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18/07/2026 La Nación - Nota - Sociedad - Pag. 26

Aunque prohibieron los celulares en el aula, los chicos pasan más de cinco horas frente a las pantallas
María Nóllmann
Así surge de un relevamiento en los colegios de la red Itínere; directivos y expertos piden que los adultos se comprometan para poder bajar ese tiempo de exposición

En abril de 2025, la red de escuelas privadas Itínere, a la que pertenecen el colegio Northfield y otras siete instituciones de zona norte y zona sur del conurbano bonaerense, tomó una decisión drástica: a la restricción del uso de celulares en el nivel primario, medida que habían adoptado en 2024, sumaron la prohibición en el secundario, tanto en las horas de clases como en los recreos. Desde entonces, en caso de sacar su smartphone de la mochila, los estudiantes se enfrentan a sanciones.
No era una decisión improvisada ni aislada. Por aquella época, miles de colegios del país y del mundo comenzaban a tomar medidas similares. ¿El motivo? Una gran crisis de salud mental comenzaba a vislumbrarse entre los alumnos. La ansiedad, el principio de depresión y la sensación generalizada de abulia y desinterés habían comenzado a tomar forma durante la pandemia de Covid-19, pero, tras el fin del confinamiento, los índices no habían mejorado. Todo lo contrario: los diagnósticos psiquiátricos se habían convertido, como nunca antes, en parte del vocabulario habitual de docentes, directivos y padres.
Fue entonces que especialistas en psicología y educadores comenzaron a poner la lupa sobre un factor que, de alguna manera, seguía confinando a los chicos: sus celulares. La situación era desesperante, recuerdan hoy algunos profesores: muchos alumnos permanecían en el aula durante los recreos; otros salían al patio, pero, en lugar de hablar o jugar, se los veía en filas, al costado del área de juego, con la mirada fija en la pantalla de un videojuego o en los interminables feeds de Instagram y TikTok.
Fue frente a ese escenario que la nueva filosofía "celulares cero" se propuso que los niños volvieran a jugar, a socializar y que sus horas frente a la pantalla bajaran. ¿Funcionó? Muchos educadores responden que sí, y la verdad es que, al menos en parte, tienen razón: pocas semanas después de su implementación, docentes comenzaron a contar ilusionados que los chicos ya habían vuelto a adueñarse de los recreos. Se los veía jugando a las cartas, a la mancha, a las escondidas y al fútbol. La dinámica de la clase también parecía estar cambiando: los docentes, acostumbrados a lidiar con el desafío diario de que los chicos saquen la mirada de sus celulares y la posen sobre la pizarra, se sintieron aliviados.
Las autoridades de la red Itínere también percibieron estos efectos positivos. Sin embargo, un mes después de haber aplicado la restricción en el nivel secundario, decidieron ir por más y chequear con datos su efectividad. Lo que descubrieron sorprendió tanto al equipo de investigación detrás del relevamiento como a docentes, directivos y padres: la prohibición del uso de celulares no tuvo un impacto significativo en la reducción del tiempo de pantalla de los alumnos. Ahora, un año después de esa medición, decidieron repetirla. Los resultados fueron casi idénticos.
Desde 2023, la primera vez que midieron esta variable, hasta hoy, los chicos de secundaria de sus instituciones pasan entre 5 y 5 horas y 45 minutos diarios en sus celulares, señala el reporte. "Si ponemos los resultados en otros términos, el tiempo de pantalla, de mantenerse estable a lo largo del año, equivale a 73 días al año o, dicho de otro modo, al 21,6% del día", comparan los investigadores en el informe.
¿Cómo es posible?
Si los chicos no están usando el celular durante las casi 8 horas al día que pasan en el colegio, ¿cómo es posible que su tiempo en pantalla se mantenga igual? "Lo que creemos es que le ganan tiempo por fuera del cole, les sacan tiempo a actividades o le sacan tiempo al sueño, por la noche", concluye el neurocientífico Alejo Barbuzza, miembro del equipo de investigación de la red de colegios, liderado por Fabricio Ballarini, investigador del Conicet y director del Departamento de Bioingeniería del Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA).
Los datos parten de los mismos smartphones de los chicos. "Nosotros primero pedimos autorización a las familias y les pedimos si ese día sus hijos pueden llevar el celular al cole. Entramos en diferentes aulas y les pedimos a los chicos si nos pueden mostrar su reporte de tiempo en pantalla, que aparece en la configuración de su celular. Es voluntario y anónimo", explica Barbuzza. En la edición 2026 se tomaron los datos del tiempo en pantalla promedio diario de las últimas dos semanas de 654 chicos de secundaria de seis colegios de la red.
Muchos de los chicos se muestran sorprendidos cuando abren la configuración de sus celulares y observan sus datos de tiempo en pantalla, cuenta Barbuzza. "En general, los que más se sorprenden son los que más tiempo en pantalla tienen. Muchos que piensan que en realidad tienen menos y de repente abren la configuración y se encuentran con que pasan 7, 8 o hasta 9 horas por día, y se agarran la cabeza, no lo pueden creer. Hemos tenido casos de chicos con 12, 13 horas por día, pero son pocos. También hay chicos que casi no usan el celular, aunque también son pocos", cuenta el investigador.
Entre las apps más usadas, por cuarto año seguido, se destacó TikTok, la primera en el ranking de uso del 52% de los estudiantes de primaria y de secundaria. Luego le siguieron Instagram (19%) y WhatsApp (13%).
"El dato mata relato", sintetiza Darío Álvarez Klar al destacar la importancia de estudiar el impacto real de las medidas que se toman en los colegios de la red, incluido el relevamiento sobre tiempo en pantalla y salud mental. Destaca que, a partir de los datos obtenidos, la principal preocupación es que el uso excesivo de celulares sigue, y esto se debe a que los chicos compensan fuera del horario escolar las horas que no pasan con sus dispositivos en el colegio. "Eso te genera chicos que llegan mal dormidos, de mal humor", destaca. Y suma: "Nuestro gran lema es cambiar el hábito, y para eso no alcanza con limitarlo frente a nosotros. La realidad es que el hábito no cambió". El directivo resalta la importancia de trabajar en conjunto con las familias y de que los padres tomen cartas en el asunto: "Colegio y familia somos patas de la misma mesa. Siempre esperamos que el otro ponga el límite".
El directivo tildó el uso de tecnología y, en particular, del celular como problemático. "No hay que demonizarlo. No está mal usar el teléfono; lo que está mal es la cantidad de consumo. En los más chicos, lo peor es que muchas consecuencias del exceso de consumo no las ves inmediatamente. Al principio quizás lo ves reactivo, enojado y ansioso", destacó, haciendo referencia a otros resultados de importancia que compartieron los investigadores de la red de colegios. Estos son los estudios sobre la correlación entre tiempo en pantalla y salud mental.
También evaluaron la asociación entre el tiempo en pantalla y la salud mental. Para ello, se les pidió a los estudiantes voluntarios que llenaran varios cuestionarios, en los que se midieron indicadores de ansiedad generalizada, depresión, somnolencia diurna, tiempo de pantalla, adicción al celular y uso problemático de celulares. Luego se separó la muestra en dos grupos: quienes se encontraban por encima del punto de corte del cuestionario de uso problemático de celular y quienes se encontraban por debajo de dicho punto. "Cuando analizamos los puntajes en los cuestionarios de ansiedad generalizada, depresión, somnolencia diurna, tiempo de pantalla y adicción al celular, observamos consistentemente que quienes están por encima de dicho corte reportan significativamente mayores puntajes de todas las aristas de la salud mental", describieron los autores del reporte.
Explicaron que la metodología utilizada no permite inferir causalidad entre el uso problemático de redes sociales y estos indicadores, pero sí una correlación: "Los estudiantes con un consumo problemático de redes sociales reportan un 53% más de ansiedad, un 56% más de depresión, un 25% más de somnolencia diurna y un 24% más de tiempo de pantalla", concluyeron.
A partir de los resultados de 2025, que confirmaron que el tiempo en pantalla de los estudiantes no había bajado tras las restricciones de uso de celulares en horario escolar, el colegio puso en marcha varias de las acciones de concientización con chicos y padres sobre el uso de dispositivos móviles y de redes sociales en particular. Hoy, sostienen, van a seguir trabajando en esa dirección. "La primera decisión es seguir sosteniendo esas medidas: reducción de uso, estimulación de espacios de salud, de bienestar, y divulgar resultados con chicos, con padres y con docentes", sintetizó Álvarez Klar.

Según un estudio de Itínere, los chicos no usan menos el celular por las restricciones en el aula R. PRISTUPLUK


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