16/08/2026 La Nación - Nota - Política - Pag. 16
El Gobierno busca una estrategia electoral, pero sin "plan platita" Paula Rossi En la Casa Rosada afirman que las bases del programa no se tocan; coinciden en la necesidad de acuerdos, pero difieren en los tiempos "Vamos a seguir trabajando por mejorar cada lugar de cada argentino; por todos los argentinos vamos", dijo a LA NACION la secretaria general, Karina Milei, como mensaje para el arranque de la campaña 2027. Sus palabras fueron escuetas, pero en forma implícita envió un mensaje a quienes todavía no perciben los supuestos beneficios del plan económico. En el Gobierno saben que hay sectores, incluso de clase media, que votaron a Javier Milei en 2023 y 2025 y que aún no están retribuidos por la política oficialista, más allá de la baja de inflación. "De 2024 hasta hoy tenemos una economía que crece despacio; podemos pensar en 2% al año, mucho más despacio de lo que nos gustaría", resumió el titular del Banco Central, Santiago Bausili. El diagnóstico se repite en otros despachos de la Casa Rosada. "La ocupación más importante del Gobierno es que la actividad económica crezca, el tema es la velocidad", explica a LA NACION una alta fuente del Gobierno. En la Casa Rosada saben que cuanto más se acelere, mejores chances tendrá la reelección. El oficialismo de a poco toma temperatura electoral y, mientras piensa en ganar, aclara que no habrá ni "plan platita" ni aumento de subsidios. Aseguran que no hay chances de que el Presidente resigne los ejes troncales de su programa. Por lo tanto, las medidas en estudio buscan adelantar las posibles inversiones para pasar a turbo al plan. Una señal fue el anuncio del ministro Luis Caputo para permitir a los bancos prestar parte de los depósitos en dólares a todas las empresas, con la premisa de que esto ayudará a "reactivar la economía". Los debates sobre cómo encarar la elección se dan bajo el paraguas de la inalterabilidad del programa, que muestra reacciones positivas en la minería y en el agro; pero negativas en la industria y el comercio. En las distintas vertientes oficialistas emerge vocación acuerdista con otras fuerzas, pero hay posiciones disímiles con respecto a los tiempos. El más interesado en lograr un entendimiento temprano es Caputo, que siempre que puede les remarca a sus colegas que hay que ahuyentar el "riesgo kuka" porque, a su entender, es el principal factor de incertidumbre. Caputo promueve acuerdos para mostrar un gobierno con aceptación mayoritaria y disipar las ideas de una vuelta del kirchnerismo. Los integrantes del Gobierno más proclives a sumar gente valoran que Caputo promueva esta posición. Sin embargo, una voz importante de ese universo avisa: "Tampoco el acuerdo político te sube la productividad; tenemos que llegar más holgados a la elección, con salidas que no sean plan platita ni subsidios, pero que lleguen a la gente". En la Casa Rosada hay miradas diversas sobre los altibajos de la marcha de la economía. "Se habla, pero todavía no cae demasiado la ficha", dice una fuente interna. Otra, con fuerte incidencia en el Gobierno, disiente y afirma: "Somos conscientes". En estos días se conoció que 30.633 empresas dejaron de funcionar desde que asumió Milei. También, que la mora total de los argentinos se quintuplicó en 18 meses y supera el 30% fuera de los bancos. En el oficialismo perciben que estos temas pueden limar la capacidad de voto, sobre todo en la clase media, si la oposición los toma como bandera y no hay una reacción propia. En Pro, que volvió a sentarse a dialogar con el Gobierno, entendían que este primer approach respondió tanto a las necesidades electorales como a la vocación de la Casa Rosada de sostener el rumbo económico. "El peronismo está vivo, sabemos la flexibilidad que tiene para juntarse y medir mínimo 30 puntos; eso puede ser letal en la previa de una elección porque los mercados empiezan a moverse y te hacen entrar en un espiral de crisis", advierten los amarillos. La senadora Patricia Bullrich, que también fue parte de aquel gobierno, es otra de las principales propulsoras de un acuerdo amplio con las fuerzas antikirchneristas. Los que la critican le achacan que quiere "hablar con todos" y que hay que delinear quiénes sí y quiénes no. En el karinismo son más escépticos. Quieren acordar, pero todavía no se desviven; lo prevén más para octubre. Ven adentro a parte de los gobernadores, Pro y los radicales más alineados, pero no a cualquier costo, sino en un esquema en que La Libertad Avanza también pueda competir. Los sectores más duros que rodean a Karina Milei anticipan que se van a cerrar acuerdos, pero ninguno de urgencia. Están convencidos de que los fundamentos del programa económico están sólidos y de que cuentan con 95 diputados que podrían sostener cualquier veto, lo que evitaría un escenario como el de 2025, en que la oposición arremetió en el Congreso. Karina Milei inauguró esta semana un local de LLA Menciones: cpol1 ejesapp
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