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04/07/2026 La Nación - Nota - Policiales - Pag. 30

Mataron a una adolescente de 14 años que quedó en medio de un tiroteo entre narcos
Gustavo Carabajal

LA MATANZA. La madre de la menor fue herida de gravedad; las víctimas caminaban por la vereda cuando dos ocupantes de una camioneta dispararon contra un búnker de droga.

Una madre y su hija fueron víctimas inocentes de una guerra entre bandas de narcotraficantes en el límite entre las localidades de González Catán y Virrey del Pino, cerca del kilómetro 35 de la ruta 3, en el partido de La Matanza. Se trata del cuarto homicidio con matices narco ocurrido en diez días en La Matanza.

La adolescente, de 14 años, fue asesinada. Su madre, de 50, fue herida de un balazo y está internada en grave estado en el Hospital Simplemente Evita. Los familiares y vecinos de la menor asesinada y la mujer herida intentaron incendiar la vivienda del jefe de una de las bandas que se enfrentaron a balazos y que causaron la tragedia.

La policía realizó allanamientos para tratar de apresar a los cinco integrantes de los dos grupos de vendedores de droga que protagonizan la guerra por el territorio para comercializar estupefacientes.

Según fuentes policiales, el trágico episodio ocurrió ayer por la tarde, cuando dos integrantes de una de las bandas narco llegó a una casa situada en Cabot al 6700, en una camioneta Ford Ecosport blanca y abrieron fuego contra la vivienda en la que, según los vecinos, funcionaba un búnker de venta de drogas. Los narcos que estaban en la casa atacada respondieron la agresión y comenzó el tiroteo.

En ese momento, Blanca Urquiza, de 50 años, y su hija Candela, de 14, caminaban por la vereda y quedaron en medio del fuego cruzado de ambas bandas. Uno de los balazos hirió en la cabeza a Candela y otro de los disparos impactó en el cuello de su madre.

Una cámara de seguridad grabó la secuencia en la que las víctimas caminaban por la vereda y los ocupantes de la camioneta blanca y los narcos del búnker se enfrentaron a balazos. Al revisar las grabaciones de ese dispositivo los investigadores policiales obtuvieron una imagen digitalizada de la patente de la camioneta blanca.

A partir de ese dato, los policías identificaron al titular del vehículo y allanaron la casa, situada en Gallego al 800, en González Catán. Allí, los uniformados secuestraron la camioneta usada por dos de los agresores y encontraron la documentación del vehículo cuyo titular era uno de los narcos.

Cuando los policías que allanaron la vivienda comunicaron sobre el resultado del procedimiento, se enteraron de que otros efectivos tenían ese domicilio en la mira porque formaba parte de una investigación encarada por la Dirección de Drogas Ilícitas de la fuerza de seguridad provincial y sobre la que estaba a punto de concretar un allanamiento.

Al mismo tiempo, otro grupo de policías allanó la vivienda atacada, donde funcionaba el búnker de venta de droga que fue atacado por los narcos de la camioneta blanca. Allí los investigadores secuestraron $4.888.100; dos cargadores de pistola vacíos, cuadernos con anotaciones, 742 dosis de cocaína y 340 gramos de marihuana.

Según fuentes policiales, uno de los ocupantes de la casa que funcionaba como búnker narco habría sido identificado como Jorge Galeano, alias Neko, con antecedentes por robo y tenencia ilegal de arma de fuego. Tanto Neko como su pareja y su hermano tienen pedido de captura y hasta el momento están prófugos. Los tres sospechosos están acusados de participar en el tiroteo con la banda rival que causó la muerte de la adolescente, de 14 años, e hirió de gravedad a su madre, debido a que quedaron en medio del fuego cruzado.

Además, el fiscal Claudio Fornaro ordenó las capturas de los dos agresores que dispararon desde la camioneta Ecosport blanca.

Jorge, el tío de la adolescente, denunció la presencia intimidante de narcos en el barrio. “Ellos se creen dueños del barrio. Venden droga. Esto viene de hace mucho tiempo. Hay denuncias hechas y nunca se hizo nada”, dijo.

La familia expresó su dolor e indignación por el asesinato. “Mi morocha hermosa, nos dejaste con el alma destrozada. No hay consuelo ante este gran dolor. ¿Por qué justo vos? Si solo tenías 14 añitos. Y a meses de tus 15 años y estos hdrmp te arrebataron la vida”, escribió su tía Daiana en Facebook. “Volá alto, mi reina, que Dios te tenga en la gloria. Mi hermosa Cande”, agregó la mujer.

La violencia de bandas

El ataque a balazos que terminó con el homicidio de Candela y con su madre herida no fue un hecho aislado. Tanto la adolescente como su madre fueron víctimas inocentes en una guerra entre bandas narco que pelean por el dominio de diversas zonas de La Matanza para vender droga.

Durante los últimos días hubo otros tres homicidios motivados por venganzas narco. Las víctimas tenían 18, 24 y 38 años. Los asesinatos ocurrieron en una vivienda de Rafael Castillo. Según fuentes policiales, una de las víctimas de la masacre habría sido identificada como Naira Semprevivo, de 18 años. La joven estaba en su casa, situada en Recuero e Icalma, cuando dos sicarios en moto llegaron al lugar y abrieron fuego contra la vivienda.

Una ráfaga causó la muerte en el acto de la joven, de 18 años. Después de disparar contra la vivienda, los agresores incendiaron la casa y huyeron. Cuando los bomberos llegaron al lugar alertados por los vecinos, hallaron el cuerpo de un muchacho, de 24 años y a un hombre, de 34, cuyas identidades no trascendieron.

Según informaron los vecinos, la escena de la masacre era una casa, situada donde terminan las calles asfaltadas y cerca de un arroyo, que funcionaba como búnker de venta de droga.

A partir de la reconstrucción del doble homicidio, realizada por los investigadores policiales, se determinó que una joven que vivía en esa vivienda logró huir del ataque. La muchacha, de 19 años, fue herida de dos balazos en los muslos y auxiliada en una Unidad Primaria de Atención (UPA) situada sobre la ruta 3. La joven herida era pareja del hombre de 34 años que fue una de las tres víctimas fatales de la masacre.

Si bien los policías se abocaron a la revisión de las cámaras de seguridad instaladas en la zona para tratar de conseguir imágenes de la moto en la que se movilizaban los sicarios, hasta el momento no pudieron encontrar pistas sobre los agresores.

El 12 de abril pasado, en el barrio San Javier, de Virrey del Pino, hubo otro homicidio cuyo móvil habría sido un ajuste de cuentas entre consumidores y vendedores de droga, ocurrió en la esquina de 27 de Octubre y Cañuelas. Un vecino del barrio descubrió el cuerpo de la víctima minutos después de las 7.30, cuando salió de su casa para ir a trabajar. El cuerpo fue hallado en el pasto, tenía una capucha y una gorra. La víctima estaba vestida con un buzo blanco del seleccionado argentino de fútbol, pantalón gris y zapatillas blancas.

Al encontrar el cadáver, el vecino alertó al resto de los habitantes de la zona y llamaron al número de emergencias 911. Cuando los policías de la comisaría de Virrey del Pino llegaron a la escena del crimen, encontraron siete vainas servidas. Este hallazgo confirmó a los peritos que los disparos fueron realizados con una pistola que no fue encontrada en lo que se consideró como la escena primaria del homicidio.

Un mes antes, la misma zona había sido escenario de dos homicidios ocurridos en 24 horas. Una de las víctimas fue un supuesto transa de drogas que fue asesinado en la esquina de Cañuelas y La Esperanza, en Virrey del Pino. Según fuentes policiales, la víctima habría sido identificada como Daniel Coronel, de 35 años, con antecedentes por un hecho de violencia de género contra su expareja y su hija, de cinco años.

En el caso registrado el pasado jueves, la menor de 14 años y su madre herida fueron víctimas circunstanciales de la violencia callejera de bandas que luchan por el control de la venta de drogas.


Menciones: cnot


#69011203   Modificada: 04/07/2026 04:00 Superficie artículo: 931.35 cm²
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