15/08/2026 Página 12 - Nota - Finanzas - Pag. 5
Nuevo esquema para empresas Sandra Cartasso El Gobierno avanzó con una flexibilización de los créditos en dólares para empresas. El nuevo esquema permitirá que los bancos destinen hasta el 15 por ciento de sus depósitos en dólares a préstamos para empresas que hasta ahora no estaban habilitadas para recibirlos. Mientras los funcionarios salieron a defender la medida, empezaron a llover críticas de economistas heterodoxos. Federico Furiase, secretario de Finanzas, justificó este viernes la decisión y aseguró que permitirá canalizar el aumento del ahorro hacia la inversión. Los depósitos en dólares pasaron de unos 23.000 millones a cerca de 40.000 millones y, según el funcionario, actualmente los bancos prestan alrededor del 60 por ciento de esos fondos. La intención oficial es llevar esa proporción hasta el 75 por ciento. Furiase estimó que la modificación podría generar hasta 6.000 millones de dólares adicionales de crédito para personas jurídicas. Sin embargo, la medida modifica uno de los criterios regulatorios que se consolidaron después de la crisis de 2001: limitar el crédito en dólares principalmente a empresas con capacidad de generar ingresos vinculados a esa moneda. El objetivo era reducir el descalce entre la moneda en la que una empresa se endeuda y aquella en la que obtiene sus ingresos. El economista y exvicepresidente del Banco Central, Jorge Carrera, advirtió que las regulaciones vigentes no alcanzaban solamente a exportadores, sino que ya permitían financiar en dólares una parte importante de la producción y la inversión en bienes transables. Con el cambio podrán acceder también empresas cuyos ingresos estén fundamentalmente en pesos. Allí aparece el principal riesgo. Un crédito en dólares puede ofrecer una tasa de interés considerablemente menor que uno en pesos, pero parte de esa diferencia se explica porque el riesgo cambiario queda en manos del deudor. Si el tipo de cambio permanece estable, el financiamiento puede resultar atractivo. Si se produce una devaluación, en cambio, la deuda medida en pesos aumenta mientras los ingresos de la empresa pueden no acompañar ese movimiento. El resultado es un deterioro de su capacidad de pago. Carrera vinculó además la decisión con las dificultades que enfrenta actualmente el crédito en pesos. Las tasas continúan elevadas, mientras la caída de ingresos y el aumento de la mora limitan la expansión del financiamiento. También puede tener un efecto sobre el mercado cambiario. Las empresas que reciben estos préstamos deben liquidar los dólares en el mercado oficial, lo que puede aumentar la oferta de divisas y facilitar la compra de reservas por parte del Central. El punto más sensible aparece si el riesgo cambiario finalmente se materializa. Una devaluación importante podría elevar al mismo tiempo la carga financiera de numerosas empresas endeudadas en dólares y provocar un aumento de la morosidad. Si el problema alcanza una escala suficiente, dejaría de involucrar solamente a deudores y bancos particulares y podría convertirse en un riesgo para el sistema financiero. El punto más sensible aparece si el riesgo cambiario finalmente se materializa. Menciones: Ceco1 cfinanE
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