09/08/2026 Clarín - Nota - El País - Pag. 14
El Banco Central dice que la inflación se "desenganchó" del dólar Mariano Boettner Este jueves se conocerá el IPC nacional. El BCRA planteó que la suba del tipo de cambio influye menos en el índice La aceleración de precios en la Ciudad de Buenos Aires en julio volvió a poner sobre la mesa a las estimaciones del IPC nacional, que se conocerá este jueves. El consenso del mercado es que el índice será cercano al 2%, en la zona del 1,9% que había registrado junio. Y eso pese a que el dólar tuvo una suba de 5% en un solo mes. En el Gobierno creen, precisamente, que la suba del tipo de cambio entre el primer y el último día de junio no influyó en el ritmo de precios, ni ese mismo mes ni en el siguiente. Esa singularidad fue analizada en el último informe trimestral de gestión del Banco Central, que postuló que el dólar se habría desenganchado del IPC, al menos como efecto inmediato. Esa mirada quedó plasmada en el último Informe de Política Monetaria (IPOM) de la autoridad monetaria, El Central defendió una de las principales hipótesis del programa económico: que el traslado de las variaciones del dólar a los precios perdió intensidad y que la inflación comenzó a responder cada vez menos a los movimientos cambiarios de corto plazo. El documento sostiene que durante el segundo trimestre los bienes del IPC-S (subyacente, una medición creada por el banco) siguieron mostrando cierta desvinculación respecto de las oscilaciones del tipo de cambio nominal. Como ejemplo, recordaron que en junio el dólar oficial aceleró su ritmo de suba -3,9% promedio mensual y 5,2% entre puntas- mientras la inflación subyacente de bienes descendió hasta 1,5%. "Así como la caída promedio del tipo de cambio en los primeros meses del año no se reflejó rápidamente en una desaceleración de los precios de los bienes subyacentes, el incremento en el ritmo de suba del tipo de cambio nominal durante junio coincidió con la moderación de ese conjunto de precios", afirma el informe. Para el Banco Central, ese comportamiento refleja una esperable baja correlación entre las variaciones cambiarias de corto plazo y la evolución de los precios. La explicación cobra relevancia porque constituye uno de los principales argumentos oficiales para sostener que la aceleración del dólar registrada durante desde que sobrepasó los $1.400 en junio tampoco debería haber tenido un impacto significativo sobre la inflación. En el mercado, la mayoría de las consultoras proyecta un IPC nacional cercano al 2%, pese a la mayor volatilidad cambiaria observada el mes pasado. El Banco Central apoya esa hipótesis en la evolución de la inflación subyacente, a la que considera un mejor indicador de la tendencia de fondo. Es un indicador propio que excluye precios como alquileres o expensas y también cortes de carne, todos valores que considera volátiles y que ensucian una medición más estable. Según el IPOM, el IPC-S BCRA promedió un aumento mensual de 2,1% durante el segundo trimestre y retrocedió hasta 1,6% en junio, un registro que el organismo describe como comparable con los observados en 2017. "La reducción de la inflación no se debe solo a factores transitorios y estacionales en ítems específicos del IPC, sino que responde a un proceso difundido, atribuible a los determinantes profundos del régimen macroeconómico", sostiene el documento. El Banco Central atribuye esa evolución al equilibrio fiscal, la eliminación del financiamiento monetario del Tesoro y el sesgo contractivo de las políticas fiscal y monetaria. El BCRA sostiene que los índices de inflación deberían ser más bajos en relación a lo que observó entre abril y junio. El organismo espera que esa medición propia de inflación subyacente continúe en caída por el ajuste fiscal, el apretón monetario y cierta desvinculación de corto plazo entre el tipo de cambio y los precios. Conferencia de prensa. Santiago Bausili y Vladimir Werning presentaron un informe reciente. Menciones: Ceco1 cfinanE ejesapp
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