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01/08/2026 LaNacion.com - Noticias

Milei, los mensajes de odio y la prolongación del modo Mundial
Fernando Laborda

Fernando Laborda/n

El endurecimiento de las normas migratorias apela a un sentimiento nacionalista más que a un conflicto concreto
Javier MileiMarkus Schreiber
El recreo que significaron las gambetas de Lionel Messi y las remontadas épicas de la selección argentina ha llegado a su fin. Los argentinos han dejado atrás el modo Mundial, pero el gobierno de Javier Milei parecería dispuesto a evitar que se apaguen completamente algunos de sus ecos. El mejor indicador es el reciente decreto de necesidad y urgencia firmado por el Presidente y miembros de su gabinete para habilitar el rechazo o la expulsión de extranjeros que hubieren dirigido mensajes de odio o incitado a la violencia contra el pueblo argentino en su conjunto o contra algún ciudadano de nuestro país.
La Argentina dista de tener los problemas migratorios que pueden sacudir hoy a Europa. No existe, consecuentemente, una porción importante de su población preocupada por la llegada de inmigrantes ni por la posibilidad de que estos afecten su calidad de vida, más allá de problemáticas focalizadas en zonas fronterizas, como por ejemplo la atención de ciudadanos bolivianos en centros de salud de la provincia de Salta.
Según la comunicación de la propia Presidencia de la Nación, el decreto que modifica la ley migratoria responde a “las recientes manifestaciones de hostilidad contra la República Argentina y los argentinos” difundidas durante el tramo final del Mundial de fútbol y tras el partido contra España. Resulta claro que la cuestión está conectada, entonces, con la supuesta campaña antiargentina, un tema alimentado desde las redes sociales que, poco a poco, iba cediendo terreno, aunque el Gobierno pretendería retomarlo para aprovechar el sentimiento nacional manifestado en ocasión del Mundial. Así, al menos, lo entienden analistas de opinión pública, como Lucas Romero, para quien “el Gobierno quiso embanderar con patriotismo una posición antimigratoria que no deriva de una demanda extendida en la población”.
No faltan quienes ven en el decreto que endurece las reglas migratorias una suerte de compensación o sobreactuación por parte del propio Presidente, luego de que evitara apoyar la actitud de los futbolistas de la selección argentina que, tras la semifinal ante Inglaterra, exhibieron una bandera con la leyenda “Las Malvinas son argentinas” en el campo de juego. Ayer, en declaraciones realizadas en Telefé, Milei ratificó que “no está bueno mezclar el agua con el aceite” y dijo estar en sintonía con Lionel Scaloni, en el sentido de que “es un deporte, un juego”.
La medida contra extranjeros que promuevan la violencia encuentró otro tipo de cuestionamientos por parte de distintos especialistas en derecho. Se señaló, por un lado, que no está justificada su necesidad y urgencia en tanto no se advierte hoy una legión de extranjeros que hayan hablado mal de la Argentina en nuestro país o haciendo fila para ingresar al territorio nacional.
Por otro lado, se cuestionó que la categoría de discursos de odio es muy imprecisa, más allá de todo acto de ultraje de símbolos patrios.
Los futbolistas Giovani Lo Celso y Nicolás Otamendi, junto a la pancarta con la frase "Las Malvinas son argentinas", tras la victoria ante Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026Rebecca Blackwell - AP
Si bien en las últimas horas el primer mandatario ha puesto todas las fichas en la batalla contra la cultura inflacionaria a través de la defensa de su proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, algunos observadores ven en el endurecimiento de las normas migratorias un recurso al nacionalismo que le permita al Gobierno recuperar el manejo de la agenda pública.
En los últimos días, superado el furor por el Mundial, la realidad económica ha vuelto a apropiarse de esa agenda y las encuestas de opinión pública que se han ido conociendo indican que cierto malhumor social no ha cedido.
Un reciente trabajo de la consultora Poliarquía revela que, en julio, el Índice de Optimismo Ciudadano ha caído un 9% respecto del mes anterior y acumula una contracción del 23% en lo que va del año. Lo peor es que se ubica en su valor más bajo desde febrero de 2024.
Por su parte, la última medición de Giacobbe & Asociados aporta otro dato inquietante para el gobierno de Milei. Frente a la pregunta “¿Cómo sentís que está la economía?“, casi el 55% de las personas consultadas opina que está empeorando y el 8,7% cree que está estancada. Un 19% que considera que la economía está mejorando, pero no lo está sintiendo. Tan solo el 16,6% sostiene que la economía está mejorando y lo está percibiendo personalmente.
Se trata de números que plantean un gigantesco desafío para un gobierno que, a diario, realiza un descomunal esfuerzo para mostrar brotes verdes, que pueden apreciarse en sectores como el energético y el minero o en el campo, pero que por ahora no se están traduciendo en más fuentes de trabajo y en mayor consumo para la mayor parte de la población.
Aun así, una encuesta de Synopsis podría aportar uno de los datos quizás más alentadores para el Gobierno, en el contexto de su batalla cultural contra las políticas inflacionarias. Frente al interrogante “¿Qué tan dispuesto estás a tolerar algo más de inflación si ello te permite percibir algo más de ingresos?“, el 50% respondió ”poco o nada dispuesto", mientras solo el 29,4% contestó “totalmente o bastante dispuesto”.
La apuesta del oficialismo es que la paciencia ciudadana y la falta de alternativas novedosas por parte de la oposición se imponga sobre un probable desencanto de algunos de los votantes que apoyaron a Milei.


#71021928   Modificada: 01/08/2026 01:55 Cotización de la nota: $2.627.330
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