15/08/2026 Página 12 - Nota - Economía - Pag. 2
¿Cuándo habrá plata? David Cufré Pasados siete meses de 2026, la inflación es más alta que la registrada en el mismo período de 2025. Es decir, los precios no se desplomaron como prometía Javier Milei, sino lo contrario. Entre enero y julio del año pasado la inflación acumulada fue del 17,3 por ciento, mientras que en los mismos meses de este año, el IPC escaló 19,3 por ciento, 2 puntos porcentuales más. En julio, además, la inflación también fue más baja en 2025, con una tasa del 1,9 por ciento, contra el 2,1 por ciento del mes pasado, con lo cual no pareciera haber grandes avances en el combate contra el alza de precios. Incluso hay más datos que contradicen el relato autocelebratorio del Gobierno sobre el supuesto éxito de su programa. Por ejemplo, de los últimos 15 meses, 12 habían de haber colapsado, y no había ocurrido. “Pero quiero decirles -siguió- que la inflación a mitad del año que viene se va a terminar. Nosotros hemos fijado la cantidad de dinero a mitad del año pasado. Eso quiere decir que la inflación tiene fecha de defunción y es a mitad del año que viene”, arremetió Milei. Un mes después, en mayo de 2025, el presidente volvió sobre el tema y detalló los tiempos de impacto de la política monetaria. “La cantidad de dinero, la base monetaria amplia, está fija desde mediados de año pasado. ¿Qué quiere decir eso? Que, como la política monetaria tiene un rezago que oscila entre 18 y 24 meses, a mitad del año que viene la inflación en la Argentina va a ser historia, va a desaparecer. Puede ser un mes más, un mes menos”, afirmó. Lejos de retroceder en el planteo, el Presidente comenzó a precisar el pronóstico. Registraron una aceleración del Indice de Precios al Consumidor respecto del mes anterior. Desde mayo de 2025, solamente abril, mayo y junio de este año mostraron declives, con solo un mes, junio, con una tasa inferior al 2 por ciento (1,9), mientras que julio volvió a la tendencia anterior, con el 2,1 por ciento. Son cifras que están muy lejos del discurso encendido del Presidente, que anticipa una y otra vez una derrota de la inflación que no se produce. El diario El Norte recopiló las siete veces que Milei aseguró que el triunfo estaba al caer. La primera fue en abril de 2025. Más allá del mensaje político que expresa cualquier presidente, su diagnóstico técnico no dio los frutos esperados. “Ustedes me podrán decir que la inflación aún es alta: sí, aún es alta”, señaló en aquel momento, reconociendo que ya habían pasado varios meses desde que supuestamente la inflación debía haber colapsado, y no había ocurrido. En diciembre de 2025, cuando el IPC fue el 2,8 por ciento y los resultados no llegaban, proyectó que el ansiado retroceso sería categórico hacia agosto de 2026. “Mitad del año que viene, o agosto, la inflación va a converger a 0 coma algo. Seguro va a empezar con 0”, afirmó entonces. Finalmente, Milei reiteró esa previsión en marzo de este año: “En agosto la inflación minorista arrancará con 0, les guste o no les guste”. Después del 2,1 por ciento de julio, los economistas, bancos y universidades que participan de la encuesta de expectativas de mercado del Banco Central anticipan para agosto una inflación del 1,8 por ciento. Sin embargo, y aunque la receta no funciona, el Gobierno no ofrece señales de querer modificarla a corto plazo. Otros indicadores también marchan muy distinto a lo previsto por el Gobierno. El crecimiento de la economía, por caso, debería ser del 5 por ciento este año, de acuerdo al Presupuesto, o del 3,2 por ciento, según el relevamiento de expectativas de mercado del Banco Central en enero, o del 3,5 por ciento, para el FMI. Pero a esta altura del año, las previsiones de expansión del PIB se redujeron a 2,7 por ciento en el REM, con un puñado de sectores primarios como principales motores, mientras el resto sigue estancado o para atrás, como la industria, el comercio y la construcción. También empeoró el ritmo de destrucción de empresas. Desde que gobierna Milei cerraron 30.633 firmas, el 6,0 por ciento del total de unidades productivas (pasaron de 512.357 en noviembre de 2023 a 481.724 en mayo pasado). Pero de ellas, 15.059 dejaron de operar en el último año, a razón de 41 por día, frente a las 15.574 entre diciembre de 2023 y mayo de 2025, un promedio de 30 por día. Más conocidos son los datos de aumento del endeudamiento de las familias y, sobre todo, de la morosidad. La mora total del crédito a personas, que incluye el crédito del sistema financiero y no financiero, se quintuplicó en los últimos 18 meses. El deterioro es todavía mayor fuera de los bancos: entre los proveedores no financieros de crédito -fintech, tarjetas no bancarías, casas de electrodomésticos-, los atrasos mayores a tres meses alcanzaron casi un tercio del total. Frente a esta realidad, que expone la crisis de ingresos de los hogares, por la combinación de salarios y jubilaciones que suben por debajo del ritmo de los precios, de las tarifas de servicios públicos y de las tasas de interés de los créditos, el Gobierno responde con la ratificación de la estrategia que busca la desinflación mediante el ajuste fiscal, el ajuste monetario y el dólar planchado. Pero como advierte que no alcanza, ahora lanzó la medida temeraria de relajar los controles macroprudenciales que se pusieron después del estallido de la convertibilidad en 2001, para evitar una crisis como esa, que terminó en el corralito. El objetivo de Caputo es prestar dólares a tasas de interés más bajas a empresas que no generan dólares, sino que facturan en pesos, por lo cual quedan expuestos al riesgo de una devaluación y a no poder devolver los dólares, que son de los ahorristas. Si bien se habilitó un máximo del 15 por ciento de los depósitos, el riesgo va en aumento. El Gobierno ofrece créditos en moneda extranjera para tratar de reavivar la economía, pero en los bolsillos lo que faltan son pesos. Mientras esa situación no cambie, es difícil que el resultado sea distinto al de los últimos meses. Menciones: cnot
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