14/06/2026 La Nación - Nota - Política - Pag. 12
Crece la presión interna en la Casa Rosada para que Adorni deje su cargo Paula Rossi Crece la presión interna en la Casa Rosada para que Adorni deje su cargo. En el Gobierno hay bronca por la decisión del Presidente de sostener al funcionario; gestiones secretas para buscar un sucesor. Adorni fue a la reunión de la mesa política en plena polémica por su declaración jurada. La noche anterior a que arrancara el Mundial, Manuel Adorni habló en LN+ y presentó su declaración jurada. Cuando Shakira se aprestaba a mover las caderas en el Estadio Azteca, la documentación quedó disponible al público en la página de la Oficina Anticorrupción. Ese timing mundialista bajó el escándalo. Arrancó a jugarse la Copa y, al contrario de las expectativas que tenían en la Casa Rosada, el caso Adorni se exacerbó. "Es difícil sacar el tema del medio. Arrancó el Mundial y nada", se lamentaban al final de la semana en un despacho oficial. "Existe alguna especulación con que el martes arranca a jugar Argentina... pero hay preocupación porque estas horas son terribles", adherían. La sensación es de hartazgo. Dentro del Gobierno reconocen un abordaje de crisis paupérrimo, que tuvo su último episodio cuando Adorni aseguró que se enriqueció por invertir US$200.000 en criptomonedas, a la vez que florecían videos y viejos tuits suyos en los que él mismo contaba su desconocimiento del bitcoin, que pronuncia con tilde en la O. En la política analizaron que Adorni le habló a Comodoro Py, no a la gente de a pie. Asumen que esa batalla ya está perdida. "No hay manera de que esto se termine... y va a seguir. Javier y Karina no lo quieren soltar y todo esto lo quiere tirar por la ventana", resumió una fuente del Gobierno respecto de los ánimos en Balcarce 50. "Es lo que quieren, que se quede", se apenaba otra fuente de peso. "Nunca estuvo tan golpeado el hombre como esta semana", se escuchó. Un libertario de fluido ida y vuelta con la cúpula graficó la situación así: "Si antes de esta semana había 20% de probabilidades de que Adorni se fuera, ahora hay 50%. Aumentó más del doble, pero no es tan alta. Hay mucha más gente puertas adentro que lo cuestiona, pero Milei en su forma de expresarse no muestra ningún indicio de querer tomar esa decisión, por el contrario". Este último punto, en las voces autorizadas de la Casa Rosada se traduce: "Manuel no se va a ir ni lo van a echar". Pero en tándem, y paradójicamente frente a ese aferramiento del Presidente, por primera vez voces importantes de Balcarce 50 dejaron trascender que hubo intentos reales de buscar un reemplazante. Nadie pudo explicar de dónde salieron las propuestas; se habló hasta de presión del "círculo rojo". El canciller Pablo Quirno y el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, sonaron como posibles. En ese berenjenal, no obstante, todos admiten que a Milei lo notan inflexible y malhumorado con los pocos que se atrevieron a deslizarle que le encontrara una salida decorosa a Adorni. Ante la pregunta reiterada de por qué lo sostiene, la mayoría entiende que el Presidente cree que detrás de Adorni lo quieren hacer caer a él. Hay otra versión, incluso de gente que lo frecuenta y le tiene aprecio: que su ego le reitera que no deje a nadie decirle lo que tiene que hacer. Al Gobierno, encima, se le volvió a complicar el Congreso. En ambas cámaras hay pedidos de interpelación y moción de censura contra Adorni, que ante la presión irá al Senado a presentar su informe de gestión el 2 de julio y que -en otro orden de cosas- empantanó las correcciones en la ley de inocencia fiscal. Es que apenas antes de presentar su DD.JJ. se sumó al régimen simplificado de Ganancias (paso indispensable para entrar al blanqueo) y sumó opacidad a una política a la que apuesta la Casa Rosada para conseguir dólares del colchón. En tanto, el ministro del Interior, Diego Santilli, trabaja a destajo para darle a Karina Milei el primer elemento en el camino a la reelección: que se eliminen (o se suspendan) las PASO. Así, la secretaria general tendría la lapicera para supeditar a sus socios y aceleraría la ruptura definitiva del peronismo. Pero hay sectores que ponen dudas. "En las PASO se cruza el interés político y hay algo que no está claro: si Milei va a reelegir", resume una fuente libertaria de experiencia. En la Casa Rosada, en silencio, observan que las supuestas bondades del plan todavía no llegaron a sectores urbanos de peso electoral. Tras rebotar en marzo, la industria y la construcción volvieron a caer. A esto se suma el impacto negativo del caso Adorni. "Está complicado el metro cuadrado, la clase media", decía una fuente libertaria, al tanto de que los gobernadores -claves para que el Congreso vote la eliminación de las PASO- también lo ven. Otra, en sintonía, acotaba: "A la micro todavía no llegó". En Balcarce 50 coinciden en que la reforma política está verde. Santilli y el secretario parlamentario, Ignacio Devitt, muestran pese a eso esperanzas de lograr el descarte de las PASO. El ministro armó un supermartes: se verá con Leandro Zdero (Chaco), Marcelo Orrego (San Juan) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego). Entre los socios, Mauricio Macri expone alto perfil. Pero en la Rosada la mayoría cree que su vuelta a la palestra obedece más a que quiere negociar que los violetas no se entrometan en la ciudad. "¡Esto le sube el precio a Macri!", exclamaba por estas horas un integrante del Gobierno, que reconocía la importancia que tendrán los votos de Pro para evitar la moción de censura contra Adorni. Cuando hay señales de que un sector del "círculo rojo" evalúa postulaciones alternativas para el año que viene, otra incertidumbre es Patricia Bullrich. Ella jura que no va a romper. La jefa de la bancada oficialista en el Senado volvió a arremeter contra Adorni. Pero después Karina Milei le subió una foto para su cumpleaños 70 en la que el jefe de Gabinete apareció al costado en el festejo. Dejaron trascender también que él le encargó la torta. En esa mesa política hubo otro contrapunto entre ambos, que no llegó a ningún puerto. Milei prefiere seguir con el anarcocapitalismo y con sus efectos en la economía real. Celebró que la inflación marcó 2,1% y que el riesgo país tocó los 437 puntos, a niveles de 2018. "La economía todo lo ordenará", repiten el Presidente y los suyos, como un mantra. Menciones: cpol1
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