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06/09/2026 Página 12 - Nota - El País - Pag. 10

La Doctrina Social frente al modelo libertario
Washington Uranga y Melisa Molina
El Gobierno busca minimizar el impacto político de la llegada del Papa, mientras la Iglesia apuesta a una agenda abierta y multitudinaria.

Si bien faltan dos meses para que el papa León XIV pise suelo argentino –y hasta entonces la Casa Rosada tiene que ocuparse de instalar en la atención pública temas que distraigan a la ciudadanía de la crisis económica y social–, es indudable que las principales figuras del Gobierno no disimulan su preocupación por el hecho político, cultural y religioso que significará la llegada del pontífice. Y no se trata apenas de los tres días en los que Robert Prevost esté en el país, sino de prestar atención a lo que suceda en la previa de la visita y en las consecuencias que deriven de la misma.
La mayoría de los obispos insisten en marcar el sentido "pastoral" del viaje para dejar de lado cualquier intento de manipulación política, pero también para calmar la indisoluble inquietud que está causando en filas del gobierno el acontecimiento socio-religioso que ocurrirá en noviembre.
Solo León XIV y algunos de sus más cercanos colaboradores conocen de antemano cuáles serán los pronunciamientos del papa en el país. Pero no es difícil imaginar que el pontífice –que se considera a sí mismo continuador del "legado de Francisco"– insista en la tierra de Bergoglio en los lineamientos pastorales de su antecesor, basados en la doctrina social, la justicia social y la opción por los pobres. Aunque esto pueda no caerle bien a Milei y contradiga su desprecio por la justicia social porque es "un robo" o una "injusticia".
Quienes conocen la lógica eclesiástica dan por descontado que en sus intervenciones públicas León no se apartará de lo que hasta ahora han sido los ejes de su magisterio y que quedaron condensados en las grandes líneas de su encíclica Magnifica Humanitas (2025). Allí el Papa sostiene, por ejemplo, que "la justicia social se reconoce por la capacidad de un orden social, económico y político que permita a todos –y en particular a los más frágiles– vivir de manera realmente humana, sin que ninguno se quede atrás". Y esto incluye, entre otras cuestiones, la defensa de los derechos humanos, la promoción del bien común y el destino universal de los bienes.
¿Por qué motivo el Papa debería dejar de predicar en Argentina lo que propone como su enseñanza para todo el mundo y no solo para los católicos? Entre otras razones, porque hacerlo sería desautorizar a sus propios obispos que ajustan sus palabras a los desafíos de la realidad local, pero a la luz del magisterio pontificio.
De todas maneras, no es previsible que el Papa haga referencia a casos específicos o que denuncie situaciones puntuales en el país. Pero sin duda habrá que leer también el lenguaje de los signos: dónde va, con quién se encuentra, a quiénes destaca.
Esto lo sabe Javier Milei, todos sus ministros y colaboradores. Las disputas de sentido son inevitables. Pero pueden adquirir una dimensión mucho más significativa cuando el papa, rodeado de todos los obispos, pronuncie estas mismas palabras ante multitudes congregadas para escucharlo y aclamarlo.
En el gobierno quieren restarle importancia al mensaje que vaya a traer León y opinan que "hoy no es negocio politizar". "No le sirve a nadie", agregan. Además, se tranquilizan pensando que, más allá de que el mensaje del papa puede llegar a perjudicar la narrativa "libertaria", la oposición no podrá sacar rédito de la visita. "Si el peronismo se quiere apropiar de la visita del papa le va a salir mal porque a la gente esas actitudes le caen muy mal, generan rechazo", puntualizan.
En esa línea, admiten que el vínculo entre la Iglesia Católica y Milei fue tenso desde un comienzo. "Arrancamos muy a los tiros con la iglesia", remarcan y recuerdan que "en la campaña de 2023 se difundió mucho un video en el que Milei calificó a Francisco como representante del maligno en la tierra". No se olvidan de que incluso hubo una misa de "desagravio" a Bergoglio organizada por los curas villeros con el cura Pepe Di Paola a la cabeza. Allí se escucharon serias críticas contra el Presidente.
Entienden que "la situación mejoró después de que Milei se rectificó y fue recibido por Francisco". Sin embargo, Milei nunca recibió a la cúpula de la Iglesia desde que asumió la gestión.
Ahora los Curas en la Opción por las y los Pobres (COPP) le pidieron a León XIV que "repitiendo lo que ha dicho en su reciente encíclica haga una clara defensa de la justicia social y una profética crítica a este modelo (económico) que mata". Y agregan que "como cristianos esperamos que (el Papa) muestre el abrazo comprensivo a los pobres y la denuncia indubitable a los causantes de la muerte".
La semana pasada el gobierno tuvo diversas reuniones con autoridades de la Iglesia argentina con vistas a la organización de la visita pontificia. Karina Milei finalmente se encontró cara a cara con Marcelo Colombo, presidente del Episcopado, que días antes había sido recibido en Roma por León XIV. Colombo también estuvo con el gobernador Axel Kicillof.
También aterrizó en Buenos Aires una comitiva del Vaticano encabezada por el sacerdote mexicano José Nahúm Jairo Salas Castañeda, coordinador de todos los viajes papales por el mundo. Durante varios días recorrieron todas las locaciones por las que pasará Prevost durante su gira por el país. Según todas las versiones, la totalidad de las reuniones transcurrieron dentro de un clima "cordial" y de "mutua colaboración", que permitió encaminar la agenda que ahora debe ratificar el Vaticano.
Así lo reflejó la Conferencia Episcopal Argentina en un comunicado que emitió este sábado. Allí consignaron que se avanzó en la coordinación de distintos aspectos de la visita y puntualizaron: "El trabajo conjunto entre el Gobierno Nacional, la Iglesia, los Gobiernos provinciales, municipales y las instituciones comprometidas, constituye una valiosa expresión de diálogo, cooperación y fraternidad en nuestra patria".
Por estas horas, desde Casa Rosada están evaluando decretar un feriado para el lunes 8 de noviembre. Ese día habrá dos concentraciones masivas en el Monumento a los Españoles, en la ciudad de Buenos Aires. Por la mañana, León XIV celebrará una misa y se estima que allí se congregarán cerca de tres millones de personas. Por la tarde-noche habrá vigilia destinada solo a la juventud, y en la que también hablará el Papa ante aproximadamente 600 mil jóvenes.
Si bien Milei siempre se mostró en contra de los feriados, esta vez cedería y desde su entorno expresan que "se está evaluando, pero seguramente haya uno el lunes". Otros dos encuentros multitudinarios serán en Luján, frente al santuario de la virgen, y en Córdoba, en la Fábrica Argentina de Aviones (FAEDA).
Dentro de la agenda provisoriamente acordada hay cuestiones que incomodan al gobierno. La primera es la condición multitudinaria y abierta de los actos principales. La Casa Rosada prefería que se utilizaran estadios o recintos cerrados. En eso se impuso la opción de los obispos que el Vaticano respaldó. No se trata de una cuestión de seguridad. Se descuenta que serán concentraciones pacíficas, pero puede haber condiciones para que se exprese el malestar popular que surge de la crisis social. Algo que podrán reflejar centenares de periodistas de todo el mundo que estarán siguiendo lo que pase en Argentina en esos días.
Otra imagen doblemente incómoda será la visita papal al Cotolengo Don Orione, en Claypole. Es una obra de la iglesia que asiste a cuatrocientas personas con discapacidad, un colectivo fuertemente golpeado por el ajuste. Allí nadie podrá impedir que el papa se encuentre con el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Pero, además, será inevitable la referencia por lo menos periodística a las coimas en la Andis que involucran a Diego Spagnuolo y a Karina Milei.
Y otro asunto que atraviesa lo político y lo formal es qué lugar tendrá la vicepresidenta Victoria Villarruel. Siguiendo con su tesitura, el gobierno quiso sacarla de la agenda. Desde Balcarce 50 quieren descalificarla acusándola de "lefebrvista" en alusión al movimiento católico tradicionalista y ultraconservador fundado en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre, hoy en grave conflicto con el Vaticano. El argumento no cala para la Santa Sede que, en el marco de "una visita de Estado", considera que la vicepresidenta tiene que ser considerada. Por decisión vaticana, Villarruel será invitada a alguno de los actos. Es algo que ni siquiera se pone en discusión.
La visita del Papa tendrá un impacto político, social y cultural de una enorme magnitud, con posibles repercusiones también en la víspera de un año electoral. La agenda final de la gira pontificia será confirmada desde Roma por la Santa Sede después de mitad de setiembre. Con el itinerario en la mano habrá nuevas consideraciones para hacer, pero también podrán emerger tensiones de diverso tipo que hoy ni siquiera están a la vista.

El Sumo Pontífice será recibido por el presidente Javier Milei. | EFE

El lunes 8 de noviembre, León XIV dará una misa ante una multitud estimada en tres millones de personas en la CABA.


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