los que el jueves se fijan qué árbitro les tocó?
-Sí.
-¿Y decís "mirá quién me tocó"?
-Sí. Nosotros vivimos diciendo "mirá quién nos tocó". No es algo que escondamos. Estás atento y querés que todo se desarrolle de manera normal. A mí me parece que hay buenos árbitros, pero estructural y conceptualmente falta trabajar mucho.
-En el primer Mundial de Messi no, pero en el segundo estuviste muy cerca. Incluso la primera arenga que dio como capitán la terminaste vos. Porque a él le salió un insulto y todavía no estaba tan acostumbrado. Y en los últimos tiempos pasó de todo con él: la rompió en un Mundial con 39 años, despidió a su papá, se reti-ró de la selección. ¿Alguna de esas situaciones te emocionó especialmente?
-En líneas generales, todas. Pero la de su papá, por lo que significaba en su vida. Desde chico estuvo con él, cambiando de ciudad, de país, con todo lo que eso significa. Fue alguien muy importante en su vida y, ni hablar, en su vida deportiva.
-Vos también tuviste un papá en el fútbol y lo despediste hace un año. ¿Te tocó por ahí?
-Sí. Mi viejo fue más una compañía futbolística porque también jugó. Pero en el caso de Leo, como pasa con muchos, está el tema del desarraigo siendo tan chico. Eso es todavía más fuerte. Imaginate que yo, con 20 y pico de años, cuando me fui la primera vez lloraba por los rincones. Pensá en un pibe de 13 o 14 años. Acá nos pasa con los chicos de la pensión. Es dificilísimo. Entonces, el sostén de la familia es muy importante.
-¿El diferencial de Messi sigue estando en el talento o estuvo también en la cabeza durante el Mundial?
-Estuvo en todo. En evolucionar siempre, en querer siempre... No solo en el último Mundial. Queramos o no, Messi es un tipo muy competitivo. En cada récord que fue rompiendo hay una evolución suya, no solamente del talento, sino también del trabajo. Me acuerdo de la Copa América de Venezuela, en 2007. Él no pateaba tiros libres. Después volvió y, al tiempo, empezó a patearlos. Y ni hablar de cómo terminó haciéndolo. Sabía que desde ahí podía sumar goles. Entonces hay una evolución constante. Con los años fue entendiendo cómo podía posicionarse, de qué manera, dónde. Todo eso forma parte de su crecimiento y también de ser una persona súper competitiva.
-¿Ustedes se quedaban pateando tiros libres después de los entrenamientos?
-Hacíamos algo. Éramos más de hacer juegos, de competir constantemente.
-¿Ganaba?
-Sí, era difícil ganarle por la técnica. Pero algún susto se llevó.
-¿Qué te gustaría hacer después de Estudiantes? Alguna vez dijiste que presidente de la AFA, de ninguna manera. ¿Seguís pensando lo mismo?
-Sí. No tengo esa ambición. Me gustaría ayudar a que el fútbol argentino mejore.
-¿De qué manera?
-De cualquier manera.
-¿Pero tenés algo en la cabeza?
-En una mesa de trabajo, aportar ideas, herramientas. Creo que en estos años la experiencia, la prueba y error, haber implementado cosas que ya existen en el fútbol pero que quizás fueron novedosas para este lugar, me dieron herramientas. Ahí siento que hay un espacio en el que puedo aportar.
-¿Cómo es ser padre a los 50?
-Divino. Viví una etapa de paternidad siendo joven, con mucho aprendizaje. Hoy, incluso a mis hijos más grandes, los disfruto desde otro lugar. Y ahora llegó esta nueva etapa que me descontracturó todo. Me cambió ciertas prioridades y también tengo tiempo para disfrutarla.

Verón, un papá feliz, una imagen de la final

que Estudiantes le ganó a Platense por el Trofeo de Campeones 2025

Verón recibió a LA NACION en su casa: el estadio de Estudiantes

Verón con Sabella; juntos le dieron al Pincha la Libertadores 2009


Menciones: Juan Sebastián Verón, Estudiantes de La Plata, Messi, Maradona, Copa Libertadores, Alejandro Sabella, Ariel Senosiain, Juan Ramón Verón, Foster Gillett, AFA, Joaquín Tobio Burgos, Carlos Bilardo, Sudáfrica, Estudiantes, Platense, LA NACION, Sabella, Pincha, Nicolás Russo, Daniel Vila, Leo, cnot


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