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18/07/2026 La Nación - Nota - Deportes  - Pag. 2

Messi se robó la escena en una previa con estrellas, elogió a Yamal y dejó un mensaje
Leandro Contento

JERSEY CITY, Estados Unidos.— Primero sonaron las sirenas. Después aparecieron los helicópteros. Sobre el East River, las lanchas de la Guardia Costera zigzagueaban entre las columnas del puente, mientras una interminable fila de vehículos blindados cruzaba Brooklyn. Casi al mismo tiempo, otra aeronave despegaba del hotel Hilton Short Hills con Lionel Messi, Lionel Scaloni y Emiliano Martínez a bordo. Aunque los recorridos tenían destinos distintos, por unas horas Nueva York quedó atravesada por dos operativos de máxima seguridad: uno por la presencia de Donald Trump y otro por la de las principales figuras de la final del Mundial.

El destino de la delegación argentina era el Javits Center. Allí participó de un evento privado junto a Pedri, Luis de la Fuente y figuras como Novak Djokovic, Rio Ferdinand, el basquetbolista Kevin Durant, Tom Brady, considerado el mejor mariscal de campo de la historia de la NFL, el rapero Travis Scott, el actor y comediante Kevin Hart y el streamer Easty Money Sniper. En el centro del escenario, dentro de una vitrina, esperaba la Copa del Mundo. Al mismo tiempo, Trump encabezaba otra actividad en la Torre Trump junto al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, donde ambos brindaron una conferencia de prensa. Política, deporte, espectáculo y negocios. Todo concentrado en una misma ciudad.

La convocatoria en el principal centro de convenciones de Nueva York apenas había sido difundida en las redes y casi no había llegado a los hinchas argentinos. Estaba pensada, sobre todo, para el público estadounidense. Sin embargo, una vez que comenzó, cada intervención de Lionel Messi desató una ovación.

Entre las 500 personas que pagaron 81 dólares -unos 125.000 pesos- para asistir al show, casi todas eran estadounidenses. Antes de ingresar, la organización repartió banderas: a unos les tocaron las de Argentina y a otros las de España. Mientras esperaban un comienzo que se demoró varios minutos, por los parlantes sonaban las canciones que acompañaron a la selección durante todo el Mundial. Las banderas celestes y blancas se movían, pero casi nadie seguía las letras: la mayoría no las conocía. Del otro lado no había mucha diferencia. Como España no tiene un repertorio de cancha, el DJ recurrió al flamenco, aunque tampoco consiguió levantar demasiado el ánimo. Recién cuando aparecieron Lionel Scaloni, Emiliano Martínez y, sobre todo, Lionel Messi, el clima cambió por completo.

El capitán habló por última vez antes de la final. La primera pregunta llegó de Novak Djokovic, número 1 del mundo durante 428 semanas, que quiso saber cómo hacía él para lidiar con la presión. “Un poco lo que decía nuestro técnico. Nosotros crecimos jugando al fútbol, con mucha pasión, con muchas ganas siempre de jugar, de divertirnos, de pasarla bien, sea cual sea el lugar. En un colegio, en la calle o en el club del barrio, como empezamos todos”, respondió Messi. Y agregó: “Nunca pensamos en la presión. Siempre lo vivimos como algo natural. Desde chico entendí que se pierde mucho más de lo que se gana, y eso también me ayudó a crecer como persona y como jugador”.

Los aplausos se repitieron cuando Tom Brady le pidió una opinión sobre Lamine Yamal, la gran figura de España, que el jueves se entrenó de manera diferenciada por una molestia muscular, aunque llegaría sin problemas a la final. “Es un gran jugador. Lo seguí muchísimo porque juega en el club que amo. Y es un referente mundial, tiene una gran carrera por delante y la oportunidad de lograr algo histórico. Pero nosotros daremos el máximo para que eso no sea esta vez”, afirmó.

El momento más esperado llegó cuando recordó la foto que dio la vuelta al mundo en los últimos días: aquella producción de Unicef en la que sostuvo en brazos a un Yamal de apenas unos meses: “Es una locura que nos hayamos sacado esa foto y hoy estemos los dos definiendo un Mundial. Es uno de los mejores del mundo, sin dudas, y le deseo muchísima suerte, por el bien de él y también de Barcelona. Pero en la cancha intentaremos hacer un gran partido para que él no tenga su mejor versión y tampoco España, que tiene grandísimos jugadores”.

A partir de eso, las preguntas fueron rotando entre los distintos invitados. En un inglés perfecto, Pedri no dudó de elogiar a Messi, con quien se enfrentará en la final. “Es el mejor jugador de todos los tiempos. Fue capaz de liderar a su selección durante muchos años, pero Argentina es mucho más que él. Creo que somos los dos equipos que mejor juegan de manera colectiva”, afirmó.

Dibu Martínez tuvo su turno cuando Kevin Durant, alero de Houston Rockets, le consultó qué significaría para Argentina volver a conquistar el Mundial. “Lo que vivimos después de ganar en 2022 fue único. Nuestros hinchas están completamente locos, son diferentes a los de cualquier otro país. Después del triunfo contra Inglaterra, vimos imágenes de las 2 de la mañana y la gente seguía festejando a pesar del frío. Vamos a dejar todo para volver a llevarle la copa”, respondió el arquero.

Mientras todo eso sucedía, en la Torre Trump, el presidente de Estados Unidos terminó hablando de Messi. Antes había saludado a Claudio Tapia durante la foto institucional junto a dirigentes de la FIFA y, en un breve intercambio, le preguntó si Argentina estaba en condiciones de repetir la conquista. Luego, durante su intervención, volvió sobre Leo: “Vi ese pase que hizo, es algo de fútbol -y estaba bien marcado, ¿verdad? Y de repente, estaba a la derecha, pateó y estuvo a un cuarto de pulgada de ser perfecto. Fue brillante”, dijo, sin dejar del todo claro a qué jugada se refería. “¿Qué tan bueno es Messi? Hizo un triplete en Kansas City. Un triplete. Eso es algo muy raro en este deporte”, destacó Trump.

En el cierre, mientras todos se acomodaban para la foto oficial, Scaloni se fundió en un abrazo con Luis de la Fuente, su antiguo profesor en el curso de entrenador y amigo desde hace años. El escenario fue llenándose de participantes hasta casi tapar la Copa del Mundo. Y la imagen final ni siquiera fue la institucional: la superestrella de la NBA Kevin Durant improvisó un selfie grupal, de espalda al público y a los fotógrafos.

El domingo ya no habrá helicópteros, celebridades ni puestas en escena. Sólo una copa en juego y una selección argentina que intentará volver a dejar su huella en un país que, después de Messi y de este Mundial, sentirá al fútbol un poco más propio.

Recuadro: ¿Sigue Simeone o vuelve De Paul? La práctica de hoy será decisiva para conocer el equipo que Lionel Scaloni pondrá en la cancha mañana, en la final contra España. Como la FIFA programó las conferencias de prensa para la tarde, la selección debió adelantar unas horas el entrenamiento de ayer. La idea inicial era trabajar cuando bajara el sol, ya que el plantel había llegado a Nueva Jersey cerca de la medianoche, tras una alerta por tormentas eléctricas. Finalmente, el cuerpo técnico optó por una práctica liviana y postergó el habitual ensayo de fútbol del día -2. En lo táctico, parece haber una sola duda: mantener a Giuliano Simeone, de buen partido ante Inglaterra, o devolverle la titularidad a Rodrigo de Paul, que también ingresó muy bien. Pero el DT también advirtió que hay jugadores que todavía no están al cien por ciento desde lo físico, por lo que buscará poner en el campo no solo al mejor equipo, sino también al que llegue en mejores condiciones.


Menciones: cnot


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