01/08/2026 La Nación - Nota - El Mundo - Pag. 3
La irrupción de 60.000 migrantes en Ceuta desata una crisis europea Juan Landaburu Sánchez calificó la ola como un "ataque a la integridad territorial", pero quedó envuelto en una crisis diplomática después de que varios países europeos cuestionaron sus políticas migratorias; la gran mayoría regresó a Marruecos CEUTA.- La irrupción de 60.000 marroquíes en el enclave español de Ceuta, de los cuales la gran mayoría emprendió el regreso, desató ayer una grave crisis en la Unión Europea mientras el gobierno de Pedro Sánchez intentaba capear la doble tormenta migratoria y diplomática. Durante una estadía en Ceuta, Sánchez calificó la ola migratoria como un "ataque a la integridad territorial" y acusó a las "mafias de traficantes" de ser las responsables del masivo flujo a las costas del enclave. El mandatario responsabilizó así a los tratantes de personas que "engañan a muchos jóvenes (...) que encuentran la muerte, ya sea en el océano o, en este caso, en la frontera con España en la ciudad autónoma de Ceuta". Desde principios de semana habían empezado a llegar cientos de personas al enclave, tanto a nado como saltando las vallas, en su mayoría hombres jóvenes y adolescentes. Pero a partir de anteayer, y en apenas unas horas, la marea humana se multiplicó hasta alcanzar las 60.000 personas. Cincuenta y siete murieron en el intento de empezar una nueva vida, según indicaron las autoridades. Según el gobierno del socialista Sánchez, y de manera también veloz, durante la jornada de ayer se produjo un caudaloso reflujo de 48.000 migrantes que volvieron sobre sus pasos tan rápidamente como habían llegado. El escenario había cambiado en Ceuta, donde tras los primeros días de eufórica libertad y entrada accesible, otros recién llegados se toparon con el paso bloqueado por militares. Decenas de soldados, apoyados por la Guardia Civil, custodiaban la costa e impedían nuevas entradas. A pocos metros, al otro lado del acantilado, una larga fila de personas serpenteaba a través de la frontera, de regreso a Marruecos. Mujeres, hombres y niños avanzan en silencio, exhaustos, tras pasar la noche en los parques, las playas y las colinas de la ciudad autónoma, sin comida ni agua. Rachid Sbihi, que dirige una asociación de agentes de la Guardia Civil, describió la situación como una "grave crisis humanitaria", y dijo que miles de migrantes -entre los que había menores no acompañados- se quedaron durmiendo a la intemperie mientras otros deambulaban sin rumbo. Muchos de los fallecidos se ahogaron, subrayó Sbihi, pero algunos también perdieron la vida en una estampida para cruzar la valla del espigón en el Tarajal, una playa urbana cerca de un puesto fronterizo con Marruecos. Las aguas próximas a la valla fronteriza estaban llenas de boyas, zapatos y otras pertenencias abandonadas. "Entré pensando que podría obtener asilo en España y, con el tiempo, traer a mi esposa e hijos. Pero aquí todo está cerrado, no podemos comer, no sabemos dónde dormir; prefiero volver antes de morir de hambre", declaró Abdel Atif, un joven marroquí, a la cadena Cadena Ser. Durante los momentos más críticos, la gendarmería del lado marroquí del enclave desplegó cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersar a la multitud apiñada en las colinas de la cercana Fnideq, mientras que la Guardia Civil y el Ejército español acordonaban las entradas al enclave. Mientras tanto, otros migrantes también intentaron ingresar a Melilla, el otro territorio español en el norte de África, donde se enfrentaron a la policía. **Reacciones** Varios países del continente reaccionaron con firmeza ante la crisis migratoria española, empezando por Italia, que anunció la suspensión temporal con España del acuerdo de libre circulación europeo, el tratado de Schengen, con el respaldo de Finlandia y Dinamarca (ver página 4). "La suspensión temporal de Schengen con España es una decisión necesaria para proteger la seguridad de nuestros ciudadanos y defender las fronteras de Europa", escribió en X el canciller italiano, Antonio Tajani. En Washington, el presidente estadounidense, Donald Trump, llevó agua para su molino calificando de "terribles" las imágenes que llegaban desde el enclave español. "Así estaremos nosotros dentro de tres años si gana el bando equivocado", declaró en Fox News antes de las elecciones de medio mandato de noviembre, para las que los demócratas parten con ventaja en algunas encuestas (ver Página 10). El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, reaccionó a las críticas en su cuenta de X llamando al fin de la "confusión". La integridad del espacio Schengen "está absolutamente garantizada" porque la mayoría de los migrantes que entraron al enclave español de Ceuta han regresado a Marruecos, señaló. "No es posible trasladarse de Ceuta y Melilla a la Península sin identificarse en un control de policía", añadió. Y concluyó: "Basta de confusión interesada". "No es tiempo de dividir, es tiempo de seguir construyendo una UE fuerte y unida", dijo por su parte el presidente Sánchez, en un mensaje donde recordaba que hay otros puntos de la Unión Europea donde entran inmigrantes ilegales. Los dardos no vinieron solo de afuera. Juan Jesús Vivas, el presidente de la ciudad autónoma, lamentó en una comparecencia una respuesta "tardía e insuficiente" del gobierno de Madrid y dijo que "asimilar esta presión es absolutamente imposible". Refiriéndose a la exigua población de Ceuta, un territorio de solo 18,5 km2 y 85.000 habitantes, dijo que "en proporción, es como si 34 millones de personas hubieran entrado en España en 24 horas". En las calles de la ciudad, los comercios seguían cerrados desde el jueves como si fuera un domingo y la confederación de empresarios local recomendó mantener las persianas bajas "hasta que se garantice la seguridad". Una periodista de AFP vio a policías amenazando con sus porras a grupos de migrantes mientras les señalaban el camino hacia la frontera con Marruecos. "¡Que os vayáis!", dijo uno de los agentes a un pequeño grupo en el paseo del Revellín, en el centro de la ciudad. Cientos de residentes de Ceuta se manifestaron frente al ayuntamiento para protestar al grito de "¡Ceuta unida jamás será vencida!". Algunos gritaban "¡A por ellos". También hubo una manifestación en Madrid, con cientos de personas congregadas frente a la embajada de Marruecos y expresando su rabia contra lo que describieron como una "invasión". Muchos vestidos de negro, los manifestantes se concentraron frente a la legación al grito de "¡España cristiana y no musulmana" y "¡Unidad nacional!" (ver página 6). Algunos portaban una gran pancarta en la que se leía "Remigración", un término promovido por varios grupos de extrema derecha en Europa que alude al retorno forzado o incentivado de migrantes o personas de origen inmigrante. Otros enarbolaban banderas rojas y amarillas de España y reclamaban la defensa de la "identidad española". También hubo manifestantes que hicieron el saludo nazi, algunos abiertamente y sin cubrirse el rostro. El gobierno de Sánchez también fue objeto de críticas durante la protesta. Los manifestantes lo acusaron de "vender" España "a los musulmanes" y lo responsabilizaron de lo que calificaron de "crisis descontrolada". Policías españoles asisten a una migrante en las costas de Ceuta Menciones: polint cnot
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