12/09/2026 Página 12 - Nota - Economía - Pag. 10
Con Milei, 30 mil empresas menos La cifra impacta en el empleo, donde se perdieron más de 400 mil trabajos registrados. En el último año, 11 mil por mes. Entre noviembre de 2023 y junio de 2026, la estructura económica y productiva del país experimentó una fase de marcada retracción. La evolución de los indicadores industriales, comerciales y ocupacionales desde que asumió Javier Milei refleja un deterioro continuo en la sostenibilidad operativa de las empresas privadas y una consecuente disminución de los puestos de trabajo en el circuito formal del mercado laboral. Menos empleo, menos trabajo, más crisis. De acuerdo con el reporte del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) sobre la "Dinámica laboral y empresarial en Argentina", basado en datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), el entramado de empleadores sufrió una pérdida neta relevante. En el período estudiado, se registró el cierre formal de 31.342 unidades productivas: una contracción del 6,1 por ciento sobre el total del universo, el cual se redujo de 512.357 empleadores declarados en noviembre de 2023 a 481.015 empresas en junio de 2026. La dinámica de cesación de actividades se mantuvo sostenida a lo largo de los meses, contabilizándose la baja de 709 empleadores adicionales tan solo en el último mes analizado en este año. La pérdida de unidades económicas se trasladó directamente al volumen de ocupación registrada en el sistema de seguridad social. En forma simultánea a la desaparición de establecimientos, la suma total de trabajadores formales cubiertos por el sistema de riesgos laborales cayó en 434.126 puestos. "Van 13 meses de caída consecutivas del empleo asalariado registrado privado; es un récord la cantidad de meses ininterrumpidos desde el inicio de la serie SIPA (2009)", advirtió el economista Santiago Battista. La masa ocupacional formal disminuyó 4,4 por ciento, pasando de 9.857.173 empleos registrados al inicio del período evaluado a 9.423.047 puestos en junio de 2026. Al igual que en la serie empresarial, el sexto mes del año mostró una contracción mensual de 22.513 empleos formales menos respecto a mayo. De acuerdo con Battista, en el último año se perdieron 11000 empleos por mes. Desde que gobierna Milei, "la industria perdió 88.496 puestos (-7,4 por ciento). Lleva 20 meses seguidos de caída y está en su nivel más bajo desde 2021. La construcción perdió 62.700. Entre industria y construcción explican el 61 por ciento de la pérdida total. De las 14 actividades económicas, 11 destruyeron empleos", detalló Battista en X. El proceso de reducción del entramado productivo guarda relación directa con las políticas económicas de ajuste fiscal y desregulación llevadas a cabo por la administración del Ejecutivo. Entre las causas de la retracción se destacan la contracción de la demanda interna, fruto de la pérdida del poder adquisitivo salarial; el incremento sostenido en las tarifas de los servicios públicos e insumos básicos, el encarecimiento de la estructura general de costos fijos en dólares y el debilitamiento de los esquemas de protección o fomento a la producción nacional frente a la competencia exterior que está viviendo el viento de cola de la apertura indiscriminada. El impacto sectororial de esta coyuntura afecta con mayor intensidad a las pequeñas y medianas empresas (pymes), quienes componen la porción mayoritaria de las unidades productivas del país y concentran la mayor participación en la generación de empleo privado no agrario. Al contar con menor margen de liquidez y menor capacidad de financiamiento frente a un escenario de altas tasas de interés o crédito restrictivo, la capacidad de supervivencia de este segmento se vio severamente mermada. La correlación cuantitativa entre la desaparición de empleadores y la pérdida de asalariados revela una reestructuración forzada del tejido económico. De este modo, no solo se registra la quiebra o baja definitiva de razón social por parte de pequeñas unidades de entre uno y diez empleados, sino también procesos de reducción de plantilla y achicamiento de personal en medianas y grandes firmas de los rubros manufacturero, comercial y de servicios de la construcción. El desarme del tejido empresarial conlleva consecuencias a largo plazo, ya que la reconstrucción de capacidades productivas, la apertura de nuevos locales de venta y el restablecimiento de cadenas de suministros requieren lapsos temporales significativamente mayores a los que toma la cesación de operaciones de las firmas. Las cifras de cierres de empresas y destrucción de empleos formales consolidan un escenario de tensión para la actividad económica nacional, en el cual la recesión del mercado interno y los ajustes de costos continúan condicionando la viabilidad de miles de empleadores y trabajadores en todo el territorio: 22 de las 24 provincias vieron mermar las fuentes laborales. La industria perdió 88.496 puestos (-7,4 por ciento). Lleva 20 meses seguidos de caída y está en su nivel más bajo desde 2021. El proceso de reducción del entramado productivo guarda relación directa con las políticas económicas de desregulación. Menciones: Javier Milei, Centro de Economía Política Argentina, CEPA, Superintendencia de Riesgos del Trabajo, SRT, SIPA, Santiago Battista, X, cnot, Ceco1 cfinanE
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