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06/09/2026 Perfil - Nota - Reportaje - Pag. 38

"No debemos intentar frenar la IA, sino sumarla de manera inteligente y crítica"
Jorge Fontevecchia. Sol Bacigalupo
Hace más de dos décadas, cuando internet apenas empezaba, advirtió que no se trataba de un nuevo medio de comunicación, sino de un nuevo entorno, un lugar donde íbamos a vivir. Lo llamó infosfera. Filósofo italiano, fundador de la filosofía de la información, enseñó en Oxford y hoy dirige el Digital Ethics Center de la Universidad de Yale.
Sostiene que la revolución digital es una cuarta gran revolución que, tras Copérnico, Darwin y Freud, corre al ser humano del centro, y que la inteligencia ar


ÉTICA Y RESPONSABILIDAD EN LA ERA DE LA 1 LUCIANO FLORIDI "No debemos intentar frenar la IA, sino sumarla de manera inteligente y erítica" Hace más de dos décadas, cuando internet apenas empezaba, advirtió que no se trataba de un nuevo medio de comunicación, sino de un nuevo entor- no, un lugar donde íbamos a vivir. Lo llamó infosfera.
Filósofo italiano, fundador de la filosofía de la información, enseñó en Oxford y hoy dirige el Digital Ethics Center de la Universidad de Yale.
JORGE FONTEVECCHIA -Usted funda la filosofía de la información como un campo autónomo, no como una rama de la filosofía de la ciencia o de la lógica. ¿Qué no podía pensarse desde las disciplinas que ya existían? -Lo hice porque pude observar que la información era tratada, tal como usted mencionó, en múltiples disciplinas, en la filosofía de la ciencia, la lógica, la epistemología y la ética. Pero siempre se la usaba para hacer algún trabajo. Era una especie de Cenicienta, lavaba todos los platos, trabajaba en el subsuelo, pero nadie le prestaba atención. No es que no existiera una filosofía que hablara de la teoría de la información, o de la ética sobre cuántos datos se necesitan para tomar una decisión informada. O que el conocimiento no se base típicamente en la información. Es que nadie tenía la información como núcleo, como tema. Así que pensé que era hora de tener una filosofía de la información, no solo de usar la información. Fue una especie de llamada de atención, porque me di cuenta de que yo también había estado usando este concepto, y las teorías en torno a él, durante muchísimo tiempo, y sin embargo nunca había pensado que debíamos entender el concepto mismo, sus fenómenos, sus implicaciones. Así surgió la filosofía de la información, en la década del noventa. Yo era muy joven y aventurero, y pensé: ¿por qué no una filosofía de la información? Un comentario final. Por supuesto, también era importante aprovechar todo el trabajo que esas otras disciplinas ya habían realizado. Tuve que estudiar lo que la epistemología había hecho con la información, y la ética, y la filosofía de la biología, la de la economía. Porque la información está en todas partes. Es, llevando la analogía al extremo, la diferencia entre ir a una fiesta y organizar tu propia fiesta. Yo quería organizar la fiesta de la información. -La noción de infosfera describe un entorno donde lo físico, lo informacional y lo social dejan de ser dominios separados. ¿En qué momento un entorno deja de ser aquello que rodea a los sujetos y pasa a ser aquello de lo que los sujetos están hechos? -Esto ocurrió hace ya bastante tiempo, justo al comienzo de la gran revolución de internet. No había web todavía, eso delata mi edad, pero ya existían los sitios de internet. Y era FILOSOFÍA DE LA INFORMACIÓN. "Necesitamos repensarnos, no solo como organismos biológicos, sino también como agentes que viven consumiendo, produciendo e intercambiando información".
bastante obvio, al menos para un joven filósofo como yo, que lo que vivíamos era una revolución ambiental, no solo una revolución de la comunicación. En aquel momento, a fines de los 80 y principios de los 90, la mayoría veía internet como un canal más de comunicación. Pensaban en la serie telégrafo, teléfono, radio, televisión, internet: una forma más de comunicarse. Pero me pareció obvio que estábamos construyendo un entorno donde íbamos a pasar cada vez más tiempo. Uno no vive en la radio ni en la televisión, pero sí pasa mucho tiempo en internet. Ese movimiento, internet y luego la web como una revolución de todo el entorno y no solo de la comunicación, planteó de inmediato su pregunta: ¿en qué nos transformamos si vivimos en un nuevo entorno? Si vivimos, como me gusta decir, "onlife", permanentemente conectados, incluso al caminar por la calle, porque estamos geolocalizados, o consultando el teléfono, o escuchando música en streaming, o usando un GPS en el auto, ¿qué nos sucede? Necesitamos repensarnos, no solo como organismos biológicos, sino también como agentes que viven consumiendo, produciendo e intercambiando información. De ahí surgió la idea del inforg, el organismo informacional. Esto encaja bien con una tra- dición filosófica. Siempre hemos prosperado gracias a la información, y siempre hemos sufrido por la información que adquirimos o creemos poseer. Y fue volviéndose cada vez más importante abordar esto como un tema en sí mismo, no como una cuestión adicional, sino como un cambio fundamental en nuestra antropología filosófica. Somos cada vez más, entre muchas otras cosas, inforgs. Y cuanto más lo comprendemos, más fácil resulta entender nuestra revolución actual. Un último punto: pensemos en la enorme multa que Meta, antes Facebook, tuvo que pagar en Estados Unidos por haber contaminado, en esencia, el entorno en el que vivimos, la infosfera digital. Es un caso típico en el que tratamos a los humanos como inforgs: los inforgs se vieron gravemente afectados por este actor en el espacio de la información, y entonces interviene el Estado, hay un acuerdo, una sentencia, una multa. Todo esto es muy coherente con la revolución digital. No digo que seamos solamente inforgs, pero hoy tiene mucho sentido considerar a cada uno de nosotros también como un organismo informacional.
-Usted ubica la revolución informacional en la serie que abren Copérnico, Darwin y Freud. ¿Qué cambia esta cuarta revolución en la idea que el ser humano tiene de sí mismo?
-Tiene razón, es un punto importante. Es la visión de que, al pensarnos como humanidad, nos hemos puesto en el centro detodo. Las dos primeras revoluciones tuvieron lugar cuando descubrimos que no estábamos en el centro del universo, con Copérnico, y luego cuando descubrimos que tampoco estábamos en el centro del reino animal, con Darwin. Freud llegó como un tercer gran maestro intelectual, reunió estas dos ideas y dijo: "Miren, voy a traerles una tercera revolución. En realidad, ni siquiera estamos en el centro de nuestra vida mental". Hay muchas cosas que suceden en nuestra mente, en nuestro subconsciente, de las que no somos conscientes. Cuando estudiaba esta secuencia (no estamos en el centro del universo, no estamos en el centro del reino animal, no estamos en el centro de nuestro espacio mental), me pareció muy coherente describir la revolución digital como una revolución de desplazamiento. Ya no estamos en el centro del mundo informativo. Lo curioso es que dije esto hace décadas, cuando no existían los modelos de lenguaje de gran escala, no existía ChatGPT, ni Claude, ni los agentes artificiales. Pero ya era evidente. Reuní todas las preguntas que uno se ha- Sostiene que la revolución digital es una cuarta gran revolución que, tras Copérnico, Darwin y Freud, corre al ser humano del centro, y que la inteligencia artificial no es inteligencia, sino agencia: sin comprender nada. En esta entrevista piensa qué significa seguir siendo humanos en un mundo que rediseñamos para las máquinas.
actúa y produce efectos ce frente a un nuevo entorno: Cada vez más nos vemos como organismos informacionales, y nos acompañan agentes cuya naturaleza es digital. Ahora bien, esos agentes no son inteligentes, no son conscientes. No me malinterpreten, no soy de los que creen en la ciencia ficción. Pero hacen cosas. Actúan, se comportan, aunque no tengan mente, ni entendimiento, ni conciencia; hacen cosas por nosotros, en lugar de nosotros, mejor que nosotros. Y entonces la perspectiva se volvió: necesitamos una cuarta revolución, y esa es la de Alan Turing. Turing inició este cuarto episodio de desplazamiento, y ya no estamos en el centro de la esfera de la información, la infosfera. Tenemos entonces a Copérnico, Darwin, Freud y Turing: cuatro revoluciones sucesivas. Hoy es mucho más sensato considerarnos en la periferia de lo que sucede. Y, si me permiten el chiste, es una manera más madura de vernos. Cuando uno crece y se da Cuenta de que ya no es un niño, de que la fiesta no gira a su alrededor, sino que es uno quien hace posible la fiesta para sus hijos. Uno está en la periferia del juego, al servicio de la naturaleza, de la sociedad, de las generaciones futuras, sin olvidar a las pasadas. Esa es una manera mucho más madura de vernos, en lugar de pensar "la humanidad, yo siempre en el centro". No. Esta no es mi fiesta. Espero que la humanidad absorba esta cuarta revolución con más inteligencia de la que ha mostrado hasta ahora. Porque muchas veces uno escucha a la gente decir: "Tenemos que volver a poner a la humanidad en el centro". Eso es un error. No porque el centro sea la tecnología, por supuesto que no, sino porque debemos estar al servicio de nuestro prójimo, del medio ambiente, de la sociedad en general y de las generaciones futuras. De esa manera seremos mejores agentes, seremos más morales.
-Usted llama organismos informacionales a las entidades que existen procesando e intercambiando información, una categoría en la que entran tanto las personas como los animales, las instituciones y los algoritmos. Si todo lo que procesa información perten: ce a la misma categoría, ¿qué decide cuáles de esas entidades merecen consideración moral?
-Es una distinción importante. Es como decir que todo consume energía. Sí, por supuesto: consumimos energía nosotros,

ÉTICA Y RESPONSABILIDAD EN LA ERA DE LA IA LUCIANO FLORIDI "No debemos intentar frenar la ÍA, sinc sumarla de manera inteligente y erítica'' Hace más de dos décadas, cuando internet apenas empezaba, advirtió que no se trataba de un nuevo medio de comunicación, sino de un nuevo entor- no, un lugar donde íbamos a vivir. Lo llamó infosfera.
Filósofo italiano, fundador de la filosofía de la información, enseñó en Oxford y hoy dirige el Digital Ethics Center de la Universidad de Yale.
JORGE FONTEVECCHIA -Usted funda la filosofía de la información como un campo autónomo, no como una rama de la filosofía de la ciencia o de la lógica. ¿Qué no podía pensarse desde las disciplinas que ya existían? -Lo hice porque pude observar que la información era tratada, tal como usted mencionó, en múltiples disciplinas, en la filosofía de la ciencia, la lógica, la epistemología y la ética. Pero siempre se la usaba para hacer algún trabajo. Era una especie de Cenicienta, lavaba todos los platos, trabajaba en el subsuelo, pero nadie le prestaba atención. No es que no existiera una filosofía que hablara de la teoría de la información, o de la ética sobre cuántos datos se necesitan para tomar una decisión informada. O que el conocimiento no se base típicamente en la información. Es que nadie tenía la información como núcleo, como tema. Así que pensé que era hora de tener una filosofía de la información, no solo de usar la información. Fue una especie de llamada de atención, porque me di cuenta de que yo también había estado usando este concepto, y las teorías en torno a él, durante muchísimo tiempo, y sin embargo nunca había pensado que debíamos entender el concepto mismo, sus fenómenos, sus implicaciones. Así surgió la filosofía de la información, en la década del noventa. Yo era muy joven y aventurero, y pensé: ¿por qué no una filosofía de la información? Un comentario final. Por supuesto, también era importante aprovechar todo el trabajo que esas otras disciplinas ya habían realizado. Tuve que estudiar lo que la epistemología había hecho con la información, y la ética, y la filosofía de la biología, la de la economía. Porque la información está en todas partes. Es, llevando la analogía al extremo, la diferencia entre ir a una fiesta y organizar tu propia fiesta. Yo quería organizar la fiesta de la información. -La noción de infosfera describe un entorno donde lo físico, lo informacional y lo social dejan de ser dominios separados. ¿En qué momento un entorno deja de ser aquello que rodea a los sujetos y pasa a ser aquello de lo que los sujetos están hechos? -Esto ocurrió hace ya bastante tiempo, justo al comienzo de la gran revolución de internet. No había web todavía, eso delata mi edad, pero ya existían los sitios de internet. Y era ia al ll del pene Van quo '' | 1] / NN l Sostiene que la revolución digital es una cuarta gran revolución que Copérnico, Darwin y Freud, corre al ser humano del centro, y que la ligencia artificial no es inteligencia, sino agencia: actúa y produce ef FILOSOFÍA DE LA INFORMACIÓN. "Necesitamos repensarnos, no solo como organismos biológicos, sino también como agentes que viven consumiendo, produciendo e intercambiando información".
bastante obvio, al menos para un joven filósofo como yo, que lo que vivíamos era una revolución ambiental, no solo una revolución de la comunicación. En aquel momento, a fines de los 80 y principios de los 90, la mayoría veía internet como un canal más de comunicación. Pensaban en la serie telégrafo, teléfono, radio, televisión, internet: una forma más de comunicarse. Pero me pareció obvio que estábamos construyendo un entorno donde íbamos a pasar cada vez más tiempo. Uno no vive en la radio ni en la televisión, pero sí pasa mucho tiempo en internet. Ese movimiento, internet y luego la web como una revolución de todo el entorno y no solo de la comunicación, planteó de inmediato su pregunta: ¿en qué nos transformamos si vivimos en un nuevo entorno? Si vivimos, como me gusta decir, "onlife", permanentemente conectados, incluso al caminar por la calle, porque estamos geolocalizados, o consultando el teléfono, o escuchando música en streaming, o usando un GPS en el auto, ¿qué nos sucede? Necesitamos repensarnos, no solo como organismos biológicos, sino también como agentes que viven consumiendo, produciendo e intercambiando información. De ahí surgió la idea del inforg, el organismo informacional. Esto encaja bien con una tra- dición filosófica. Siempre hemos prosperado gracias a la información, y siempre hemos sufrido por la información que adquirimos o creemos poseer. Y fue volviéndose cada vez más importante abordar esto como un tema en sí mismo, no como una cuestión adicional, sino como un cambio fundamental en nuestra antropología filosófica. Somos cada vez más, entre muchas otras cosas, inforgs. Y cuanto más lo comprendemos, más fácil resulta entender nuestra revolución actual. Un último punto: pensemos en la enorme multa que Meta, antes Facebook, tuvo que pagar en Estados Unidos por haber contaminado, en esencia, el entorno en el que vivimos, la infosfera digital. Es un caso típico en el que tratamos a los humanos como inforgs: los inforgs se vieron gravemente afectados por este actor en el espacio de la información, y entonces interviene el Estado, hay un acuerdo, una sentencia, una multa. Todo esto es muy coherente con la revolución digital. No digo que seamos solamente inforgs, pero hoy tiene mucho sentido considerar a cada uno de nosotros también como un organismo informacional.
-Usted ubica la revolución informacional en la serie que abren Copérnico, Darwin y Freud. ¿Qué cambia esta cuarta revolución en la idea que el ser humano tiene de sí mismo?
-Tiene razón, es un punto importante. Es la visión de que, al pensarnos como humanidad, nos hemos puesto en el centro detodo. Las dos primeras revoluciones tuvieron lugar cuando descubrimos que no estábamos en el centro del universo, con Copérnico, y luego cuando descubrimos que tampoco estábamos en el centro del reino animal, con Darwin. Freud llegó como un tercer gran maestro intelectual, reunió estas dos ideas y dijo: "Miren, voy a traerles una tercera revolución. En realidad, ni siquiera estamos en el centro de nuestra vida mental". Hay muchas cosas que suceden en nuestra mente, en nuestro subconsciente, de las que no somos conscientes. Cuando estudiaba esta secuencia (no estamos en el centro del universo, no estamos en el centro del reino animal, no estamos en el centro de nuestro espacio mental), me pareció muy coherente describir la revolución digital como una revolución de desplazamiento. Ya no estamos en el centro del mundo informativo. Lo curioso es que dije esto hace décadas, cuando no existían los modelos de lenguaje de gran escala, no existía ChatGPT, ni Claude, ni los agentes artificiales. Pero ya era evidente. Reuní todas las preguntas que uno se ha- sin comprender nada. En esta entrevista piensa qué significa seguir si humanos en un mundo que rediseñamos para las máquinas.
ce frente a un nuevo ent cada vez más nos vemos organismos informacior y nos acompañan agente ya naturaleza es digital. / bien, esos agentes no son: gentes, no son consciente me malinterpreten, no s: los que creen en la cienci ción. Pero hacen cosas. Ac se comportan, aunque n: gan mente, ni entendimi ni conciencia; hacen cosa nosotros, en lugar de nos: mejor que nosotros. Y e: ces la perspectiva se vc necesitamos una cuarta lución, y esa es la de Ala ring. Turing inició este c episodio de desplazamie: ya no estamos en el cent la esfera de la informaci infosfera. Tenemos ent: a Copérnico, Darwin, F y Turing: cuatro revoluc sucesivas. Hoy es muchc sensato considerarnos periferia de lo que sucede me permiten el chiste, e: manera más madura de nos. Cuando uno crece y cuenta de que ya no es un de que la fiesta no gira a rededor, sino que es uno « hace posible la fiesta par hijos. Uno está en la per del juego, al servicio de ] turaleza, de la sociedad, « generaciones futuras, sir dar a las pasadas. Esa e: manera mucho más madt vernos, en lugar de pens humanidad, yo siempre centro". No. Esta no es m ta. Espero que la huma: absorba esta cuarta revol con más inteligencia de 1 ha mostrado hasta ahora que muchas veces uno esc a la gente decir: "Tenemo volver a poner a la huma: en el centro". Eso es un | No porque el centro sea 1 nología, por supuesto qu sino porque debemos es servicio de nuestro prójim medio ambiente, de la soc en general y de las gener nes futuras. De esa ma seremos mejores agente remos más morales. -Usted llama organi: informacionales a las er des que existen procesal intercambiando informa una categoría en la que e tanto las personas com animales, las institucio los algoritmos. Si todo l procesa información per ce a la misma categoría, decide cuáles de esas er des merecen consider: moral?
-Es una distinción impor Es como decir que todo c: me energía. Sí, por supt consumimos energía nos:

ÉTICA Y RESPONSABILIDAD EN LA ERA DE LA 1 LUCIANO FLORIDI "No debemos intentar frenar la IA, sino sumarla de manera inteligente y erítica" Hace más de dos décadas, cuando internet apenas empezaba, advirtió que no se trataba de un nuevo medio de comunicación, sino de un nuevo entor- no, un lugar donde íbamos a vivir. Lo llamó infosfera.
Filósofo italiano, fundador de la filosofía de la información, enseñó en Oxford y hoy dirige el Digital Ethics Center de la Universidad de Yale.
JORGE FONTEVECCHIA -Usted funda la filosofía de la información como un campo autónomo, no como una rama de la filosofía de la ciencia o de la lógica. ¿Qué no podía pensarse desde las disciplinas que ya existían? -Lo hice porque pude observar que la información era tratada, tal como usted mencionó, en múltiples disciplinas, en la filosofía de la ciencia, la lógica, la epistemología y la ética. Pero siempre se la usaba para hacer algún trabajo. Era una especie de Cenicienta, lavaba todos los platos, trabajaba en el subsuelo, pero nadie le prestaba atención. No es que no existiera una filosofía que hablara de la teoría de la información, o de la ética sobre cuántos datos se necesitan para tomar una decisión informada. O que el conocimiento no se base típicamente en la información. Es que nadie tenía la información como núcleo, como tema. Así que pensé que era hora de tener una filosofía de la información, no solo de usar la información. Fue una especie de llamada de atención, porque me di cuenta de que yo también había estado usando este concepto, y las teorías en torno a él, durante muchísimo tiempo, y sin embargo nunca había pensado que debíamos entender el concepto mismo, sus fenómenos, sus implicaciones. Así surgió la filosofía de la información, en la década del noventa. Yo era muy joven y aventurero, y pensé: ¿por qué no una filosofía de la información? Un comentario final. Por supuesto, también era importante aprovechar todo el trabajo que esas otras disciplinas ya habían realizado. Tuve que estudiar lo que la epistemología había hecho con la información, y la ética, y la filosofía de la biología, la de la economía. Porque la información está en todas partes. Es, llevando la analogía al extremo, la diferencia entre ir a una fiesta y organizar tu propia fiesta. Yo quería organizar la fiesta de la información. -La noción de infosfera describe un entorno donde lo físico, lo informacional y lo social dejan de ser dominios separados. ¿En qué momento un entorno deja de ser aquello que rodea a los sujetos y pasa a ser aquello de lo que los sujetos están hechos? -Esto ocurrió hace ya bastante tiempo, justo al comienzo de la gran revolución de internet. No había web todavía, eso delata mi edad, pero ya existían los sitios de internet. Y era FILOSOFÍA DE LA INFORMACIÓN. "Necesitamos repensarnos, no solo como organismos biológicos, sino también como agentes que viven consumiendo, produciendo e intercambiando información".
bastante obvio, al menos para un joven filósofo como yo, que lo que vivíamos era una revolución ambiental, no solo una revolución de la comunicación. En aquel momento, a fines de los 80 y principios de los 90, la mayoría veía internet como un canal más de comunicación. Pensaban en la serie telégrafo, teléfono, radio, televisión, internet: una forma más de comunicarse. Pero me pareció obvio que estábamos construyendo un entorno donde íbamos a pasar cada vez más tiempo. Uno no vive en la radio ni en la televisión, pero sí pasa mucho tiempo en internet. Ese movimiento, internet y luego la web como una revolución de todo el entorno y no solo de la comunicación, planteó de inmediato su pregunta: ¿en qué nos transformamos si vivimos en un nuevo entorno? Si vivimos, como me gusta decir, "onlife", permanentemente conectados, incluso al caminar por la calle, porque estamos geolocalizados, o consultando el teléfono, o escuchando música en streaming, o usando un GPS en el auto, ¿qué nos sucede? Necesitamos repensarnos, no solo como organismos biológicos, sino también como agentes que viven consumiendo, produciendo e intercambiando información. De ahí surgió la idea del inforg, el organismo informacional. Esto encaja bien con una tra- dición filosófica. Siempre hemos prosperado gracias a la información, y siempre hemos sufrido por la información que adquirimos o creemos poseer. Y fue volviéndose cada vez más importante abordar esto como un tema en sí mismo, no como una cuestión adicional, sino como un cambio fundamental en nuestra antropología filosófica. Somos cada vez más, entre muchas otras cosas, inforgs. Y cuanto más lo comprendemos, más fácil resulta entender nuestra revolución actual. Un último punto: pensemos en la enorme multa que Meta, antes Facebook, tuvo que pagar en Estados Unidos por haber contaminado, en esencia, el entorno en el que vivimos, la infosfera digital. Es un caso típico en el que tratamos a los humanos como inforgs: los inforgs se vieron gravemente afectados por este actor en el espacio de la información, y entonces interviene el Estado, hay un acuerdo, una sentencia, una multa. Todo esto es muy coherente con la revolución digital. No digo que seamos solamente inforgs, pero hoy tiene mucho sentido considerar a cada uno de nosotros también como un organismo informacional.
-Usted ubica la revolución informacional en la serie que abren Copérnico, Darwin y Freud. ¿Qué cambia esta cuarta revolución en la idea que el ser humano tiene de sí mismo?
-Tiene razón, es un punto importante. Es la visión de que, al pensarnos como humanidad, nos hemos puesto en el centro detodo. Las dos primeras revoluciones tuvieron lugar cuando descubrimos que no estábamos en el centro del universo, con Copérnico, y luego cuando descubrimos que tampoco estábamos en el centro del reino animal, con Darwin. Freud llegó como un tercer gran maestro intelectual, reunió estas dos ideas y dijo: "Miren, voy a traerles una tercera revolución. En realidad, ni siquiera estamos en el centro de nuestra vida mental". Hay muchas cosas que suceden en nuestra mente, en nuestro subconsciente, de las que no somos conscientes. Cuando estudiaba esta secuencia (no estamos en el centro del universo, no estamos en el centro del reino animal, no estamos en el centro de nuestro espacio mental), me pareció muy coherente describir la revolución digital como una revolución de desplazamiento. Ya no estamos en el centro del mundo informativo. Lo curioso es que dije esto hace décadas, cuando no existían los modelos de lenguaje de gran escala, no existía ChatGPT, ni Claude, ni los agentes artificiales. Pero ya era evidente. Reuní todas las preguntas que uno se ha- Sostiene que la revolución digital es una cuarta gran revolución que, tras Copérnico, Darwin y Freud, corre al ser humano del centro, y que la inteligencia artificial no es inteligencia, sino agencia: sin comprender nada. En esta entrevista piensa qué significa seguir siendo humanos en un mundo que rediseñamos para las máquinas.
actúa y produce efectos ce frente a un nuevo entorno: Cada vez más nos vemos como organismos informacionales, y nos acompañan agentes cuya naturaleza es digital. Ahora bien, esos agentes no son inteligentes, no son conscientes. No me malinterpreten, no soy de los que creen en la ciencia ficción. Pero hacen cosas. Actúan, se comportan, aunque no tengan mente, ni entendimiento, ni conciencia; hacen cosas por nosotros, en lugar de nosotros, mejor que nosotros. Y entonces la perspectiva se volvió: necesitamos una cuarta revolución, y esa es la de Alan Turing. Turing inició este cuarto episodio de desplazamiento, y ya no estamos en el centro de la esfera de la información, la infosfera. Tenemos entonces a Copérnico, Darwin, Freud y Turing: cuatro revoluciones sucesivas. Hoy es mucho más sensato considerarnos en la periferia de lo que sucede. Y, si me permiten el chiste, es una manera más madura de vernos. Cuando uno crece y se da Cuenta de que ya no es un niño, de que la fiesta no gira a su alrededor, sino que es uno quien hace posible la fiesta para sus hijos. Uno está en la periferia del juego, al servicio de la naturaleza, de la sociedad, de las generaciones futuras, sin olvidar a las pasadas. Esa es una manera mucho más madura de vernos, en lugar de pensar "la humanidad, yo siempre en el centro". No. Esta no es mi fiesta. Espero que la humanidad absorba esta cuarta revolución con más inteligencia de la que ha mostrado hasta ahora. Porque muchas veces uno escucha a la gente decir: "Tenemos que volver a poner a la humanidad en el centro". Eso es un error. No porque el centro sea la tecnología, por supuesto que no, sino porque debemos estar al servicio de nuestro prójimo, del medio ambiente, de la sociedad en general y de las generaciones futuras. De esa manera seremos mejores agentes, seremos más morales.
-Usted llama organismos informacionales a las entidades que existen procesando e intercambiando información, una categoría en la que entran tanto las personas como los animales, las instituciones y los algoritmos. Si todo lo que procesa información perten: ce a la misma categoría, ¿qué decide cuáles de esas entidades merecen consideración moral?
-Es una distinción importante. Es como decir que todo consume energía. Sí, por supuesto: consumimos energía nosotros,

LUCIANO FLORIDI "No debemos intentar frenar la IA, sino sumarla de manera inteligente y erítica" Hace más de dos décadas, cuando internet apenas empezaba, advirtió que no se trataba de un nuevo medio de comunicación, sino de un nuevo entor- no, un lugar donde íbamos a vivir. Lo llamó infosfera.
Filósofo italiano, fundador de la filosofía de la información, enseñó en Oxford y hoy dirige el Digital Ethics Center de la Universidad de Yale.
JORGE FONTEVECCHIA -Usted funda la filosofía de la información como un campo autónomo, no como una rama de la filosofía de la ciencia o de la lógica. ¿Qué no podía pensarse desde las disciplinas que ya existían? -Lo hice porque pude observar que la información era tratada, tal como usted mencionó, en múltiples disciplinas, en la filosofía de la ciencia, la lógica, la epistemología y la ética. Pero siempre se la usaba para hacer algún trabajo. Era una especie de Cenicienta, lavaba todos los platos, trabajaba en el subsuelo, pero nadie le prestaba atención. No es que no existiera una filosofía que hablara de la teoría de la información, o de la ética sobre cuántos datos se necesitan para tomar una decisión informada. O que el conocimiento no se base típicamente en la información. Es que nadie tenía la información como núcleo, como tema. Así que pensé que era hora de tener una filosofía de la información, no solo de usar la información. Fue una especie de llamada de atención, porque me di cuenta de que yo también había estado usando este concepto, y las teorías en torno a él, durante muchísimo tiempo, y sin embargo nunca había pensado que debíamos entender el concepto mismo, sus fenómenos, sus implicaciones. Así surgió la filosofía de la información, en la década del noventa. Yo era muy joven y aventurero, y pensé: ¿por qué no una filosofía de la información? Un comentario final. Por supuesto, también era importante aprovechar todo el trabajo que esas otras disciplinas ya habían realizado. Tuve que estudiar lo que la epistemología había hecho con la información, y la ética, y la filosofía de la biología, la de la economía. Porque la información está en todas partes. Es, llevando la analogía al extremo, la diferencia entre ir a una fiesta y organizar tu propia fiesta. Yo quería organizar la fiesta de la información. -La noción de infosfera describe un entorno donde lo físico, lo informacional y lo social dejan de ser dominios separados. ¿En qué momento un entorno deja de ser aquello que rodea a los sujetos y pasa a ser aquello de lo que los sujetos están hechos? -Esto ocurrió hace ya bastante tiempo, justo al comienzo de la gran revolución de internet. No había web todavía, eso delata mi edad, pero ya existían los sitios de internet. Y era iva Ei) | A Ú Mage Sostiene que la revolución digital es una cuarta gran revolución que, t Copérnico, Darwin y Freud, corre al ser humano del centro, y que la in ligencia artificial no es inteligencia, sino agencia: actúa y produce efec FILOSOFÍA DE LA INFORMACIÓN. "Necesitamos repensarnos, no solo como organismos biológicos, sino también como agentes que viven consumiendo, produciendo e intercambiando información".
bastante obvio, al menos para un joven filósofo como yo, que lo que vivíamos era una revolución ambiental, no solo una revolución de la comunicación. En aquel momento, a fines de los 80 y principios de los 90, la mayoría veía internet como un canal más de comunicación. Pensaban en la serie telégrafo, teléfono, radio, televisión, internet: una forma más de comunicarse. Pero me pareció obvio que estábamos construyendo un entorno donde íbamos a pasar cada vez más tiempo. Uno no vive en la radio ni en la televisión, pero sí pasa mucho tiempo en internet. Ese movimiento, internet y luego la web como una revolución de todo el entorno y no solo de la comunicación, planteó de inmediato su pregunta: ¿en qué nos transformamos si vivimos en un nuevo entorno? Si vivimos, como me gusta decir, "onlife", permanentemente conectados, incluso al caminar por la calle, porque estamos geolocalizados, o consultando el teléfono, o escuchando música en streaming, o usando un GPS er -* auto, ¿qué nos sucede? Nece tamos repensarnos, no solo mo organismos biológicos, s también como agentes que ven consumiendo, producier e intercambiando informaci De ahí surgió la idea del info el organismo informacion Esto encaja bien con una t dición filosófica. Siempre hemos prosperado gracias a la información, y siempre hemos sufrido por la información que adquirimos o creemos poseer. Y fue volviéndose cada vez más importante abordar esto como un tema en sí mismo, no como una cuestión adicional, sino como un cambio fundamental en nuestra antropología filosófica. Somos cada vez más, entre muchas otras cosas, inforgs. Y cuanto más lo comprendemos, más fácil resulta entender nuestra revolución actual. Un último punto: pensemos en la enorme multa que Meta, antes Facebook, tuvo que pagar en Estados Unidos por haber contaminado, en esencia, el entorno en el que vivimos, la infosfera digital. Es un caso típico en el que tratamos a los humanos como inforgs: los inforgs se vieron gravemente afectados por este actor en el espacio de la información, y entonces interviene el Estado, hay un acuerdo, una sentencia, una multa. Todo esto es muy coherente con la revolución digital.
que el ser humano tiene de sí mismo?
-Tiene razón, es un punto importante. Es la visión de que, al pensarnos como humanidad, nos hemos puesto en el centro detodo. Las dos primeras revoluciones tuvieron lugar cuando descubrimos que no estábamos en el centro del universo, con Copérnico, y luego cuando descubrimos que tampoco estábamos en el centro del reino animal, con Darwin. Freud llegó como un tercer gran maestro intelectual, reunió estas dos ideas y dijo: "Miren, v. traerles una tercera revoluc En realidad, ni siquiera e mos en el centro de nuestr da mental". Hay muchas ci que suceden en nuestra me en nuestro subconsciente las que no somos conscier Cuando estudiaba esta sect cia (no estamos en el cel del universo, no estamo: el centro del reino animal estamos en el centro de n'' tro espacio mental), me p ció muy coherente descrt la revolución digital cc como sin comprender nada. En esta entrevista piensa qué significa seguir sier humanos en un mundo que rediseñamos para las máquinas.
ce frente a un nuevo entor Cada vez más nos vemos co organismos informacional y nos acompañan agentes ya naturaleza es digital. Ah bien, esos agentes no son int gentes, no son conscientes. me malinterpreten, no soy los que creen en la ciencia ción. Pero hacen cosas. Actú se comportan, aunque no t gan mente, ni entendimier ni conciencia; hacen cosas; nosotros, en lugar de nosot: mejor que nosotros. Y ent ces la perspectiva se volt necesitamos una cuarta re lución, y esa es la de Alan '' ring. Turing inició este cua episodio de desplazamient ya no estamos en el centro la esfera de la información infosfera. Tenemos enton: a Copérnico, Darwin, Fre y Turing: cuatro revolucios sucesivas. Hoy es mucho n sensato considerarnos er periferia de lo que sucede. * me permiten el chiste, es 1 manera más madura de v nos. Cuando uno crece y se cuenta de que ya no es un ni de que la fiesta no gira a su rededor, sino que es uno qu hace posible la fiesta para hijos. Uno está en la perife del juego, al servicio de la turaleza, de la sociedad, de generaciones futuras, sin o dar a las pasadas. Esa es 1 manera mucho más madura vernos, en lugar de pensar humanidad, yo siempre ex centro". No. Esta no es mi fi ta. Espero que la humanic absorba esta cuarta revoluc con más inteligencia de la « ha mostrado hasta ahora. H que muchas veces uno escu a la gente decir: "Tenemos « volver a poner a la humanic en el centra" Fen ac sm ar

FILOSOFÍA DE LA INFORMACIÓN. "Necesitamos repensarnos, no solo como organismos biológicos, sino también como agentes que viven consumiendo, produciendo e intercambiando información".

AGENCIA ARTIFICIAL, GOBERNANZA Y REGULACIÓN. "No quiero ser alarmista, pero tenemos que prestar atención, porque en algún momento podríamos construir entornos para las máquinas que no sean lo suficientemente amigables para los seres humanos".

"Tiene mucho sentido considerarnos a cada uno de nosotros como un organismo informacional."

"La IA es una agencia sin inteligencia, son agentes que hacen un trabajo fantástico."

"No estamos en el centro del mundo informativo; Turing abrió la cuarta revolución."

"Mi invitación, como filósofo, es que orientemos a la IA en la dirección correcta."

Nuestro lenguaje y nuestra actitud se adaptan a la tecnología más que a la inversa.

A veces no usar la inteligencia artificial es, en sí mismo, moralmente incorrecto.


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#73139222   Modificada: 06/09/2026 01:01 Superficie artículo: 3758.59 cm²
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