19/09/2026 Clarín - Nota - El Mundo - Pag. 22
Corridas y una avalancha, el caótico traslado de migrantes en las playas de Ceuta Marina Artusa Habilitaron un campamento de carpas en el puerto, pero no alcanzó para todos. En su mayoría son menores no acompañados y viven a la intemperie. Ni los disparos al aire de la Policía Nacional de España lograron contener la desesperación de los miles de inmigrantes que este viernes intentaban conseguir un lugar en los campamentos que el gobierno habilitó en el puerto de Ceuta, la ciudad española en suelo africano que a fines de julio se vio desbordada por un aluvión de migrantes. La crisis, que se convirtió en el campo de batalla política en España, estalló cuando unas 80.000 personas entraron, de golpe y en forma ilegal, a Ceuta, ciudad del tamaño del aeropuerto de Barajas y con solo 84.000 vecinos. Ocurrió el 30 y el 31 de julio y, desde entonces, los ceutíes viven en alta tensión. El presidente, Pedro Sánchez improvisa soluciones transitorias para desinflamar y la oposición aprovecha para arrinconar a la coalición de gobierno a la que acusan de incompetente. Casi todos se marcharon pero quedan cerca de 10.000 inmigrantes, en su mayoría marroquíes y subsaharianos que aún deambulan por la ciudad. Algo más de la mitad fueron alojados en distintos espacios temporales pero unos 4.000 duermen en las playas de Ceuta. Por eso este viernes, cuando la policía se lanzó a trasladarlos una maraña humana saltó desde el paseo marítimo para intentar conseguir una de las 1.700 plazas en las carpas armadas en el puerto. Ninguno llevaba más de una bolsa con pertenencias. Hubo tropiezos, empujones, desmayos. Heridos. Disparos aire y algunos golpes de porras policiales. Además de ofrecerles refugio, comida e higiene, con la reubicación se inicia el proceso de identificación para decir si corresponde asilo o repatriación. La oposición de derecha del Partido Popular y de ultraderecha de Vox que nunca dejaron de referirse al ingreso masivo como "una invasión", exige la expulsión de los inmigrantes. "Esto no es inmigración. Los inmigrantes no se enfrentan a la Policía. La única solución es la expulsión", dijo el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo. "Ceuta es un polvorín", agregó el dirigente que acusa a Sánchez de incapacidad para mantener el orden público. El PP, que gobierna en 11 de las 17 regiones -más las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla-, da la espalda al clavo hirviendo de esta crisis migratoria: los menores no acompañados. Desde el Palacio de la Moncloa insisten en que la competencia para gestionar la situación de los menores corresponde a las comunidades autónomas y que, por lo tanto, es la ciudad de Ceuta la que tiene que alojar a los más de 1.000 chicos y chicas que llegaron a España hace casi dos meses y que no tienen un hogar. Las posibilidades para ellos son dos: o rastrear a sus parientes y propiciar la reunión familiar o ubicarlos en un centro de acogida en España y tutelarlos hasta que cumplan los 18. El PP postula que lo que sucedió en Ceuta fue un ataque a la seguridad nacional y a la integridad territorial de España y que, por lo tanto, es el Estado el que debe intervenir y gestionar la crisis de inmigrantes, tengan la edad que tengan. Ceuta se convirtió en el talón de Aquiles de un gobierno fatigado por una seguidilla de calamidades -entre catástrofes naturales, corrupción interna dentro del PSOE y alguna que otra torpeza- y una oposición voraz que no ve la hora de que madure el nocaut. Sánchez, a quien se lo podría acusar de haber subestimado la crisis migratoria en plenas vacaciones de verano europeo, señala al principal partido de la oposición de querer "cronificar" la crisis en Ceuta. Cada vez que asiste al Parlamento, el jefe del gobierno es abordado por la prensa a la que él, con elegancia, esquiva sin contestar. Este miércoles, sin embargo, hizo algo impensado: a la pregunta de "Presidente, ¿cómo explica que haya 1.000 menores en las calles de Ceuta todavía?", Sánchez respondió: "Eso, a (Juan Jesús) Vivas, (presidente de la ciudad autónoma de Ceuta), pregúnteselo". El PSOE de Sánchez está cada vez más solo. Sumar, la coalición de partidos a la izquierda del PSOE que comparte el gobierno con los socialistas, se desmarca de la gestión de la crisis migratoria. "La seguridad no es esto. Esto es fabricar inseguridad", sostienen sobre las imágenes de los inmigrantes en pugna por una cama en los campamentos del puerto de Ceuta. Y le recriminan a Sánchez, como la mayoría de los partidos que apoyaron su última reelección, que el presidente del gobierno no cuestione el rol de Marruecos en la entrada ilegal de personas desde su territorio. El sindicato de los policías quiso evitar la instalación de las carpas en el puerto de Ceuta y apeló a una medida cautelar. "Los motivos son claros: es una infraestructura crítica en la cual hay combustible, puestos energéticos. Estos inmigrantes van a estar campando a sus anchas por allí y pueden entrar y salir, con lo que ello conlleva, es un riesgo muy grave de seguridad", aseguraban desde el sindicato. La Audiencia Nacional, que en principio estudió la posibilidad de suspender la instalación de las carpas, a última hora del jueves lo rechazó. Este viernes, enojados y decepcionados, los más de 2.000 inmigrantes que no consiguieron localidades en los campamentos del puerto de Ceuta volvieron a las playas, donde llevan más de un mes viviendo en carpas, algunas de cartón. En el paseo marítimo, un tendal de ojotas y chancletas quedaron como souvenir de la estampida. En el puerto, sobre la reja del ingreso a las carpas, colgaron un cartel en español, en francés y en árabe: "Completo". Movilización. La policía en el momento que intenta trasladar a los migrantes, en su gran mayoría jovencitos, desde las playas al puerto. EFE Suman 10 mil los que se quedaron en el enclave español tras la invasión de julio pasado Menciones: Madrid, España, Policía Nacional, Ceuta, Pedro Sánchez, Partido Popular, Vox, Alberto Núñez Feijóo, Melilla, Palacio de la Moncloa, Juan Jesús Vivas, PSOE, Sumar, Marruecos, Audiencia Nacional, Barajas, EFE, polint, cnot
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