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13/09/2026 Perfil - Nota - Ideas - Pag. 64

Desierto o pantano
JORGE FONTEVECCHIA

Aun con un crecimiento del producto bruto en 2027, cumpliendo así un récord de tres años consecutivos positivos, en las proyecciones de los diferentes economistas no aparecen escenarios de expansión económica generalizada como la que produjo la convertibilidad hacia 1994 o el primer kirchnerismo hacia 2006, los únicos dos ciclos políticos cuyos presidentes lograron reelegir. Una parte de los economistas pronostica para 2027 una leve mejora de la capacidad de consumo de la mayoría de la población; otra, un estancamiento.
Paralelamente, se siguen sucediendo resultados negativos interanuales en las múltiples actividades que no son el puñado de las favorecidas. La industria en julio cayó 5,0% mensual desestacionalizado y 4,9% interanual. La construcción en julio cayó 4,6% mensual. El comercio llevaba 12 meses consecutivos de reducción del empleo con 39.000 puestos menos. En el primer semestre de 2026 se perdieron 9.147 empresas, superando el promedio de mil compañías menos por mes acumulado desde noviembre de 2023, con 31.342 empresas menos en la era Milei. Y la capacidad instalada es apenas 59%, con cuatro de cada diez máquinas ociosas y una máquina menos de cada diez que hace tres años.
Las ventas de las pymes cayeron en agosto 2,7% respecto de julio y acumulan en el año una caída de 2,4% sobre 2026, con 46% de los comercios de total relevados por CAME con una situación peor que un año antes y solo 6% con una mejora. Se consume un 10% menos de kilos de carne por habitante que hace un año, y el cemento –indicador adelantado de construcción– en agosto bajó 8% sus ventas. También las ventas en shoppings cayeron 4,9% interanual y 6,2% contra mayo acumulado enero-junio 2,7% menos que en 2026.
Mientras el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) continúa en 2026 por debajo del pico de hace un año y medio a comienzos de 2025, la minería y los hidrocarburos están 40% por encima de 2022, el agro 10% más y la intermediación financiera un 16% más, lo que demuestra que sin ellos no se puede, pero con ellos no alcanza.
¿La suma de indicadores refleja que se está atravesando un desierto de baja actividad o un pantano donde cada vez la actividad se hunde más? Un desierto supone un piso sólido propio de una economía que quedó deprimida después de un ajuste grande, pero que está recorriendo un tránsito hacia su recuperación. Al revés, un pantano refleja una economía que consiguió estabilizar algunas variables fundamentales, pero cada intento de recuperación pierde fuerza y el otro lado como destino se mantiene lejos pero, peor aún, parte significativa de los sectores se vuelve a hundir. No hay un derrumbe sino el achicamiento sostenido.
Dos palabras utiliza recurrentemente el discurso de Milei para explicar que no se debe mirar la foto sino la película, no el presente sino el futuro: una es la "dinámica" y la otra la "intertemporalidad". Importa entonces el mecanismo de retroalimentación del sistema, que en este caso es actividad que deja de crecer, industria que vuelve a caer, consumo debilitado, empleo formal estancado o descendente, baja utilización de capacidad instalada. Lo que deriva en baja demanda, empresas que producen menos, utilizan menos capacidad, no invierten, no contratan, los ingresos familiares no mejoran, el consumo sigue débil y vuelve a faltar demanda.
Por ahora, la debilidad de actividad, del empleo y del consumo no erosiona la estabilidad macroeconómica que consiguió el Gobierno como su mayor logro. Su discurso oficial es que Argentina atraviesa un desierto y después del sacrificio surgirá el premio al esfuerzo empeñado. Pero si en realidad se tratase de un pantano, cambiará radicalmente la narrativa, que ya no será cuánto falta para atravesar el desierto, sino ¿existe una salida sin cambiar de dirección?
Ejemplos internacionales de desiertos son el caso de Irlanda entre 1987 y 1990, que con un déficit del 7% del producto bruto y una deuda equivalente a su 120%, realizó un ajuste exitoso que dejó de ser recesivo y expandió el sector privado, pero a diferencia de Argentina efectuó una devaluación de la libra irlandesa que mejoró su competitividad. El otro es Suecia de 1993 a 1998: tras caer su producto bruto un 4% en 1993, multiplicar por cuatro su desempleo y tener un déficit fiscal del 12%, tres años después tuvo superávit con un crecimiento obtenido entre 4 y 5%.
Para casos de pantanos no hace falta mirar otros países: Argentina entre 1998 y 2001 es un ejemplo. Pero la corrección no necesariamente implica cambiar el objetivo, sino el camino para alcanzarlo. Brasil, frente al mismo problema de sistema de cambio fijo, no dijo que todo lo hecho estaba mal y mantuvo el objetivo de contener la inflación y la disciplina fiscal con Lula, al revés que en nuestro país hizo el kirchnerismo.
Si la demanda que retiró el Estado por su ajuste no la comienza a sustituir una mayor demanda del sector privado, algo está saliendo mal. Si después del ajuste no aumentan la inversión, el empleo privado y la productividad, también algo está saliendo mal.
En una democracia no se sostiene ningún gobierno que cristalice una movilidad social descendente. Si en lugar de una matriz diversificada con inclusión se pasa a un modelo de matriz concentrado con exclusión, tampoco habrá futuro electoral sustentable. Podrá ganar una elección, dos o tres, pero más tarde o más temprano el edificio conceptual implosionará sobre sí mismo.
Quizás el ejemplo más ilustrativo del problema de la economía argentina, donde planes similares en otros países producen mejores resultados, resida en la cuestión de grado. La mejor forma de romper un alambre es retorcerlo para un lado y para el otro; es ese twist lo que rompe su existencia. Ninguna sociedad que se retuerza para un lado y para el otro podrá progresar, porque termina matando a sus propias fuerzas productivas.
Comprobar si lo que estamos atravesando es un desierto o un pantano lo decidirá la votación 2027.

MILEI Y CAPUTO. De padres del modelo a la espera de cosechar resultados de la microeconomía.

En democracia no se sostiene ningún gobierno con movilidad social descendente

La mejor forma de romper algo es retorcerlo para un lado y el otro, como a la Argentina


Menciones: Milei, Caputo, kirchnerismo, Jorge Fontevecchia, Lula, CAME, Argentina, Irlanda, Suecia, Brasil


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