06/09/2026 Clarín - Nota - El País - Pag. 10
Una apuesta muy delicada para salir del encierro Santiago Fioriti Cuando Javier Milei pidió las hojas del discurso que iba a leer por cadena nacional, los funcionarios convocados ya ocupaban los asientos rigurosamente asignados. El Salón Blanco de la Casa Rosada lucía impoluto y los camarógrafos estaban listos. Eran las cinco de la tarde: la hora del té en Gran Bretaña. El Presidente recibió el texto y reaccionó de modo impensado: le pareció muy extenso y pidió cortarlo, ahí mismo, en el momento. Los ministros vieron que la cosa venía para largo. Algunos se lo tomaron con calma, otros disimularon su incomodidad y se fueron a caminar. Milei se demoró una hora con ajustes: borró párrafos completos y resumió otros que le parecían confusos. Después leyó en voz baja la versión final y pidió que se diera paso a la grabación. Quince minutos y treinta segundos más tarde, cuando las cámaras se apagaron, los ministros lo abrazaron. Los más entusiastas lo aplaudieron, en especial aquellos que procuran que tenga un tono menos agresivo y más propio de un jefe de Estado. "Ya está, esto va a ser un golpe muy fuerte -dijo uno de los funcionarios-. Javier pateó el tablero". Lo hizo. ¿Lo hubiera hecho con una economía creciendo al 8 % anual, por ejemplo? Conjeturas lógicas. No es la primera vez desde la guerra de 1982 que un presidente echa mano a la causa Malvinas en tiempos de turbulencias internas. La cadena se transmitió a las 21 del jueves y todos los temas de agenda, desde los que Milei intenta instalar hasta los que busca minimizar o directamente ocultar quedaron relegados frente a la discusión sobre la soberanía de las Islas y la decisión del gobierno argentino de avanzar con sanciones legales y económicas contra las empresas petroleras que participan de la extracción de petróleo, que será acompañada con la construcción de una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego y el envío de una ley de Defensa de la Soberanía Nacional al Congreso. No fue solo el despliegue que le dieron los medios tradicionales o los 30 puntos de rating que midió la transmisión oficial. La Libertad Avanza retomó la iniciativa en el mundo ideal de Milei, las redes sociales, donde había perdido terreno y donde cada vez le cuesta más hacer pie si se compara con el aluvión del primer año de gestión o, incluso, el segundo. Tras meses de pérdida sostenida de protagonismo digital, Malvinas produjo un punto de inflexión en la conversación. La consultora Ad Hoc recopiló 245 mil menciones el viernes solo con las palabras "Malvinas" o "Falklands" y las menciones al líder libertario superaron las 400 mil. Es cierto, con un balance más negativo que positivo, aunque con una mejora de 9 puntos con respecto a agosto y de 21 si se compara con la exposición de la bandera en el Mundial de Fútbol. Lo más interesante para el oficialismo es que aparece una adhesión al reclamo de soberanía -según los datos de Ad Hoc-, que funciona como un tema transversal, capaz de perforar parcialmente la polarización alrededor del universo libertario y del kirchnerismo. El Gobierno y sus patrullas digitales trabajan para alargar el efecto. El viernes a la noche se difundió el listado de las 45 compañías y personas que van a ser investigadas y, eventualmente, castigadas. En los próximos días llegarán los proyectos de ley al Congreso y se comunicará la ampliación presupuestaria para la Base Naval. El operativo se pensó tras la confección de un informe de los servicios de inteligencia con imágenes satelitales y la proyección de datos económicos que alertaron a Milei hace ochos meses sobre los movimientos en el Atlántico Sur. Desde entonces se profundizó el diálogo y la coordinación con Estados Unidos. Argentina, aunque los mileístas más fanáticos lo nieguen, no dio un paso sin informar a la administración de Donald Trump. El mandatario republicano presiona a la OTAN -y al Reino Unido en particular- para que aumente el gasto en defensa. En ese marco se conocieron los dichos de Trump que apuntan a revisar la postura histórica de neutralidad de su país respecto a la soberanía de las Malvinas. Eso aceleró las medidas en Argentina. Trump habló el lunes en el Despacho Oval de la Casa Blanca y, al otro día, Milei reunió al Gabinete y comunicó su decisión. "Acá tenemos una oportunidad", coincidieron varios ministros. Evaluaron hacer un comunicado, pero a medida que el canciller Pablo Quirno daba detalles el fervor interno crecía y Santiago Caputo sugirió hacer una cadena nacional. Milei pidió que los detalles del anuncio permanecieran en secreto. Durante 48 horas, no se privó de insultar -ya característico en él, pero con un alarmante incremento del tono violento-, a quienes especularon con los alcances del anuncio. En la cadena nacional, en cambio, fue medido, casi cortés con la oposición. Instó, inclusive, a dejar de lado las diferencias partidarias. La Casa Rosada apunta a cerrar filas con buena parte de los opositores para tomar fuerza en la lucha externa y, de paso, posicionarse en términos electorales. Como se preveía, las primeras reacciones de las petroleras extranjeras que operan en las islas Malvinas no fueron las esperadas. La británica Rockhopper y la israelí Navitas Petroleum, que están detrás del proyecto Sea Lion, se plantaron y dijeron que cuentan con los permisos para continuar con las exploraciones. El Reino Unido se mostró inflexible. El ministro de Defensa, Wes Streeting, ratificó el control sobre las Malvinas y aseguró que sus Fuerzas Armadas están preparadas las 24 horas para proteger sus intereses. Milei vive estos días como si se tratara de una contraofensiva. Hacía tiempo que lucía acorralado. Podría aseverarse que el resonante triunfo electoral del año pasado se esfumó demasiado rápido. En los primeros tres meses del año la inflación fue más alta de lo que se había proyectado. En simultáneo, en marzo, sobrevino el enorme desgaste por la difusión de las propiedades y el ritmo de vida de Manuel Adorni, que derivaron en una tardía salida. La pendiente siguió con el debate público por los morosos y la gente que no llega a fin de mes. Y ya asomaba con irrumpir con potencia la discusión por el módico crecimiento de la economía, que, además de no cumplir las resonantes promesas del equipo que conduce Luis Caputo, podría retroceder en el segundo trimestre. Ese combo, sumado a la baja en la popularidad presidencial y al encierro de Milei en la Residencia de Olivos, amenazaban con dinamitar su camino por la reelección. Victoria Villarruel, la vicepresidenta, llegó a plantear las "persecuciones imaginarias" del jefe de Estado y dijo tener una "genuina preocupación por su estado". La frase contagió a los opositores. El kirchnerismo hizo planteos extremos, aunque sin ninguna prueba. Milei tuvo que retomar su agenda en la Casa Rosada el 24 de agosto, luego de 45 días sin pisarla, para desestimar el crecimiento de las versiones. Desde ese día, se muestra hiperactivo y promete reuniones semanales de Gabinete. Procura recomponer su figura como representante de la nueva derecha combinando liberalismo económico con nacionalismo político. Atrás, muy atrás, quiere Milei que quede su admiración por Margaret Thatcher y su entrevista de diciembre de 2025 en el diario británico The Telegraph, cuando afirmó que las Islas Malvinas pasarían a ser argentinas "cuando los isleños lo deseen". Aun así, la oposición entró en un laberinto. Cristina hizo silencio. Axel Kicillof se tomó 24 horas para opinar y, al cabo, dijo que el patriotismo de Milei "no salió de su corazón". Juan Grabois ensayó un respaldo. Representantes del PRO y la UCR celebraron la maniobra, lo mismo que un sector del peronismo más vinculado a los gobernadores. En los despachos de Balcarce 50 se ilusionan con la llegada de una primavera política, aunque más no sea efímera, y preguntan: "¿Quién se va a animar a votar en contra del reclamo por Malvinas?" Más que aliados. Javier Milei y Donald Trump, con sólidas coincidencias. Milei lucía acorralado. Vive estos días como si se tratara de una contraofensiva Menciones: Javier Milei, Donald Trump, Santiago Fioriti, Manuel Adorni, Luis Caputo, Victoria Villarruel, Pablo Quirno, Santiago Caputo, Margaret Thatcher, Cristina, Axel Kicillof, Juan Grabois, Rockhopper, Navitas Petroleum, Wes Streeting, cpol1 ejesapp
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