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19/09/2026 Página 12 - Nota - Economía - Pag. 10

Un ajuste a mayor velocidad
Juan Garriga
El Presupuesto combina aumento real del gasto con superávit fiscal, para ello debería frenar la caída de los ingresos tributarios.

El ajuste previsto para 2027 podría terminar siendo mayor al que figura en el Presupuesto si la recaudación no logra la fuerte recuperación que proyectó el Gobierno. Las cuentas oficiales combinan un aumento real del gasto con el mantenimiento del superávit primario, pero para conseguirlo necesitan que los ingresos tributarios reviertan la caída que muestran durante este año y crezcan con fuerza. Si esa mejora no aparece, el equipo económico deberá resignar parte de la meta fiscal o volver a recortar gastos para cerrar las cuentas.
La incógnita principal aparece en la recaudación. Un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf) advirtió que los ingresos tributarios nacionales acumularon hasta agosto una caída real de 3,8 por ciento, mientras que el Presupuesto estima que 2026 terminará con una contracción de apenas 0,9. Para que eso ocurra, entre septiembre y diciembre la recaudación debería crecer 5,4 por ciento real interanual.
El salto necesario es todavía mayor en algunos impuestos. Los Derechos de Exportación acumularon hasta agosto una caída real de 28,3 por ciento, pero para alcanzar el número incluido en el Presupuesto deberían crecer 65,8 por ciento interanual real durante los últimos 4 meses del año. El comportamiento de los ingresos en lo que va de 2026 muestra la magnitud del desafío: según otro relevamiento de Iaraf, los ingresos tributarios del Sector Público Nacional cayeron 5,2 por ciento real durante los primeros 8 meses.
Sobre esa base, el Gobierno construyó además una recuperación importante para el año próximo. Iaraf calculó que el Presupuesto supone que la recaudación tributaria nacional crecerá 5,7 por ciento real en 2027. Solamente Bienes Personales y los recursos de la Seguridad Social mostrarían una caída, mientras que el resto de los tributos deberían aportar más recursos.
Entre los incrementos más exigentes aparecen el impuesto a los Combustibles, cuya recaudación debería subir 31,7 por ciento real, y los Derechos de Exportación, con un crecimiento previsto de 16,8. Sin embargo, por su peso dentro de la estructura tributaria, serían IVA y Ganancias los impuestos que aportarían la mayor parte de los recursos adicionales.
La apuesta por una recuperación de los ingresos resulta fundamental para entender el ajuste implícito detrás del Presupuesto. El proyecto mantiene prácticamente sin cambios el superávit primario, en torno al 1,3 por ciento del PBI, pero simultáneamente contempla una expansión del gasto. Según los cálculos de Iaraf, el gasto primario aumentaría 4,2 por ciento real durante 2027, con una suba de 7,2 en las prestaciones de la Seguridad Social y de 3,8 en el gasto salarial.
Para hacer compatibles ambas variables, el Gobierno necesita que los recursos acompañen. Los ingresos totales aumentarían 3,6 por ciento real y, dentro de ellos, los ingresos impositivos deberían crecer 8,6. De no concretarse esa recuperación, el mantenimiento del resultado fiscal obligaría a buscar compensaciones por el lado del gasto.
El problema es que ese eventual ajuste adicional llegaría después de 3 años de fuertes recortes. El Iaraf estimó que el gasto de la Administración Pública Nacional acumula una reducción equivalente a 14 puntos porcentuales del PBI en 3 años. En 2026, además, el gasto primario continúa bajando: durante los primeros 8 meses registró una contracción real de 2,5 por ciento. El margen para conseguir nuevos ahorros fiscales sin afectar partidas que ya sufrieron reducciones es, por lo tanto, menor que al comienzo de la gestión.
Las proyecciones tributarias también descansan sobre el escenario macroeconómico elegido por Economía. El proyecto estima que el PBI crecerá 4 por ciento durante 2027, luego del 3 previsto para este año. Una actividad más dinámica permitiría impulsar IVA, Ganancias y otros impuestos vinculados al consumo y los ingresos. Pero una expansión menor a la presupuestada dejaría también una recaudación por debajo de la necesaria para sostener simultáneamente el nivel de gasto previsto y el superávit fiscal.
En medio de esos interrogantes, el secretario de Finanzas, Federico Furiase, defendió el programa financiero para el próximo año y aseguró que el Gobierno tiene diseñado cómo afrontar los vencimientos incluso ante un escenario externo adverso. "Tenemos el programa financiero cerrado para este año y el año que viene sin depender de los mercados internacionales", afirmó en Radio Rivadavia. Entre las herramientas disponibles mencionó los swaps con China y Estados Unidos y el superávit comercial.
Furiase también fue consultado por los cambios contemplados en el Presupuesto sobre la actualización de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y las modificaciones vinculadas con discapacidad, dos de los puntos sensibles del proyecto. El funcionario evitó defender esas medidas y se apartó de la discusión: "Si me dejás, prefiero excusarme y no meterme en lo que está politizado". Mientras Finanzas asegura tener cubierto el frente de la deuda, la incógnita fiscal pasa por otro lado: si la recuperación de los ingresos proyectada por el Gobierno no se concreta, sostener el superávit requerirá encontrar nuevos recortes sobre un gasto público que ya acumula 3 años de ajuste.

"Si me dejás, prefiero excusarme y no meterme en lo que está politizado", aseguró Federico Furiase, sobre el ajuste en la AUH.


Menciones: Juan Garriga, Gobierno, Iaraf, Instituto Argentino de Análisis Fiscal, Sector Público Nacional, Bienes Personales, Seguridad Social, IVA, Ganancias, PBI, Administración Pública Nacional, Economía, Federico Furiase, Radio Rivadavia, China, Estados Unidos, Asignación Universal por Hijo, AUH, Finanzas, Ceco1 cfinanE


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