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16/08/2026 Página 12 - Nota - Política - Pag. 12

Fideos de Bulgaria, recesión y un Milei perdido
Leandro Renou

La crisis se conjuga con un poder económico que ya apuesta a una renovación del oficialismo. LLA entró en fase crítica con un establishment desconfiado. La economía, clave: las ventas, con importaciones ridículas, caen tanto que casi 9 de cada 10 productos en los súper tienen oferta.

No hay misterios en la política. Cuando el poder económico se mueve contra los oficialismos en un escenario de penurias sociales, los gobiernos ingresan al proceso natural de descomposición que los pone en riesgo de cara a su intención de revalidar títulos en elecciones presidenciales. Dos años y medio tardó el presidente Javier Milei en abrirle la puerta, modelo de ajuste brutal mediante, a esa evolución natural hacia un futuro de riesgo: un 2027 que lo tiene a la defensiva demasiado pronto. El emergente de crisis de la Libertad Avanza es la recesión que detonó las finanzas familiares y jaqueó empresas casi sin distinción. El botón de muestra del golpe son el consumo masivo y la industria: según datos a los que accedió Página 12, las ventas están tan caídas que los supermercados tienen casi 9 de cada 10 productos que venden en promoción, y aun así no logran mover la góndola. Además, está estallada la mora en pagos con tarjeta de productos básicos. Todo se da en un contexto donde se están importando cosas ridículas con la intención de entrar bienes más baratos. La sorpresa de la semana fueron los fideos que, provenientes de Bulgaria, llegaron a varios comercios.

En esta línea, los industriales se arman e incuban una sorpresa para el Presidente, que probablemente ocurra a principios de septiembre, cuando se celebre el Día de la Industria más oscuro en décadas. Lo que era calma y obsecuencia en la Unión Industrial (UIA), empieza a quebrarse. Hay que esperar la fecha.

Ese golpe casi irreversible al bolsillo, que ningún sector económico asegura haber visto antes de semejante manera, es el combustible que alimenta la otra parte del levantamiento contra la Casa Rosada: la aparición del poder real, el económico, apurado no por una sucesión centrada en un "Mileísmo sin Milei", sino por la generación de un candidato moderado, pero opositor. El Presidente conserva apoyo del establishment, pero está ingresando a la arena movediza de la desconfianza.

El Círculo Rojo no gana elecciones, pero establece agendas, marca contextos, y una mirada corta en retrospectiva permite ver que cada vez que el establishment se volcó a intentar hacer florecer la ancha avenida del medio, es un problema para el oficialismo. No porque esas opciones garanticen volumen electoral, sino porque pensar en esa alternativa es, en sí mismo, un hecho de emancipación elegante del modelo económico actual. La exploración de una tercera vía opera como el hecho fundacional de la crisis política de cualquier oficialismo. Es el principio del fin.

Más allá de que Emilio Monzó, ex PJ y PRO y actual armador de outsiders esté dedicado casi enteramente a posicionar al banquero Jorge Brito y al empresario de medios Daniel Hadad, lo relevante no son los nombres, sino la acción. La idea es que de ese polo salga un candidato filo PJ más de derecha. Monzó vocea que quieren jugar la interna del peronismo. Intenta que sean parte de una discusión abierta del partido. Todo corre en paralelo a la reaparición paulatina de Sergio Massa y la reunión que Axel Kicillof y Máximo Kirchner mantuvieron esta semana en el Hotel Emperador con gobernadores y parlamentarios. Todos son diferentes, pero el barco se mueve, diagnostican en el empresariado, donde las reuniones con alternativas a Milei parecen como escenarios habituales. Lo importante es el ruido, la ebullición. Lo que hoy los factores de poder huelen es ese clima de calma pre tormenta. Lo admitió la propia Patricia Bullrich en una reunión con ceos: dijo que bajó su supuesta candidatura presidencial porque el clima es muy adverso para el oficialismo. Y tiene sólo una chance que no pretende desperdiciar.

El Gobierno no interpreta que el establishment ya está en el proceso de selección. De ahora en más, lo exprimirán para conseguir lo poco o mucho que les falta conseguir del Estado. Y vendrá la renovación. Como Milei no parece conocer la política ni la historia, se le complica contemplar la jurisprudencia: en 2013 Massa fue la herramienta para ganarle al kirchnerismo; en 2018, en la mesa de la parrilla Roldán, Marcelo Tinelli, Daniel Vila y el dueño de Swiss Medical, Claudio Belocopitt, intentaron primero crear a Roberto Lavagna Presidente, luego fueron por el cordobés Juan Schiaretti y el salteño Juan Manuel Urtubey y terminaron, como los anteriores fallando y sin volumen, anidando en Alberto Fernández, el aliado moderado para ganarle a Macri. El escenario actual parece decantar en algo similar. Cabe recordar también que, en 2023, Horacio Rodríguez Larreta, el entonces alcalde porteño, fue el elegido por el establishment. Perdió y viraron a último momento, primero a Patricia Bullrich y luego a Milei. Cada vez que el poder económico sugiere que es momento de terceras vías, deberían sonar las alarmas en los oficialismos. Es lo que está pasando hoy. Es irrelevante si Brito es muy joven, como se comentó hace unos días en una reunión de armadores, o si Hadad prefiere esperar un turno más. Lo que es relevante es el ruido, la aparición. En los papeles, según confiaron cerca de ambos a este diario, Hadad quiere bendecir al dueño del Banco Macro, el más cercano a la vía PJ. Además, los dos fueron sondeados por Macri. Los dos dijeron bueno. No quieren jugar ahí.

Macri, más allá de los abandonos circunstanciales, aparece bastante empoderado para tener tan poco poder. Hernán Lacunza, su último ministro de Economía, se lanzó de candidato a Presidente 2027 y habló con algunos empresarios. A nadie le convenció demasiado, pero su salida alcanzó para que Milei convoque a Mauricio a charlar. El ruido marca, aquí también, que Milei está herido de gravedad por la política, pero, sobre todo, por su propio plan económico. Lacunza insistió ante ceos que él seguirá insistiendo con una candidatura.

Recuadro: Hay importaciones increíbles. Llegó pasta búlgara y pan miñón de Alemania. Los súper compran, pero no venden ni importado ni nacional.

Recuadro: El modelo es su propia tumba

La consultora 1816, aquella que tiene a sus informes circulando siempre en los despachos del Ministerio de Hacienda, comunicó hace unas horas que el rendimiento de títulos públicos está afectado por encuestas negativas para Milei y la idea de que la economía no arranca. La firma de los ex gerentes del Banco Mariva argumenta: "el desempeño relativo de los bonos soberanos en Dólares (y también de las acciones, con el Merval alcanzando esta semana mínimos en Dólares desde mediados de mayo) seguramente también haya tenido que ver con las últimas encuestas.

Tanto el ICG que Poliarquía elabora para la Universidad Di Tella como la encuesta de AtlasIntel que publica Bloomberg sugieren que la aprobación de Milei volvió a mínimos (o a casi mínimos) de su gestión". Agregan que "los últimos datos económicos tampoco ayudan a mejorar las expectativas de los inversores con respecto a la actividad y a las perspectivas políticas de mediano plazo. No porque las cifras agregadas sean preocupantes, sino más bien porque siguen consolidando la idea de una economía muy heterogénea, con energía y minería volando y con los sectores más tradicionalmente intensivos en mano de obra sin terminar de recuperarse".

Esta semana se conocieron balances muy negativos de alimenticias como Molinos y Havanna. El consumo está en un callejón sin salida. Antes de que Milei llegara al poder, el 50 por ciento de los productos que venden los hipermercados tenían algún tipo de promoción. Hoy el número subió al 85 por ciento. Es paradójico, pero en la economía más abierta del mundo, según la proclama libertaria, no sólo hay balances rojos, ventas caídas y empresas cerradas, sino que opera una especie de Precios Cuidados de hecho. Juegos del hambre para intentar dar vuelta ventas demolidas.

Mientras tanto, los comercios importan cosas, cualquier cosa, para compensar pérdidas. ¿Cómo hacen? A los fideos de Bulgaria se suman panes lactales alemanes y miñones de esas latitudes que se venden empaquetados por unidad. También vienen de tierras bávaras budines de a una porción. ¿Por qué los traen? Están regalados en precio, podrían venderlos 20 por ciento más baratos, pero la gente no los elige. Aun así, los venden 10 por ciento más barato para financiar el resto de las promociones de productos que entienden la gente quiere más. El supermercado y las cosas bizarras que allí ocurren son la mejor muestra de un modelo de confusión económica.


Menciones: cpol2


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