25/07/2026 Página 12 - Nota - Política - Pag. 7
La contundencia de un pedacito de hueso Thiago Buglione Tras la restitución de los restos, homenajearon a los identificados de La Perla. "La contundencia de un pedacito de hueso". Familiares y sobrevivientes recordaron en una emotiva misa a Nélida Noemí Moreno, José Luis Goyochea, Rosa Cristina Godoy y Carlos Cruspeire. "Hoy somos un poco más libres", dijeron. 50 años después y a 700 kilómetros de donde fueron secuestrados Nélida Noemí Moreno, José Luis Goyochea, Rosa Cristina Godoy y Carlos Cruspeire, sus hijos, familiares y seres queridos pudieron reencontrarse con sus restos. Fue tras el inmenso trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) que permitió, entre marzo y mayo, identificar los cuerpos de 29 personas que fueron detenidas en el centro de La Perla, Córdoba, por la última dictadura. Peregrinaron hacia la parroquia Nuestra Señora de la Merced, donde celebraron una misa en sus memorias. "Siento que mis papás y los papás de Águeda, hoy son libres", expresó Mariela Cruspeire, hija de Rosa y Carlos. Ajenos al frenesí del receso invernal, que llena el microcentro porteño de niños y adultos revoloteando por la calle Florida, hay un grupo de personas esperando amontonadas en la esquina de Perú y Avenida de Mayo. Sostienen carteles con palos largos por sobre sus cabezas, con el nombre y la foto de otras personas, que no están ahí. "Desaparecido en 1976 y detenido en La Perla", ilustra una de las tantas pancartas. El mini parlante del vendedor ambulante de mates y demás artesanías completa la escena al ritmo de "Nos siguen pegando abajo", de Charly García. Una vez que llegan Águeda Goyochea (hija de Nélida y José Luis) y Mariela Cruspeire las charlas se detienen para convertirse en aplausos y abrazos de emoción, dejándoles el lugar para que se pongan al frente de la columna, sosteniendo cada una la pequeña urna de madera que sintetiza más de cuatro décadas de lucha y le dan sentido a semejante ceremonia. "Es difícil enfrentarse a la contundencia de un pedacito de hueso tan pequeño. En el caso de mi papá, fueron unos huesitos de pie. Es difícil ver los huesos. El hallazgo tiene mucho de conmocionante, de conmovedor y mucho de aspereza", Águeda Goyochea. En el de mi mamá, incluso el hueso que sirvió para identificarla, al tomarse la muestra, se deshizo. O sea, que el hallazgo tiene mucho de conmocionante, de conmovedor y mucho de aspereza", grafica Águeda. Mariela, Águeda, sus hijos y seres queridos, caminan junto a Teresa "Tina" Meschiati, sobreviviente del centro clandestino La Perla, que compartió mucho tiempo en ese lugar junto a Nélida Moreno. "Ella es idéntica a la madre", dice señalando a Águeda, "cuando la conocí me asusté, pensé que estaba viendo a Nélida", completa Tina. Cuando la comitiva empieza a caminar por Avenida de Mayo en dirección a Casa Rosada, una voz rompe el silencio sepulcral al cantito de "que digan dónde están", rápidamente seguido por la multitud. Otra mujer le agrega las palmas y así llegan hasta la Catedral Metropolitana. En silencio y con absoluto respeto entran al templo y se dirigen al mausoleo del General San Martín para dejarle flores. Otra vez, la misma voz que antes, al terminar el ritual, grita "30 mil compañeros detenidos desaparecidos", y el resto le contesta con el correspondiente "¡Presentes!", provocando las lágrimas de varios de los presentes. Una vez llegados al lugar de la misa, los presentes colmaron la parroquia y fueron recibidos por el padre Alejandro Llorente y el cura Paco Olveira. "No sé si es posible ahora dimensionar el alcance que va a tener en nosotros. Lo que sí sabemos, o lo que sí queremos, lo que sí nos pasa, es que necesitamos compartirlo. Hay una dimensión de esto que es pública, es de todos, o debería poder ser compartida por todos", analizó luego de la ceremonia Águeda Goyochea. En cuanto a las sensaciones que viene sintiendo en estos días, reconoció que "es un proceso que estamos viviéndolo, atravesándolo". Sin embargo, "en lo personal, me despiertan muchas preguntas, hay algo que sí que me da cierta paz o cierto sosiego saber, o confirmar, que es el hecho de su muerte, de su fusilamiento y de cómo los ocultaron. Era algo que sabíamos, pero esto lo vino a confirmar", expresó la mujer. Aunque aseguró que "en un momento así no salen muchas palabras, es todo sentimiento", Mariela Cruspeire, resaltó la importancia de compartir el momento con sus seres queridos y compañeros de búsqueda. "Esto de estar juntos es lo mejor que nos pudo pasar en este camino, en este momento desde que nos dieron la noticia hasta ahora", dijo y agradeció "a todos por esta compañía que es absolutamente sanadora y necesaria". "Cuando me dieron la noticia y después, al poquito tiempo de empezar a procesar esta situación, siento que mis papás y los papás de Águeda, hoy son libres. Y creo que nosotros también hoy somos un poco más libres, nosotros como familia y como sociedad", expresó, emocionada y cerró con el deseo de "que haya muchos más homenajes, rituales, como cada familia lo decida, de acá en adelante". La misa por los restos restituidos se hizo tras una procesión. Menciones: cpol2
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