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12/09/2026 Página 12 - Nota - El País - Pag. 2

Padre del aula
Luis Bruschtein

En el Día del Maestro, Javier Milei afirmó que "el país funciona igual que un aula" y tanto lo cree que todos los miércoles da clase sobre cómo quiere que sean los argentinos. Junta a los jubilados, a los discapacitados y a los más humildes que se endeudaron porque no les alcanza para comer o comprar sus remedios y les pega. Cada miércoles se proyecta un escenario ejemplar donde el más fuerte le rompe la cabeza al más débil. Milei enseña los miércoles sobre cómo hay que odiar y abusar del débil. Y sus seguidores y votantes tienen que asumir que odiar y abusar es la ley de la vida, en cambio la solidaridad y la justicia social son satánicas.
Suena a película distópica clase Z. El Día del Maestro, Milei se filmó con inteligencia artificial en un diálogo con Sarmiento, quien aparece como un mileísta de la primera hora que, además, lo aconseja. El prócer le dice que fue igual de incomprendido y le da a entender que no hay que hacer caso de las críticas. Le hace decir lo que él quiere. Algo de ese grotesco debe existir en un trasfondo oscuro de lo humano, porque es doloroso reconocer que una concepción del mundo tan desalmada todavía sea más que una pequeña minoría en el país.
En esta semana la tragedia de la epidemia de suicidios saltó otra vez a la mesa pública igual que explotó el drama de seis millones de deudores morosos. Más del 80 por ciento de esas deudas son montos de entre 300 mil y 700 mil pesos. Esos montos no constituyen compras suntuosas ni deudas de juego. Con 300 mil pesos se compra comida o remedios o se paga el alquiler o los servicios. Es una tragedia que crece porque 20 millones, la mitad de los argentinos, está endeudada.
Muchos de ellos se convertirán en morosos a medida que pasen los días. Muchos de ellos sufren el hostigamiento de los cobradores, o les embargan los sueldos y la asignación familiar por hijo. Sus parientes y allegados reciben amenazas, sobre todo los que se han endeudado con alguna Fintech, como Mercado Pago, que detectan en las redes las relaciones personales de sus deudores. Todos viven con vergüenza la condición de deudores o están a punto de perder la vivienda, la moto o la bicicleta, se sienten despreciados y desvalorizados ante sus amigos y sus familias. Hubo soldados que se suicidaron porque tenían deudas que no podían pagar con su salario miserable.
Resulta maldad pura hacerse el idiota y decir que se trata de un problema entre privados o hacerse el canchero: "No tomes deuda que no puedas pagar, campeón". Es la crueldad del poderoso, porque el responsable de esta tragedia no es la víctima, sino la política económica del Gobierno que reventó el salario y dejó en la calle a 400 mil trabajadores. 400 mil familias que no tienen ni para empezar el mes.
En el Congreso hay 50 medidas agrupadas en unos 20 proyectos de ley. El oficialismo, el PRO y algunos radicales se opusieron a tratar el tema y sólo aceptaron cuando la oposición logró el quórum. Algunas apuntan a poner topes a las cargas y los punitorios, o a que la Justicia pueda revisar deudas acumuladas. También se busca la refinanciación de tarjetas de crédito y las Fintech. Otras proponen hacer obligatorio un acuerdo de partes entre el deudor y el prestamista para arreglar formas de pago razonables, que no excedan el 30 por ciento de sus ingresos, según la situación del deudor.
Cuando el Gobierno dice que es un problema entre privados, busca que se enfoque como si fueran problemas personales, cuando el problema central es político. Y muchos deudores lo ven así porque han sido manipulados desde los medios y las redes con el discurso de la antipolítica y de una falsa meritocracia que endiosa a los ricos.
Los suicidios se han convertido en la principal causa de muerte, cinco veces más que los muertos en accidentes de tránsito y más de veinte veces más que los asesinados en delitos. Es una problemática que está relacionada también con el abandono de la salud mental pública, como el desmantelamiento del Hospital Bonaparte, enfocado en esas problemáticas. El abordaje en ese caso es desde la salud mental, pero el abandono de los hospitales por parte del gobierno es político.
La oposición logró quebrar la resistencia del oficialismo y sus aliados y el martes 15 y 25 de septiembre las comisiones de Defensa del Consumidor y de Finanzas deberán debatir estos proyectos de ley y a fin de mes habrá dictamen. Más de seis millones de argentinos que pensaban que tenían un problema personal, dependen de lo que se discuta en el Congreso. Es la forma más gráfica y evidente para asumir que la política es la única solución.
Como vio que no podía impedir el debate, el oficialismo contrapropuso el etiquetamiento de las ofertas de crédito. Es la misma filosofía: millones de argentinos se habrían endeudado porque son gastadores irracionales. Para el gobierno es mentira que los salarios no llegan a fin de mes y afirma que el cierre de empresas no importa porque se crean empleos en la informalidad y que los salarios de la informalidad "vuelan" por encima de los que reciben los trabajadores formales. Sobre estas mentiras, el discurso carga toda la responsabilidad en las víctimas de esas políticas.
En el caso de las redes, están concebidas para crear adicción sobre la base de una ansiedad que nunca se satisface y que termina por generar decepción, bronca y depresión. Por este motivo Meta perdió juicios en Estados Unidos por los que deberá pagar 18 mil millones de dólares. La acusación fue haber diseñado Facebook e Instagram para crear adicción. Google también está pagando deudas millonarias.
Serían temas futuristas si no fuera que los problemas de adicción y suicidios se han convertido en una epidemia sin antecedentes en la historia del país. Hay solución por vía de la salud pública, hay solución por vía de la Justicia, pero todo eso desemboca en la política. La política en este caso es sanadora y proveedora de justicia.
El experimento libertario tiene resultados casi criminales para la gran mayoría de los argentinos Muchos se preguntan por qué no explota. Y la respuesta tiene muchos flancos: no termina de mostrarse una alternativa clara; el discurso de la antipolítica se instaló con mucha fuerza como parte de un sentido común dominante y, en vez de la bronca que lleva a la rebeldía, lo que se produjo fueron broncas individuales sin salida que derivaron hacia la depresión. Y millones están acorralados por pluriempleos y bajos salarios y viven la lucha por llegar a fin de mes con sus familias.
La discusión parlamentaria no agota el problema, la Justicia ni la salud pública tampoco. La única puerta es derrotar a los libertarios y convertirlos en la peor experiencia que haya tenido la Argentina. Pero así como no hubo explosión y nadie se animó a convocarla, el proceso electoral también abre mucha incertidumbre. Hasta ahora, la consecuencia más visible de esta experiencia calamitosa ha sido el alejamiento de más personas de la política. La derecha trabaja con la idea de que esa masa puede orientarse hacia cualquier opción, incluso otra derecha. No importa que el discurso del neoliberalismo las haya arrastrado a la pobreza. Hay infinidad de dispositivos que presionan sobre esa subjetividad, desde los medios concentrados, las redes con su carga de fragmentación y manipulación, hasta las iglesias neopentecostales que han hecho tanto daño en Brasil y que aquí han ganado mucho terreno.
En los políticos recae la responsabilidad principal para que la sociedad en pleno recupere a la política como la herramienta para resolver sus problemas. Los debates sobre estas problemáticas tendrían que estar orientados a demostrar la utilidad de la política.


Menciones: Javier Milei, Sarmiento, Mercado Pago, Congreso, PRO, Hospital Bonaparte, Estados Unidos, Meta, Facebook, Instagram, Google, Argentina, Brasil, cnot


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