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19/09/2026 Página 12 - Nota - Economía - Pag. 10

El "modelo changa" gana cada vez más terreno
Mara Pedrazzoli
La desocupación ampliada trepó al 15,9% y la informalidad, al 45%. El cuentapropismo aumentó en 409 mil personas, mientras el empleo asalariado se redujo en 189 mil.

La tasa de desocupación ya no alcanza para contar toda la historia del mercado laboral argentino. Aunque el desempleo abierto llegó al 7,9 por ciento en el segundo trimestre, detrás de ese número crece un universo de trabajadores que tiene alguna ocupación, pero no consigue las horas o los ingresos que necesita y continúa buscando otra salida laboral. La llamada desocupación ampliada trepó al 15,9 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA), mientras la informalidad alcanzó al 45 por ciento de los ocupados y el cuentapropismo se convirtió en la principal vía de expansión del empleo.
Un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPPyP) incorpora a los desocupados a quienes trabajan involuntariamente menos de 35 horas semanales, están disponibles para trabajar más y, además, buscan activamente otra ocupación. Bajo esta definición, la desocupación ampliada alcanzó al 15,9 por ciento de la PEA en el segundo trimestre de 2026, frente al 15,5 por ciento un año atrás y al 13,6 por ciento en 2023. Tener alguna ocupación deja de ser sinónimo de contar con una inserción laboral suficiente o estable cuando se trata de personas que trabajan pocas horas y siguen buscando empleo. Para el reporte, su situación puede considerarse próxima a una desocupación efectiva.
La fotografía se vuelve todavía más amplia cuando se observa la presión general sobre el mercado de trabajo. El 30,8 por ciento de la PEA se encuentra desocupada, busca activamente otro empleo aun teniendo uno o está disponible para trabajar más horas. Son casi una de cada tres personas económicamente activas y unas 200 mil personas más que en 2025 bajo alguna de estas formas de "presión laboral". El propio Indec construye este indicador a partir de la suma de desocupados, ocupados demandantes y ocupados no demandantes disponibles, advierte el IPPyP.
Radiografía del empleo
El dato oficial, de todos modos, también muestra un deterioro. El Indec informó que la tasa de desocupación se ubicó en 7,9 por ciento en el segundo trimestre, 0,3 puntos porcentuales por encima del mismo período de 2025 y 0,1 puntos respecto del primer trimestre. La tasa de actividad, en tanto, llegó al 48,9 por ciento y la de empleo al 45 por ciento. La diferencia entre ambas tasas explica parte de la presión que enfrenta el mercado laboral: más personas participan de la búsqueda de trabajo, pero la generación de puestos no alcanza para absorberlas.
El desempleo tampoco se distribuye de manera homogénea. Según el informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) en base a los datos del Indec, la desocupación alcanzó al 8,4 por ciento de las mujeres y al 7,5 por ciento de los varones durante el segundo trimestre. La brecha se amplía entre los jóvenes: la desocupación de las mujeres de entre 14 y 29 años se ubicó en 17,1 por ciento, mientras que entre los varones de esa edad alcanzó el 14,1 por ciento. En ambos casos, las tasas juveniles prácticamente triplican las correspondientes a la población de entre 30 y 64 años. Entre estos últimos, la desocupación fue de 6,1 por ciento para las mujeres y de 5,5 por ciento para los varones.
La particularidad del actual escenario es que el aumento de la presión laboral convive con una tasa de empleo relativamente estable. El IPPyP señala que la proporción de personas ocupadas pasó del 44,6 por ciento en el segundo trimestre de 2023 al 45 por ciento en el mismo período de 2026. En apariencia, se trata de una variación pequeña y hasta positiva. Pero en tres años se modificó profundamente la estructura del empleo: se perdieron alrededor de 485 mil puestos asalariados, mientras el trabajo por cuenta propia incorporó unos 692 mil trabajadores.
Cuentapropismo para todos
El deterioro se concentra, además, en el segmento que ofrece mayor protección. De los 485 mil puestos asalariados perdidos desde 2023, alrededor de 457 mil correspondieron a trabajadores registrados, es decir, con descuento jubilatorio. Más del 94 por ciento de la destrucción neta de empleo asalariado se explica así por la caída de los puestos registrados.
La transformación también aparece en la evolución más reciente. Entre el segundo trimestre de 2025 y el segundo trimestre de 2026 se incorporaron alrededor de 249 mil ocupados, dato que suele repetir el presidente Milei, pero el cuentapropismo aumentó en 409 mil personas, mientras el empleo asalariado se redujo en 189 mil. De esta última caída, unos 145 mil puestos correspondieron a asalariados registrados y otros 44 mil a no registrados. Es decir, el mercado laboral no está absorbiendo el crecimiento de la población ocupada principalmente a través de nuevos puestos asalariados, sino mediante una expansión del trabajo por cuenta propia.
En paralelo, crece la informalidad. Alcanzó al 45 por ciento de los ocupados en el segundo trimestre, frente al 43,2 por ciento de un año antes. Pero el dato más significativo está en la composición de ese universo: el 65,8 por ciento de los cuentapropistas se encuentra en la informalidad.


Menciones: Milei, Indec, Población Económicamente Activa (PEA), Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPPyP), Centro de Economía Política Argentina (CEPA), Ceco1 cfinanE


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