20/06/2026 Perfil - Nota - Política - Pag. 12
Noelia Ruiz, "la killer" de Caputo que reemplazó a Leal en el control de aeropuertos Nicolás González Es la enviada del asesor presidencial para controlar los aeropuertos de todo el país. Hoy, rodeada por acusaciones de retornos y desvíos de fondos públicos, enfrenta la prueba más difícil de su carrera: sobrevivir a la caída de la estructura de poder que la llevó a la cima de un gobierno sacudido por denuncias de corrupción. Sus primeros pasos fueron en el PRO, donde llegó a ser una de sus principales dirigentes juveniles. Ahora es parte del entramado de funcionarios que reportan a las Fuerzas del Cielo, pero con una tarea ejecutiva que la conecta con Leonardo Scatturice. Noelia Florencia Ruiz aprendió que en la Argentina de los espías, los satélites y las pistas de aterrizaje, el poder rara vez se exhibe: se ejerce en las sombras. A los 42 años, esta licenciada en Relaciones Internacionales de la UCA, con un máster de la Universidad de Alcalá de Henares y el Instituto Ortega y Gasset de Madrid, y tras haber militado en el PRO de Mauricio Macri, ocupa la presidencia del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (Orsna), que se asemeja menos a un despacho burocrático que a una sala de mando en medio de una violenta turbulencia política. Conocida en los pasillos de Casa Rosada como “la Killer”, Ruiz reporta directamente al asesor presidencial estrella: Santiago Caputo. Si bien se mantiene firme, la captura de su antecesor y aliado político, el mendocino Facundo Leal, gatilló una onda expansiva que demolió su blindaje. Leal fue detenido el miércoles 27 de mayo de 2026 en su departamento de Palermo, acusado de malversación de caudales públicos y coimas por la contratación fraudulenta de la firma ALS para la custodia de equipamiento en Arsat, un expediente que nació en 2024 tras detectarse un robo sistemático de cables de fibra óptica. La redada policial ventiló un botín impactante: más de dos millones de dólares en efectivo, equipos de espionaje, además de distintas drogas duras y sintéticas. El impacto salpicó de inmediato a Ruiz, transformando la caída de su socio político en una denuncia penal en su contra por presuntas coimas sistémicas en la obra pública aeroportuaria, ubicándola en el ojo de una tormenta judicial de pronóstico —por ahora— reservado. El ascenso. Del feminismo del PRO al “círculo de hierro” de Santiago Caputo. Quienes la conocieron en sus inicios recuerdan a una militante entusiasta del ala moderada de Juntos por el Cambio, criada bajo la gobernación bonaerense de María Eugenia Vidal. Ruiz escaló rápido: entre 2015 y 2019 fue jefa de asesores de la Jefatura de Gabinete de Federico Salvai, y entre 2019 y 2023 ocupó una banca como diputada bonaerense. Tras presidir la agrupación juvenil macrista La Generación durante casi una década, su marcha ascendente se frenó en 2023 al perder las elecciones para la intendencia de Mercedes. Su reconversión al ecosistema libertario se ejecutó entonces con precisión quirúrgica en el invierno de 2024. De la mano de Guido Giana —excuadro del PRO reciclado por Santiago Caputo—, saltó directo a los casilleros más codiciados de la tecnología estatal. En julio de ese año, el asesor presidencial más influyente consolidó su desembarco en La Libertad Avanza nombrándola de forma simultánea en dos terminales clave: la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales (Arsat) y, mediante una resolución que sacudió la interna oficial, la impuso al frente del Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina (FAMP). Fue en las oficinas de la firma satelital donde Ruiz aceitó su convivencia política con Facundo Leal, mientras que en el FAMP —un multimillonario fideicomiso de más de 150 millones de dólares alimentado por las exenciones impositivas de las ensambladoras de Tierra del Fuego como Mirgor, de Nicolás Caputo— “la Killer” demostró su valía operativa y se ganó la confianza absoluta del estratega de Casa Rosada. Pero Arsat se convirtió en el “pecado original” que hoy la desvela: allí es donde Ruiz aceitó su convivencia política con Facundo Leal y quedó envuelta en una matriz operativa que la Justicia investiga actualmente. El verdadero premio llegó con el control de los cielos. En junio de 2025, Ruiz fue nombrada vicepresidenta del Orsna para secundar a Leal, clonando el tándem de Arsat. La convivencia duró hasta que el avance de los tribunales en la causa por el robo de cables de fibra óptica obligó al mendocino a renunciar en febrero de este año y por la cual fue detenido. La consagración burocrática de Ruiz quedó plasmada en el Decreto N° 155/2026 del Boletín Oficial, firmado por Javier Milei y Luis Caputo el 17 de marzo pasado. Allí, se aceptó la renuncia de Ruiz a la vicepresidencia y, de forma retroactiva al 27 de febrero, se la designó presidenta del directorio del Orsna, con Lucila Belén Pagani como segunda. Con esa firma, la facción de Santiago Caputo capturó el control total de un organismo hiperestratégico que fiscaliza empresas gigantescas como Aeropuertos Argentina (del Grupo Eurnekian) y maneja las cajas más codiciadas del transporte nacional. La tranquilidad en la cima duró apenas tres meses. Al caer Leal por los desvíos millonarios en Arsat, la Justicia comenzó a investigar si existía un punto de contagio y si el esquema delictivo de la firma satelital, lejos de disolverse, se había mudado, reconfigurado y profundizado en los aeropuertos bajo el mando de Ruiz. El 3 de junio pasado, la diputada Marcela Pagano sacudió el tablero político con una denuncia penal que recayó en la Fiscalía Federal N° 7 de Ramiro González y el Juzgado Federal N° 8 de Marcelo Martínez De Giorgi. La acusación describe una supuesta matriz de corrupción en el Fideicomiso de Fortalecimiento del Sistema Nacional de Aeropuertos (Ffsna): un selecto grupo de constructoras —como Agro, Lemiro Pietroboni, Cemisa y Centro—, según se investiga, se habrían sometido a una exigencia sistemática del 10% de retorno sobre cada transacción. El dinero negro, se estima, podría haber ascendido a la cúpula del Orsna, donde Ruiz opera como presidenta. A cambio del peaje, “la Killer” habría habilitado —según la Justicia— adjudicaciones directas de obras públicas millonarias y destrabado certificaciones de pago para esas empresas en las pistas de Río Grande, Tucumán y Río Gallegos. Según el fiscal González, Ruiz y Pagani realizarían un “desplazamiento sistemático de los gerentes de carrera” —agentes idóneos y de planta permanente— para reemplazarlos por “personas de su entorno”. Según la denuncia, con el objetivo de asegurar la ausencia de controles internos. Para complicar el panorama, la investigación rozó el “caso Flybondi”, que sigue el rastro de las diez valijas de Laura Belén Arrieta ingresadas al país sin control aduanero en febrero de 2025, ligadas a Leonardo Scatturice, un episodio que, según una de las hipótesis bajo análisis, podría exponer una eventual interferencia de sectores vinculados a Caputo sobre la PSA y los controles del Orsna. Noelia Ruiz, la dirigente que alguna vez prometió una renovación transparente dentro del PRO bonaerense, se encuentra atrapada en una arquitectura de sospechas judiciales de calibre transnacional. De “la Killer” implacable de Casa Rosada a imputada en una causa federal por desvío de fondos públicos, su destino político pende del hilo de un expediente que avanza al ritmo de los tribunales de Retiro y del poder político. Menciones: cpol1 cnot
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