02/08/2026 Clarín - Nota - Sumario - Pag. 2
Milei apela al Milei original para reenamorar al núcleo duro Ignacio Miri Javier Milei tiene un problema: luego de dos años y medio en el poder, al Presidente **le cuesta mantener el envoltorio novedoso con el que irrumpió en la política**. Pero sus competidores tienen un problema simétrico, porque Javier Milei, luego de dos años y medio en la Casa Rosada, **sigue siendo el político más disruptivo** en un contexto histórico -por la ubicuidad del aburrimiento o por el mero descontento- que castiga lo conocido y le ofrece oportunidades a dirigentes que hasta hace poco habrían sido descartados por incorrectos. A esta altura ya no hace falta aclarar que la novedad, la disrupción y la valentía política son características despegadas de la eficacia en la dificilísima tarea de proporcionar bienestar a la población: se puede tener todas esas cualidades y a la vez encabezar un gobierno fallido. La elección que tendrá que enfrentar Milei el año próximo **servirá para que los ciudadanos opinen sobre su desempeño como gobernante** y digan si creen que acertó o no. Sin embargo, como ninguna elección se juega en soledad, los electores también **compararán a Milei con sus competidores**, y allí ya no se preguntarán solo sobre lo que pasó si no también sobre lo que puede pasar si ganan los otros. Hoy, aunque falta muchísimo para la renovación presidencial, el principal competidor de Milei es el peronismo y el peronista principal es Axel Kicillof. Ellos prefieren no decirlo en público, pero **los dos, Milei y Kicillof, se eligen secretamente**. Son rivales perfectos, porque casi no tienen que hacer nada para definir sus perfiles: la simple comparación con el que está parado enfrente alcanza para preanunciar lo que cada uno de ellos dirá. Los dos, con palabras distintas, dicen **"yo voy a hacer lo contrario que lo que hizo o quiere hacer él"**. Los dos son economistas y los dos tienen cincuentaypico, y ahí se terminan las cosas que los acercan. Hoy no es posible saber si la pelea de fondo de 2027 terminará siendo entre ellos dos -**esta es una época en la que las sorpresas nunca se descartan**- pero sí se sabe que la pregunta que guiará a los electores será sobre economía. ¿Será la baja de la inflación lo más importante en la cabeza de los votantes o será el dinero que tienen en sus bolsillos cuando empieza o cuando termina el mes? ¿Será la satisfacción por la opción exportadora que tomó la Argentina en estos años o la angustia por una matriz de empleo que se está deshilachando sin pausa lo que defina el voto? El Índice de Optimismo Ciudadano que hace la consultora Poliarquía de julio -que se conoció esta semana- muestra que el ánimo de los argentinos viene en caída. Este año, quienes manifiestan un pesimismo leve, fuerte o extremo hicieron caer ese índice un 23%, y **el principal motivo de esa declinación del humor social está en los votantes antikirchneristas**: en ese mundo, sobre todo en quienes se reconocen como ex seguidores de Juntos por el Cambio, ni siquiera la salida de Manuel Adorni del Gobierno les hizo aflorar una sonrisa. Es muy probable que en los meses que siguen ese sector siga refunfuñando contra Milei, porque el Presidente estará dedicado, como ocurrió en los últimos días, a reforzar su núcleo de votantes. La pelea con Lula, la prédica anti inmigrantes y el regreso de la discusión contra la legalización del aborto **son todas galletitas destinadas al paladar libertario**. Allí, cuando no hay buenas noticias económicas para mostrar, las batallas culturales siempre son bien recibidas. El año que viene estará más dedicado a seducir al votante blanco, aunque en esos casos siempre se corre el riesgo de que la demora genere un malestar irreductible. Kicillof, en cambio, antes de dedicarse a consolidar su núcleo propio, tiene por delante la pelea contra los Kirchner, **una batalla que Cristina quiere empezar todos los días desde cero**. ¿Puedo competir o no? Esa pregunta, que la Justicia ya respondió con letras de molde, como diría la ex presidenta, es la que Cristina le repite una y otra vez a su antiguo ladero. Debe ser desesperante para Kicillof que le tiren una y otra vez esa lanza que lo obliga, cada vez que aparece en el aire, a volver a dibujar los límites de la cancha. Sólo cuando la resuelva, el gobernador podrá levantar la cabeza y planear su elección. Presidente. Javier Milei, el 25 de julio en San Pablo, en el lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro. La novedad, la disrupción y la valentía política son características despegadas de la eficacia Próxima columna Alejandro Borensztein volverá a publicar su columna el domingo. Menciones: Javier Milei, Casa Rosada, Axel Kicillof, Lula, Kirchner, Cristina, Poliarquía, Manuel Adorni, Flávio Bolsonaro, San Pablo, Argentina, Ignacio Miri, Alejandro Borensztein, Juntos por el Cambio
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