20/06/2026 La Nación - Nota - Política - Pag. 12
Milei reaparece en Rosario con Adorni a su lado y en un clima de tensión Germán de los Santos DÍA DE LA BANDERA. Habrá una foto con todos sus ministros, pero hay incertidumbre por cómo será el recibimiento al jefe de Gabinete. El presidente Javier Milei volverá hoy a participar de actos públicos en una fecha y un escenario de alta intensidad, como es la celebración del 20 de Junio, día de la enseña patria, en el Monumento a la Bandera, en Rosario, una ciudad donde supura la grieta cada vez que el líder libertario pisa suelo rosarino. El Presidente genera una fuerte adhesión, sobre todo entre los jóvenes, y también rechazo entre sectores políticos tradicionales, como la mayoría de los gremios, que lo declararon “persona no grata”. Está previsto que el Presidente no pase un mal trago, porque los discursos que lo antecederán, como el del gobernador Maximiliano Pullaro y el intendente Pablo Javkin, buscarán ser equilibrados, sin reproches frontales, al valorar la asistencia de Milei a un acto que tiene un fuerte arraigo e identidad entre los rosarinos. Quizá la incomodidad más grande que tenga Milei sea por los propios. La vicepresidenta Victoria Villarruel anunció por la red X que va a participar del acto, a pesar de que en un principio el protocolo de la Presidencia no la había incluido entre los asistentes. “El sábado estaré en Rosario, que es mi segunda casa”, escribió la vicepresidenta en la red social el miércoles. Villarruel tiene una relación particular con Rosario, adonde viaja de manera frecuente, con bajo perfil, para visitar a su madre, que vive en la ciudad. Su padre, Eduardo Marcelo Villarruel, teniente coronel retirado del Ejército y veterano de la Guerra de Malvinas, falleció en un sanatorio rosarino en mayo de 2021 tras contraer Covid. La condecoración que recibió su papá por su desempeño en Malvinas se encuentra depositada en el camarín de la Catedral de Rosario, que fue visitada por última vez por la vicepresidenta el 20 de mayo pasado. Milei afrontará otra incomodidad en el propio palco con la presencia de Manuel Adorni, que después de la entrevista en la que admitió cómo había crecido su patrimonio con la inversión en criptomonedas, esquivó aparecer en actos oficiales y su bajo perfil se transformó en la única arma para intentar desaparecer de los medios. La incertidumbre que reina en torno a su presencia es si desatará alguna demostración de descontento de la gente que asiste a este acto, que siempre es multitudinario. Los libertarios locales, encabezados por Romina Diez, preparan la movilización de los sectores de la incipiente juventud libertaria que por primera vez ganó un centro de estudiantes en un colegio secundario en la localidad de Funes. La visita de Milei, además, se da después de haber designado a un nuevo vocero (Adrián Ravier) para descomprimir el caso del jefe de Gabinete y que el Gobierno pueda retomar la agenda pública. Se espera que haya una foto conjunta con todo el gabinete. Por el lado de los discursos no habrá ninguna sorpresa ni sobresalto. Es lo que dejaron trascender tanto fuentes de la provincia como el municipio, que se inscribe en cuestiones políticas a futuro, donde en el plano electoral todo puede ser posible, y nadie se anima a descartar de plano que los libertarios no terminen siendo aliados en la provincia con la coalición Unidos, o por lo menos, una oposición de baja intensidad como lo son hasta ahora. La presencia de Adorni, golpeado por el escándalo de sus declaraciones juradas y su crecimiento patrimonial, puede provocar algún tipo de tensión con el público, sobre todo con aquellos sectores opositores que estarán a unas cuadras de la zona del acto. No se verá, según anticipan desde el gobierno local, esa imagen grotesca de cuando el socialismo gobernaba y la militancia kirchnerista copaba el Monumento a la Bandera para vivar a la entonces presidenta Cristina Fernández. El objetivo es que la frialdad del protocolo sirva para apaciguar y descomprimir posibles tensiones. Aun que tienen diferencias, Milei y Pullaro mantienen un diálogo correcto, a pesar de que los interlocutores que tenía el gobernador, como Santiago Caputo o Patricia Bullrich, hoy estén en otro nivel de gravitación dentro del Gobierno. Pullaro decidió hace unas semanas aprovechar la indiferencia del gobierno nacional en materia de obras para Santa Fe. Un problema que parecía endémico, transformarlo en una jugada a su favor. Hacía diez años, comenzó en la gestión de Mauricio Macri, que estaba esperando la refacción del Monumento a la Bandera. Un vallado y un obrador abandonado salían en las postales de los turistas que pretendían llevarse una postal del ícono de la ciudad. Luego de que las gestiones con el gobierno nacional no condujeran a ningún lado, Pullaro decidió financiar con fondos propios y terminar la refacción. El gobierno santafesino destinó $4000 millones para finalizar la obra. De ese total, $1456 millones se utilizaron para cubrir la deuda que el gobierno nacional mantenía con la empresa contratista. Tres días antes de la llegada de Milei, Pullaro inauguró la restauración del Monumento a la Bandera, con centenares de chicos de escuelas primarias con banderitas argentinas. El gobernador apuntó contra la falta de atención de los gobiernos nacionales hacia las obras del interior. En línea con una frase que había utilizado el intendente Pablo Javkin, Pullaro sostuvo: “Si esta obra fuera la obra del Obelisco, la hubiesen revestido en oro, pero como es una obra que queda en el interior de la República Argentina, en este caso en Rosario, desde Buenos Aires parecía que no les importaba”. Para el gobierno nacional, el costo de esa obra era un detalle y la ganancia en una ciudad como Rosario era mucha. En el breve acto, Pullaro sembró algo que probablemente no repite delante de Milei: “Cuando no se roba, la plata alcanza”. Javkin habló de “desprecio y destrato” de los gobiernos nacionales en general y el ministro de Obras Públicas santafesino, Lisandro Enrico, usó el término “abandono”. Pullaro después decidió enfriar una posible polémica, en diálogo con los periodistas, al señalar: “Me pone contento que venga el presidente al acto. Reclamo permanentemente lo que nos corresponde, pero el Día de la Bandera es para estar juntos. Es para eso, en definitiva”. “Más allá de las diferencias, las diferencias están, por la defensa de los recursos que le corresponden a Santa Fe, es importante que venga”, repitió, y dejó cristalizar la relación particular que mantiene con Milei. Pullaro reclama obras, por el pésimo estado de las rutas nacionales, entre otras cosas, pero evita sumarse a la oposición a nivel nacional cuando castiga a Milei. Se desmarca porque comparte electorado y debe mantener un complejo equilibrio. La previa del acto central del Día de la Bandera lo protagonizaron chicos. Unos 4500 alumnos de 92 escuelas de cinco provincias coparon la explanada del Monumento a la Bandera para concretar una emotiva promesa de lealtad a la bandera. La primera de esta etapa, que Javkin definió como “del nuevo Monumento”. Hasta el sábado, en doble turno diario, pasarán 29.697 niños y niñas de cuarto grado de 611 colegios del país. Menciones: cpol1
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