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25/07/2026 Página 12 - Nota - Política - Pag. 2

Lanzan una "coalición" para la persecución
Luciana Bertoia

Para Estados Unidos, no fue solo una reunión en la que participaron más de 60 países. El Departamento de Estado ya se refiere a una "coalición" para derrotar a lo que denomina "terrorismo político de izquierda", según surge de un pedido de informes que hizo Página/12. Javier Milei se alistó para la cruzada ideológica que, para organismos de derechos humanos y referentes políticos, representa una reminiscencia de la Doctrina de la Seguridad Nacional (DSN), que impuso la idea de perseguir al enemigo interno, y el Plan Cóndor, que articuló la represión entre las dictaduras del Cono Sur. En el encuentro en el que se decidió actuar de manera coordinada participaron el canciller Pablo Quirno y el número dos de la SIDE, José Lago Rodríguez, quienes tuvieron un rol destacado.

La oposición reclama que Quirno vaya al Congreso a explicar a qué se comprometió y si envió informes al Departamento de Estado.

"Es muy importante que todo el arco político ponga un límite a esta avanzada que usa las políticas antiterroristas como excusa para la persecución política, el recorte de libertades y la legitimación de la violencia estatal", reclamaron desde el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).

El 16 de julio pasado, Marco Rubio -secretario de Estado de los Estados Unidos- fue anfitrión de lo que se presentó como la cumbre contra el resurgimiento del terrorismo político, que se llevó adelante en Washington. Durante su discurso, Rubio les dijo a sus invitados que estaban en condiciones de derrotar a la nueva amenaza porque lo habían hecho en el pasado. No se privó de mencionar, por ejemplo, a Montoneros y Tupamaros -grupos que se convirtieron en los blancos de las dictaduras que se asentaron en los años 70 en Argentina o Uruguay-. El secretario de Estado fue claro. Para que la cruzada funcione, hay que seguir viejas recetas: el intercambio de inteligencia y el trabajo coordinado de las agencias de seguridad.

El plan ya está en marcha. Por estas horas, el número dos del Buró Federal de Investigaciones (FBI), Andrew Bailey, está de visita en Buenos Aires. Su jefe, Kash Patel, había estado presente en la cumbre que lideró Rubio la semana pasada.

Bailey estuvo reunido con la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, y el embajador de los Estados Unidos, Peter Lamelas.

"Frente al crimen organizado y al terrorismo, avanzamos en una agenda de trabajo conjunto para profundizar las investigaciones, la inteligencia criminal, el intercambio de información y las operaciones coordinadas", reconoció la sucesora de Patricia Bullrich.

EE.UU. admite que busca una organización estable contra la izquierda.

Mientras el Gobierno recibe al número dos del FBI, la oposición reclama explicaciones por la vuelta del Plan Cóndor.

El año pasado, la SIDE y el Ministerio de Seguridad -en alianza con el FBI- ya habían implementado el Centro Nacional Antiterrorismo (CNA), que es uno de los focos de preocupación.

"Es evidente que mientras realizan estas convenciones "contra el terrorismo rojo" ya están implementando medidas", subraya Myriam Bregman. La abogada, que interviene en juicios por crímenes de lesa humanidad, conoce al dedillo que la SIDE fue la responsable de implementar el Plan Cóndor. "La SIDE no solo participó siempre de "los sótanos de la política", sino que también es uno de los pilares de la persecución a opositores, especialmente a la militancia y a los luchadores", añade.

Página/12 consultó formalmente al Departamento de Estado si se había adoptado un documento tras la reunión de la semana pasada. No hubo una respuesta a esa pregunta. "Más de 65 países mandaron delegaciones a la cumbre ministerial. La coalición estuvo integrada por líderes políticos, expertos en inteligencia y funcionarios de agencias de seguridad, lo que fue una muestra de fuerte apoyo frente a la amenaza", señalaron los voceros.

La alusión a una "coalición" parece dejar entrever que es un agrupamiento más estable, como el que se dio meses atrás en lo que se conoce como el "Escudo de las Américas", del cual también forma parte la Argentina.

La delegación enviada por la Casa Rosada contó, al menos, con la presencia de dos funcionarios de mucho peso: el canciller Quirno y el número dos de la SIDE, Lago Rodríguez. Desde la Cancillería, se preocuparon en destacar que el ministro de Milei fue elegido para dar el único discurso durante el almuerzo.

Lago Rodríguez, por su parte, resaltó en redes sociales que Argentina fue de los únicos cinco países elegidos por Estados Unidos para exponer. La SIDE remarcó que el "terrorismo político no reconoce fronteras y su combate tampoco puede hacerlo", lo que daría cuenta del compromiso que asumió el organismo en este frente.

La oposición -principalmente Unión por la Patria (UxP), el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) y algunos representantes de Provincias Unidas- promovió iniciativas para que la Casa Rosada empiece a dar explicaciones.

Hay un proyecto para citar a Quirno al Congreso en el que trabajó el diputado Juan Marino y recibió el apoyo de varios diputados. En la iniciativa también se promueve un pedido de informes. En una línea similar, se realizó una presentación del FIT, motorizada por Bregman.

Rossi presentó un pedido de acceso a la información pública para que el Gobierno informe cuál fue el discurso que se brindó en la cumbre y explique cuáles son los compromisos que asumió en Washington, dado que tanto el canciller como el número dos de la SIDE afirmaron que estaban preparados para trabajar coordinadamente con Washington que desde septiembre del año pasado incluyó a lo que llama extremismo de izquierda dentro de las amenazas terroristas.

El exministro de Defensa e interventor en la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) también reclamó que la administración Milei explicite qué entiende por terrorismo político y si firmó alguna declaración durante la conferencia. "Hay que decirlo con todas las palabras: es una caza de brujas contra la izquierda y el progresismo". Agustín Rossi.

"Marco Rubio se lanzó a perseguir a activistas progresistas y de izquierda en la región", remarca Rossi en diálogo con este diario.

El Gobierno ya calificó como actos terroristas las protestas afuera del Congreso. "Mientras Milei denuncia por "terrorismo", sin sustento probatorio, a quienes protestaron contra la reforma antilaboral, su canciller compromete al país en un esquema internacional de inteligencia contra la izquierda y la extrema izquierda". Es la nueva etapa del lawfare", sostiene Marino.

"Es una reedición a escala global del macartismo de los años 50: se promueve la persecución de quienes piensan distinto. Es muy preocupante que el Departamento de Estado de Estados Unidos vuelva a poner de manifiesto estas prácticas imperiales y pretenda erigirse otra vez en un gendarme mundial. Por eso la memoria es fundamental: para impedir que se repitan historias que terminan en tragedias", apunta, por su lado, el abogado Eduardo Tavani, referente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH).

"Hace tiempo que digo que este Gobierno reivindica la dictadura. Esto no deja dudas de que la reivindica, sino que está dispuesto a usar algunas de sus estrategias, como fue el Plan Cóndor", sostiene Graciela Lois, presidenta de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas.

Paula Litvachky, directora ejecutiva del CELS, explica que "la instrumentalización política de la definición de terrorismo es una característica del actual gobierno de los Estados Unidos y de varios de sus aliados en la región".

Desde el CELS recordó, por ejemplo, que cuando se filtró el Plan de Inteligencia Nacional (PIN) se hablaba del anarquismo como una "amenaza terrorista". Es una definición que va en sintonía con la decisión de Trump de calificar como terrorista al movimiento "antifa" (antifascista).

La cruzada contra la izquierda tuvo amplificación en países como Israel, que mandó a su canciller Gideon Saar a la cumbre. De la región, solo Brasil y México no enviaron representantes al encuentro, según información oficial. El embajador uruguayo en Estados Unidos, Daniel Castillos, acudió a la cita, lo que generó un fuerte debate en la república oriental, que obligó a la cancillería a recordar que está en las "antípodas" de la propuesta de Rubio.

Poco se sabe del contenido de la propuesta. Lo que sí trascendió es que el próximo encuentro será en Alemania. "Esperamos incluso más participación", se entusiasmó Gregory LoGerfo, embajador para temas de contraterrorismo de Estados Unidos, que quiere seguir ampliando la "coalición" contra las expresiones de izquierda.


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