20/06/2026 Clarín - Nota - Economía - Pag. 22
Se frenó la venta de una láctea por un conflicto con el gremio Juan Manuel Colombo Se trata de Sudamericana de Lácteos, de la localidad santafesina de Díaz. La planta no opera desde principios de año y se deben cuatro meses de sueldo. La compra de la compañía Sudamericana de Lácteos, que se encuentra inactiva desde comienzos de año, se paralizó en los últimos días como consecuencia de un desacuerdo entre el empresario interesado en quedarse con la firma y la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera (Atilra) respecto al formato en la cual la fábrica retomará su actividad y cómo se pagarán los sueldos y los aportes patronales. Sudamericana de Lácteos, que posee marcas como Sudamlac, Tambería Holandesa, Pensilvania y Tuca, entre otras, y emplea a 78 personas, se encuentra en la localidad santafesina de Díaz, de apenas 2200 habitantes. A la fecha, el actual dueño es Sergio Servio, titular de Lácteos Servio de Villa María. La compañía debe más de cuatro meses de sueldos y mantiene deudas con tamberos y prestadores de servicios. Uno de los interesados -y el que más avanzó en la compra hasta el momento-, es el empresario agroindustrial Pablo González, oriundo de Pergamino, pero que reside en Rosario y maneja una planta aceitera en Serodino, Santa Fe. Según relató González en diálogo con Radio San Genaro, se enteró de la situación de Sudamericana de Lácteos en marzo y se acercó a la planta. “La recorrí y la fábrica está bien puesta y operativamente en condiciones de trabajar. Hice un trabajo de inteligencia sobre el producto, su aceptación y la situación real de la empresa a ver si avanzaba en la compra. Ahí decidimos que sí, y que si bien la situación es crítica y compleja, estaba en un punto que podía ser reflotada y pedimos información a los dueños actuales para sacar una radiografía de lo que no se ve, la situación patrimonial y financiera”, relató González. Meses después se reunió con Servio, acordaron el monto y la forma de pago por la compra de la planta, aunque “aclarando que estaba todo supeditado a acuerdos paralelos con los tamberos, los proveedores generales, y los trabajadores”. González afirmó que, tras varias recorridas, acordó un plan de regularización con los productores de leche y proveedores de servicios, para después continuar con la “parte más delicada, los empleados y el sindicato”. “Al principio propusimos el formato cooperativo, el cual fue desestimado automáticamente. Acto seguido intentamos encontrar instancias con el delegado regional (de Atilra) que nos hizo saber que podía haber otras herramientas para llegar a un entendimiento. Luego de tocar varias puertas, llegamos a una herramienta que nos ofreció el Ministerio de Trabajo provincial para no cambiar el tipo de relación laboral con un formato que ya se está usando en más de 3.000 empresas en Rosario, que es el artículo 223 bis: es un formato que en situaciones de crisis da la posibilidad de hacer una reducción del apercibimiento mensual del empleado, cuestión que no fue propuesta, pero sí da facilidades en la parte impositiva”, sostuvo. Según el empresario, el 20 de mayo le planteó esta posibilidad al gremio, por el cual “hubo un entendimiento verbal y empezamos a hacer el papelerío. En función de esto, el lunes de la semana pasada tuvimos una reunión con el personal y representantes del gremio de la seccional de Gálvez, en el cual informamos a la gente que estaba todo resuelto. Pero el miércoles recibo un mensaje en el cual el gremio no estaba dispuesto a acceder a ese formato, lo cual nos imposibilitó seguir avanzando”. “Me está pidiendo (Atilra) que argumente la crisis, con un balance y un contador por escrito. El martes que viene a las 11 de la mañana tenemos una reunión conciliatoria en el Ministerio de Trabajo y me llegó una serie de exigencias. También me piden avales bancarios para garantizar el arreglo que haga con los trabajadores para el pago”, prosiguió González. El empresario rosarino aseguró que la idea es comenzar los trabajos con la totalidad de la planta de empleados, aunque reconoció que se iba a llevar a cabo una reducción temporaria teniendo en cuenta que la producción “arrancaría a media máquina”. “Desde el miércoles de la semana pasada que hay peros incomprensibles. La solución está arriba de la mesa y el límite de lo que se puede acordar y no, también”, concluyó. Por su parte, desde Atilra negaron las acusaciones de González y sostuvieron que lo que están buscando desde el gremio son las garantías de que los trabajadores conservarán sus actuales condiciones y derechos laborales y sostuvieron que para aplicar el mencionado artículo sería el equivalente a incurrir en un “fraude laboral”. En diálogo con Clarín Rural, el secretario de la Seccional Gálvez, Nicolás Garnero, sostuvo: “Así como González se asegura de que va a comprar la empresa, nosotros nos queremos asegurar de que él le vaya a cumplir a los trabajadores, porque si no en tres meses, tumban la chata, te presentan un concurso de acreedores y quedó el tendal otra vez”, concluyó. [Recuadro]: La compañía emplea a 78 personas que no cobran desde hace cuatro meses. Menciones: Ceco1 cfinanE
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